Martes 29 de Octubre de 2019
El día después de la victoria peronista trajo algo de paz a la castigada psicología de los argentinos. El encuentro entre el presidente en funciones y el mandatario electo fue una gran novedad en el país de la estupidez y "la grieta", que, al fin, son lo mismo.
Esa reunión en Casa Rosada entre Mauricio Macri y Alberto Fernández fue el episodio del año, en el mismo día en que arreciaban los análisis políticos express sobre las tramas de la victoria y la derrota.
La política es tan cambiante, tan lábil, tan susceptible, que la que parecía imbatible, convertida en un hada buena, hoy es epicentro de críticas adentro del gobierno nacional. En efecto, María Eugenia Vidal perdió en provincia de Buenos Aires por una diferencia casi lineal con los votos de diferencia a favor de Alberto Fernández.
"Se la pasaron peleando con (Marcos) Peña desde antes de las Paso, porque no le permitió el desdoblamiento de las elecciones. En esa tiene razón María Eugenia. Pero en la campaña hizo la suya, la plancha, y favoreció el corte de boleta a favor de Fernández y los intendentes", reveló una fuente oficial de primerísima línea a La Capital. Hay un dato que es empírico: Macri perdió por dos millones de votos, de los cuales un millón y medio son de provincia de Buenos Aires.
Al margen de cómo fue y cómo será la relación de Vidal con la pulpa del macrismo, la remontada del presidente de la Nación, que le permitió ganar Santa Fe, Córdoba, San Luis, Mendoza, Entre Ríos y ciudad de Buenos Aires pone en un freezer las discusiones del posmacrismo. A Macri le estaban cerrando los ojitos antes de tiempo como líder de Cambiemos. Ahora, todo depende de lo que quiera hacer el presidente con su futuro político.
"Con este 40 por ciento, Macri se va bien, no está muerto. El problema es la incompatibilidad de proyecto con Horacio (Rodríguez Larreta)", amplió el informante. En el mientras tanto, Macri quiere ir cerrando frentes con algunos dirigentes que integran el ala política. Por ejemplo, Emilio Monzó pasaría a ser designado defensor del Pueblo. También habrá un ofrecimiento para Vidal, aunque la gobernadora haya dicho en público que se irá a trabajar a la actividad privada.
Ayer, no había buen ánimo en la Rosada, pero tampoco estaban todos inmersos en una depresión inmanejable. Atento a los muy malos índices económicos, el 40 por ciento que cosechó el espacio se parece mucho a un milagro. "Estuvo todo tan polarizado como en un ballottage, tanto que (Roberto) Lavagna no pudo meter al hijo de diputado", se mofaban en un despacho de Balcarce 50.
Es imposible analizar el futuro del macrismo sin esperar algunos condicionantes. ¿Qué hará la UCR? La buena performance de Macri pone en duda la táctica que iba a ensayar Enrique Nosiglia: pedir mayor participación y un rol estelar para su hijo dilecto, Martín Lousteau.
Resultó bastante curioso —o no tanto, tratándose de Lousteau, dicen algunos— ver al ex ministro de Economía del kirchnerismo subido al escenario victorioso de Rodríguez Larreta. Hace cuatro años, Lousteau fue el rival del jefe de Gobierno. Así es de tránsfuga, a veces, la política. O algunos políticos.
Sea como fuere, Cambiemos sigue siendo un pez en el agua. Está vivo y coleando.