Política

"El kirchnerismo deja un país dividido y un tendal de pobres"

El fugaz jefe del Estado interino (2001) y cinco veces gobernador de San Luis advierte a La Capital que ni Daniel Scioli ni Mauricio Macri "despiertan el entusiasmo de los argentinos".

Domingo 12 de Julio de 2015

En el menú de aspirantes con identidad justicialista, Adolfo Rodríguez Saá, senador nacional y precandidato presidencial de Compromiso Federal, asegura encarnar una auténtica "expresión peronista" capaz de revertir el desempleo y la falta de vivienda digna y educación y garantizar la gobernabilidad. Y, marginado por Sergio Massa y José Manuel de la Sota del frente electoral UNA, replica que juntos podrían haber peleado una segunda vuelta en octubre próximo.

Además, el fugaz jefe del Estado interino (durante el caótico cierre de 2001) y cinco veces gobernador de San Luis advierte a La Capital que ni Daniel Scioli ni Mauricio Macri "despiertan el entusiasmo de los argentinos". A modo de repaso, también enfatiza que los doce años de kirchnerismo dejan "un país dividido y un tendal de pobres".

De su Presidencia de siete días, y frente a las actuales demandas de los fondos buitre y la crisis griega, reivindica la suspensión del pago de la deuda externa. "Siento que encabecé una gestión patriótica. Pasaron muchos años y gobiernos y, si estuvo mal lo que hice, lo hubiesen corregido", señala el puntano, que lleva a la senadora nacional Liliana Negre de Alonso como compañera de fórmula.

—¿Por qué volver a la Casa Rosada?

—Porque los espacios políticos vigentes, los que el Círculo Rojo, el poder mediático, considera que constituyen una opción, son el Frente para la Victoria (FpV), a mi entender una fuerza diferente al PJ, y el PRO, junto a la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica (CC). Entonces, no hay una expresión peronista que intervenga en la política argentina, ofrezca los puntos de vista del justicialismo y contribuya a la gobernabilidad. Además, tenemos que plantear qué pensamos de la justicia social, un tema clave. Hoy el país tiene más de 10 millones de pobres; el conurbano bonaerense, Rosario o Tucumán reflejan un contraste enorme entre las villas de emergencia y los barrios opulentos, algo que pone en peligro la vida, la seguridad y el futuro de los argentinos. No hablamos de números sino de 10 millones de rostros. Niños, mujeres y hombres sin empleo, vivienda digna, servicios ni estudios. Por eso, propongo priorizar el combate contra la pobreza y la búsqueda del pleno empleo.

—¿Cómo se planta en un escenario que luce polarizado entre Scioli y Macri?

—Ninguno de los dos despiertan el entusiasmo de los argentinos, son una opción. Pretendemos que el pueblo pueda elegir otra vía para llevar adelante sus sueños y proyectos. Lo lograremos o no, es el desafío. Es un enorme esfuerzo desde la adversidad. Es muy difícil que podamos ganar, que entremos al ballottage, pero lo intentaremos. Aunque no lo logremos, pondremos en debate los temas prioritarios en la Argentina. Ahora veo que los candidatos empiezan a hablar de la pobreza o de los planes de vivienda. Y ya van a hablar de la educación y la salud. Las asignaciones universales son necesarias por la emergencia, pero debemos generar trabajo digno, nuevas fuentes laborales de calidad.

—¿Si Massa y De la Sota lo hubiesen aceptado en UNA, ¿estaría cerca de una segunda vuelta?

—Probablemente, sí. Primero propuse que tuviésemos un programa común en el que iba a plantear la construcción de viviendas, el pleno empleo y la erradicación de la pobreza. Los puntos clave de mi agenda. Seguramente ellos incorporarían los suyos y hubiésemos tenido más chances de romper la polarización, si es que existe.

—¿Por qué no se sumó a ese frente?

—No aceptaron, habrá que preguntárselo a ellos. Propuse el acuerdo y me cerraron las puertas. Y, como considero que ni el proyecto de Massa ni el de De la Sota comprenden, desde la visión peronista, las soluciones a los problemas que enumeré, me veo en la necesidad de participar y dar testimonio de mis convicciones.

—Muchos opositores visualizan un kirchnerismo con chances de otros cuatro años en el poder.

—Sí, la politiquería, los que no tienen convicciones y los que se suben a cualquier colectivo. Pasan por el Frente Renovador (FR), luego se van al PRO y, después, vuelven al kirchnerismo. No tienen diferencias y buscan sus intereses personales. Yo hablo de la política con mayúsculas, de servir al bien común y no servirse de los bienes del pueblo.

—Si le tocase mirar desde afuera una hipotética segunda vuelta presidencial, ¿a quién votaría?

—Propondría, de quedar afuera del ballottage, un acuerdo programático y lo suscribiría con quien lo acepte. Y, si me tocase ir a segunda vuelta, haría lo mismo para que me acompañen y poder ganar. Debemos ponernos de acuerdo en cómo resolver los problemas de los argentinos. El país necesita diálogo, ¡basta de monólogos, basta de grietas!

—Mucho se dijo acerca de Scioli. Para usted, ¿encarna el modelo vigente?

—Sí. En principio hubo dudas respecto de si iba a traicionar el modelo, pero él dijo que no, que lo continuará. Scioli es más de lo mismo, y los que están de acuerdo lo votarán y los que no, buscaremos una alternativa. Pero no hay que quedarse paralizado, en el "no se puede". El kirchnerismo, para avanzar, promueve la desilusión de los dirigentes políticos y la población. Sí es posible gobernar de otra forma.

PUNCTUATION_SPACEEN_SPACEEN_SPACE EM_DASH¿Qué dejan estos doce años de kirchnerismo?

—Un país dividido, que es lo peor. Los bienes materiales van y vienen, pero la división, la grieta entre los argentinos, será difícil de cerrar. También dejan un tendal de pobres. Cuando la argentina tuvo mejores posibilidades, superávit fiscal y presupuestario, no hicieron las cosas que había que encarar, como escuelas y obras de infraestructura. Falta muchísimo. Además, destruyeron la economía agrícola ganadera y ahora hay que reconstruirla. Teníamos la mejor ganadería del mundo y dejamos de ser los principales exportadores de carne. Debemos promover nuevamente esa actividad. ¿Cuántos frigoríficos cerraron, cuántos trabajadores quedaron en la calle, cuántos productores ganaderos resultaron perjudicados? Tenemos que producir más soja, maíz, trigo, carne y leche. Industrializar y vender al exterior.

—La presidenta Cristina Kirchner no será candidata. ¿Qué cree que hará a partir del 10 de diciembre próximo?

—La verdad es que Cristina sorprendió... Habrá que respetar su decisión. Tal vez busque algún puesto internacional o se dedique a su familia y tome un descanso, que merece porque, más allá del disenso, hizo un esfuerzo enorme en los últimos años. Pensé que iba a ser diputada nacional y a presidir el bloque del FpV.

—De su breve presidencia hay medidas que siguen presentes, como la suspensión del pago de la deuda externa. ¿Cómo repasa esa experiencia?

—Siento que encabecé una gestión patriótica y hoy, frente a lo que quieren hacer los fondos buitre o lo que ocurre en Grecia, nos damos cuenta de que adoptamos una medida saludable. Lo que está en disputa son lo pagos suspendidos. Pasaron muchos años y gobiernos y, si estuvo mal lo que hice, lo hubiesen corregido. La Argentina sigue con los pagos suspendidos. Sí hay que revisar lo del Club de París, porque abonamos intereses usurarios.

—Los gobernadores lo dejaron solo a fines de 2001 y terminó renunciando. ¿Guarda algún rencor?

—No, he conversado con todos, mantuve relaciones políticas. No olvido, pero es parte de mi crecimiento y aprendizaje que todas estas cosas ocurren en la politiquería. Conozco las reglas de la política y sé del valor de pensar como estadista y en el futuro de los argentinos. Por eso tenemos que abrirnos al diálogo sin rencores.

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