Política

El gobierno, entre la pandemia y el problema político de los precios

Alberto Fernández no logra frenar la inflación y eso le genera costos hacia adentro del Frente de Todos. La oposición bajó un cambio

Lunes 12 de Abril de 2021

Aun con el contagio asintomático de Covid que tramitó Alberto Fernández, el gobierno salió acomodado de la última semana. Y la oposición, empujada por el murmullo de la opinión pública, bajó un cambio y acepta transitoriamente las reglas de juego que propone la Casa Rosada. No habrá insurrecciones contra las nuevas regulaciones nocturnas a la circulación, el Congreso ya le puso el moño a la baja del impuesto a las ganancias para trabajadores registrados, y es un hecho que habrá ley para correr hacia atrás por un mes las elecciones previstas originariamente para agosto y octubre.

  Mientras tanto, la vacunación es valorada como de “buen ritmo” por el gobierno y como “fracaso” para el sector más duro de la oposición. Si en las próximas semanas de abril — y primera de mayo— llegan las mas de siete millones de dosis aún faltantes para completar 15 millones de vacunados (personal de riesgo y mayores de 60 años), el invierno podría encontrar al gobierno aliviado. De lo contrario, el pronóstico es incierto, en todos los sentidos, sanitario y político.

  Sobre todo, porque la otra pandemia que el equipo de Alberto Fernández no domina, el aumento de precios —alimentos, en especial—, podría traer consecuencias graves para la suerte política de la exitosa creación de 2019, el FdT. Ya hay voces en las cercanías de Cristina Kirchner que no ocultan el disgusto por la tibieza del equipo económico para detener la impresionante escalada de precios que amenaza con destruirlo todo (paritarias, crecimiento económico, políticas de contención social, aumento de jubilaciones, y sigue la lista). Muchos creen que con las políticas de control de precios de la Secretaría de Comercio no se conseguirán lo resultados buscados. Y que el único instrumento efectivo (también conflictivo) será subir retenciones, en especial al trigo y al maíz, cuyos precios internacionales están haciendo estragos en la canasta alimentaria de los argentinos.

Ganancias

A propósito, el Ejecutivo ingresó en Diputados —el último jueves— el proyecto de “Ganancias sociedades” que trae la novedad de establecer tres escalas, 25, 30 y 35 por ciento, según sean ganancias netas: chicas, medianas o grandes (hasta 5 millones, luego 20 millones o más de 20) de las empresas. El debate tensionará la vida política en tiempos electorales y de pandemia: mientras el oficialismo por fin asoma con una medida concreta de segmentación —y carga tributaria diferenciada por capacidad contributiva— la oposición macrista se refugiará en su planteo de propender a la baja generalizada de impuestos “para no desalentar la llegada de las inversiones”.

  Respecto de las nuevas restricciones a la actividad en el marco del recrudecimiento de la pandemia, luego de unos días de fuego intenso, la oposición más radicalizada dentro de JxC bajó un cambio. Y dejó por ahora de lado el discurso corrosivo de la semana pasada que tanto enojó al propio presidente y que lo llevó a calificarlos de “imbéciles”.

  La vida de los argentinos no cambio casi en nada con el nuevo decreto presidencial que cancela con fuerza la actividad nocturna. Tanto en el oficialismo como en la oposición ven que la conducta ciudadana ya se adaptó al nuevo momento. “La gente estaba esperando las nuevas medidas, lo veía como algo lógico”, analizó el diputado Germán Martínez (FdT, Santa Fe) para La Capital. “Encontraron un límite en la realidad, en la razonabilidad de la propia gente, que ve muy mal atacar con violencia medidas que acordes al momento que vivimos”, abundo el diputado rosarino, especialista en temas económicos y muy especialmente de Defensa, ministerio donde tuvo funciones relevantes durante la primera gestión del actual ministro Agustín Rossi.

  En el mismo sentido, María de los Angeles Sacnun (FdT, Santa Fe) desde el Senado nacional, explicó a La Capital que al pueblo argentino no se lo puede subestimar, “y porque Patricia Bullrich diga que haya que violar las restricciones no quiere decir que la gente lo haga”.

  También Sacnum condenó algunas actitudes de senadores opositores ( Alfredo de Angelis, entre otros) que en la última sesión de la Cámara alta interrumpieron con gritos el discurso del formoseño José Mayans, que derivó en el “reto” de la titular de la Casa Cristina Kirchner que les reprochó el presunto comportamiento “como barras bravas”. “Nos preparamos para un año electoral, y la oposición ya tomó como hábito tratar de interrumpir nuestros discursos de cierre, es lamentable, pero es así” se quejó Sacnum, advirtiendo lo que viene.

  El clima favorable que consiguió el gobierno en la semana que terminó en relación a las restricciones nocturnas, también tuvo un correlato en la reunión en la Cámara de Diputados donde el ministro del Interior Eduardo Wado de Pedro llevó la propuesta concreta de posponer el cronograma electoral de agosto y octubre (a septiembre y noviembre). La oferta del gobierno de producir un cambio en las fechas, se acompaña del sentido común más elemental. Más tiempo pasa, más gente vacunada, menos contagio. El grito en el cielo que había puesto un sector de JxC —hasta llegar a la insólita situación de acusar al gobierno de autoritario y violatorio de la normas constitucionales— se convirtió en aceptación. El macrismo cayó en la cuenta de que casi nadie en la sociedad se interesó en la defensa a ultranza de las fechas electorales originarias. Con todo, JxC le hizo al representante del Ejecutivo algunos pedidos que el gobierno no concederá. Como la implementación de la boleta única de papel, un cambio de enorme dimensión política y técnica que lógicamente es imposible de concretar en pleno año electoral y con la fuerza política mayoritaria en contra.

Votos

También JxC pretende que los miembros de las fuerzas armadas y de seguridad voten las mesas asignadas —y no donde se encuentren al momento de las tareas en la jornada de las elecciones—, así como el voto de los extranjeros por correo, una modificación que hizo en su momento el gobierno de Mauricio Macri por decreto, y que el actual derogó. Los pedidos no serán concedidos: los extranjeros volverán a votar de manera presencial en embajadas y consulados, como sucedió por décadas en cada elección nacional.

  El diputado Federico Angelini, en conversación con La Capital, a propósito del cambio de fechas para las elecciones, señaló que “el número para aprobar esa ley la puede conseguir el oficialismo —129, mayoría absoluta— sin contar con el apoyo de nuestro bloque. Nosotros hemos planteado una negociación (los tres pedidos mencionados, que el FdT no concederá) y no descartamos votar en contra”.

  Con todo, habrá un ámbito parlamentario de conversación entre los dos lados de la grieta: una comisión de monitoreo —a conformarse— que se involucrará junto a los asesores profesionales de la salud en el seguimiento —en este caso, su costado político— del desenvolvimiento de la pandemia y su antídoto, la vacunación.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario