Política

El gobierno advierte sobre "el mensaje típico de mafias" en la muerte de Nisman

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, culpó a los servicios de inteligencia y a sectores de la prensa crítica con la gestión K por promover "estrategias de desestabilización sistemática".

Sábado 24 de Enero de 2015

El gobierno  sostuvo hoy que detrás de la muerte del fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, quien fue hallado hace seis días en su vivienda con un disparo en la cabeza, se encuentra un mensaje “típico de las mafias”.

Además, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, culpó a servicios de inteligencia y a sectores de la prensa crítica con la gestión kirchnerista por promover en contra del gobierno “estrategias de desestabilización sistemática”, al otorgarle al Estado algún tipo de responsabilidad en el fallecimiento del fiscal.

"Hemos enfrentado la adversidad de las estrategias de desestabilización sistemática, pero nunca habíamos enfrentado el tenor de este mensaje, que es el típico de aquellas mafias que veíamos en series de televisión, que están dispuestas a todo con tal de cumplir sus objetivos”, afirmó Capitanich en un acto político realizado en Chaco, su provincia natal.

Capitanich dijo que los argentinos no merecen “ni grupos mediáticos concentrados ni servicios de inteligencia que representan oscuros intereses”.

En ese contexto, aseguró que el gobierno es víctima de “estrategias de desestabilización sistemática” por parte de quienes “instalan la cadena del desánimo” en la sociedad.

El cuerpo sin vida de Nisman, con un disparo en la sien, fue descubierto en la noche del domingo último en el departamento que habitaba en Puerto Madero, un barrio exclusivo de Buenos Aires.

Cuatro días antes de aparecer muerto, Nisman había denunciado a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y a su ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, de liderar una maniobra con el fin de garantizar la “impunidad” de los ciudadanos iraníes acusados de participar, en 1994, en el atentado terrorista contra la AMIA, la mutual judía, donde murieron 85 personas.

Si bien la investigación judicial todavía no permitió delucidar si el fiscal se suicidó o fue asesinado, la presidenta argentina difundió el jueves último una carta en la que aseguró que se trataba de un crimen.

Nisman basó su investigación en las escuchas telefónicas que un sector de los servicios de inteligencia, algunos de cuyos integrantes fueron desplazados de sus puestos por el gobierno a fines de 2014, realizó a conversaciones que mantuvieron dirigentes kirchneristas y presuntos colaboradores del régimen iraní.

Sobre esa prueba, considerada “endeble” por varios ministros del gobierno, Nisman basó su acusación dirigida contra la jefa de Estado y Timerman, a quienes responsabilizó de llevar a cabo, en secreto, un acuerdo para garantizar la impunidad de los iraníes a cambio de firmar convenios en materia de comercio y energía.

Los investigadores de la muerte de Nisman, en tanto, buscan reconstruir las últimas horas con vida del fiscal.

Para eso le otorgó custodia a Diego Lagomarsino, un empleado de la fiscalía del caso AMIA que el día anterior al hallazgo del cuerpo llevó a Nisman el arma de fuego que acabó con su vida.

Lagomarsino declaró en su momento que Nisman le había pedido el arma porque sentía miedo. El fiscal, según el testimonio de su colaborador, había sido advertido por el ex agente de inteligencia Antonio Stiusso acerca de los policías que lo custodiaban y las condiciones de seguridad de sus dos hijas.

El diario “Clarín” publicó hoy que el día previo a su muerte Nisman no estuvo vigilado en su casa, pese a que tenía asignada durante las 24 horas la protección de diez agentes de seguridad.
La fiscal del caso, Viviana Fein, ordenó que Lagomarsino sea vigilado por la Gendarmería y le impidió salir del país.

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