Política

El fin del triunvirato cegetista y la esperanza de una alianza opositora

Ayer pareció comenzar a consolidarse una nueva unidad gremial, como necesita la oposición, tanto como la unidad política anti-Macri.

Jueves 22 de Febrero de 2018

Algo muere, y algo nace. Siempre en la política, y en la historia, todo está en movimiento. Pero los momentos de quiebre no son tantos. Ayer hubo uno: la CGT del Triunvirato se terminó para siempre. Los tres equilibristas habían quedado a la derecha de la sociedad; porque ese clima de espera y expectativa con el gobierno nacional que primó durante 2016, a pesar de la recesión, ya no está en el corazón ni en las cabezas de una parte importante de la base social de la Argentina. Ahora crece la degradación económica, la bronca y el rechazo.

"Acá están acompañando distintos sectores políticos e ideológicos que tenemos, sin embargo, un objetivo en común", dijo Hugo Moyano, ante la contundencia que tenía ante sus ojos, uno de cada cuatro de los más de 250 mil que ayer coparon la 9 de Julio fueron camioneros. Los otros largos 150 mil fueron trabajadores de otros sindicatos, de otras comarcas políticas. Desde las varias expresiones del peronismo promedio hasta las izquierdas culturales de la Argentina, nac y pop, rosa, y roja en sus distintas variantes.

"Moyano se está despidiendo, pero lo central es que hoy nace otro momento de la historia", comentó a LaCapital un histórico cuadro político del sindicalismo, de la CTA y de Santa Fe, Victorio Paulón, ni bien bajó del palco.

Ya sin expectativas en el modernismo macrista, que sedujo y aún seduce a sectores de la CGT que ayer no fueron a la 9 de Julio, una nueva alianza del centro hacia la izquierda, sin Cristina como factor de discordia, asoma como la novedad política más reveladora. Y que preocupa al gobierno. Y que abre un futuro lleno de incertidumbre; la gobernabilidad que consiguió Macri con el apoyo de una franja opo-oficialista durante los dos años de su gobierno han entrado en colapso.

Cambiemos ganó bien las elecciones en octubre pasado, en diciembre recibió un duro golpe con las movilizaciones por la reforma previsional, y paradojamente, gran parte del capital político de octubre se le escurrió en los últimos cuatro meses.

Moyano, que transitó la resistencia al menemismo haciendo actos con cinco mil personas subido a un modesto acoplado de un camión en los 90, a bancar a Néstor y a Cristina, luego a enfrentarlos, a ser manso y tranquilo con Macri, y ahora a combatirlo, sin embargo, no deja claro si conducirá o no un plan de lucha permanente, creciente, contra las políticas económicas que ayer denunció. Sí pidió la unidad de los sectores opositores "para que no gobiernen más los gorilas".

La gigantesca movilización de ayer deja sin embargo un vacío, señala una vacancia, que también se expresa en los estudios sociales de opinión: una importante fracción de trabajadores que el macrismo logró seducir en 2015 y también en 2017, todo indica han salido a buscar una nueva representación. Pero esa representación política no está madura, ni definida. Las razones subjetivas y objetivas para que los laburantes que pusieron su votito en la papeleta amarilla, ahora huyan del macrismo, no necesitan ser explicadas. El gobierno, con su programa de gobierno, no deja margen para dudas.

"Toda victoria, es relativa, toda derrota es transitoria", citó Moyano (a Octavio Paz) sin recordar el nombre del autor. Una frase pertinente, sin embargo, y novedosa en la boca del jefe camionero.

Y después la presencia del kirchnerismo, de los "sueltos" y de la izquierda social, peronista, trotskista, multiplicando por cuatro la masividad del acto de ayer. Todo un dato. El patético escenario con un atril por el piso en el último gran acto de la CGT ("poné la fecha la...") ya es parte del pasado. Ahora florece una nueva proto-unidad; cargada de sueños. Novedosa, con alta presencia del legado que dejó la década kirchnerista. Pero aún no consolidada. La unidad gremial que tanto necesita la oposición. Tanto como la unidad política anti-Macri, que empezó a esbozarse en los últimos meses.

Marzo arranca caliente. El gobierno, si minimiza y niega, irá al choque brutal con las consecuencias por todos conocidas. La oposición, si carece de paciencia, talento y valentía política habrá dejado pasar una oportunidad que claramente se le presenta para volver en 2019.

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