Política

El estratega de la campaña triunfal de Kicillof, una voz disruptiva en la escena

Ignacio Ramírez es visto como el contraplano de Durán Barba. "La campaña de Axel fue una apuesta por lo genuino", dice el sociólogo.

Domingo 10 de Noviembre de 2019

Detrás de la campaña ganadora y disruptiva de Axel Kicillof que, al fin, lo llevó al triunfo en la provincia de Buenos Aires no hubo nada librado al azar. Por encima de toda la cuestión comunicacional estuvo Ignacio Nacho Ramírez, a quién no le gusta el término “gurú” ni quiere ser visto como el contraplano progre y nac & pop de Jaime Durán Barba.

   “La campaña problematizó y desafió muchos de los imperativos duranbarbianos que se habían instalado como benchamark ganador, como tecnología comunicacional únicamente regida por una racionalidad instrumental, es decir, como un conjunto de técnicas asépticas orientadas a la eficiencia electoral”, comienza diciéndole Ramírez a La Capital. El ex director de Ibarómetro admite que el estilo que adoptó la campaña del Frente de Todos bonaerense podría ser también como síntoma y como respuesta a un extendido hartazgo social con la estética política que dominó la escena pública durante los últimos cuatro años.

   “Esa estética política, que en un primer momento había irrumpido con un ímpetu rejuvenecedor de la política argentina, terminó siendo percibida como un lenguaje político excesivamente artificial, más cercano al simulacro que a la comunicación. La campaña de Axel constituyó, en ese aspecto, una manifiesta apuesta por lo genuino; desde aquella «gestión manufacturada de la proximidad», materializada en los timbreos, a una campaña basada en la cercanía y en la naturalidad como principios rectores, como ética”.

El Clio del candidato

Sociólogo y director del posgrado de Opinión Pública y Comunicación Política de Flacso, Ramírez no elude la construcción icónica del “Clio de Kicillof” a la hora de pasearse por la provincia gigante y también maldita. “Resulta muy sintomático uno de los títulos con los que fue presentado el «sorpresivo» triunfo de Kicillof en las paso: «El Clio le ganó al Big Data». Tal figura resume, expresa, la idea de un triunfo en el que los valores (el Clio como metonimia de austeridad y autenticidad) se impusieron sobre la técnica”, intelectualiza el consultor. Para él, la técnica comunicacional macrista había sido fetichizada “hasta hacernos olvidar la dimensión ética y política que debe dominar, siempre, toda comunicación política”.

   Es particularmente interesante la reseña que Ramírez hace de “instintos o pulsiones comunicacionales vinculadas al odio”. Recuerda que desde hace aproximadamente un año, la comunicación original de Cambiemos fue sustituida por un estilo mucho más beligerante y agresivo. “La ruptura la expresaría en estos términos: cuando Macri Twitter en mayúscula. Abandonando la revolución de la alegría, el oficialismo optó por una comunicación orientada hacia las pasiones tristes, donde la gestión del miedo y de algunos odios comenzó a ocupar un lugar proporcional al protagonismo que fueron adquirieron Bullrich y Pichetto. En suma, Cambiemos bolsonarizó su lengua política”, expresa el principal asesor comunicacional de Kicillof.

La deconstrucción de Jaime

Ramírez recuerda al propio presidente en un debate televisivo hablando de “narcocapacitación” y las expresiones de Pichetto respecto al fantasma expropiador que estaría recorriendo la provincia. “Constituyeron tal vez los dos ejemplos de un tipo de campaña guiada únicamente por la eficiencia electoral, un tipo de campaña que renuncia a interrogarse sobre la relación entre la comunicación y la verdad, entre la comunicación y la cultura democrática”, sostiene. Y, picante, deja una tarea para el hogar: “El duranbarbismo merece, también, ser deconstruido”.

   Respecto a otra de las cuestiones que sorprendió, y que tuvo que ver con la remontada de Macri en las elecciones del 27 de octubre, el profesional asegura que tiene abordajes diversos. “Al respecto, conviene dejar de lado la perplejidad ya que existen muchos elementos para pensar ese respaldo sin que sea necesario caracterizarlo como una adhesión irracional. Cambiemos viene cumpliendo de manera bastante eficiente una tarea sociológica: darle representación política a la Argentina no-peronista, a aquellos segmentos del electorado que —según los términos de Juan Carlos Torre— habían quedado políticamente huérfanos”, mensura.

   Y recuerda que la crisis de representación política de 2001 tuvo un impacto asimétrico, dado que lo que entró en una larga diáspora fue, fundamentalmente, la oferta y la demanda no-peronista de la política. “Cambiemos representa mejor que el radicalismo a esos sectores de la sociedad, a los que la UCR representaba de manera un poco acomplejada. Cambiemos habla, luce y se comporta como un partido de centroderecha sin balbuceos ni neurosis. Por ello, su representatividad electoral es en realidad consecuencia de su representatividad cultural. Es decir, el gobierno de Macri no dio soluciones materiales pero sí soluciones identitarias.

   Para el comunicador de Kicillof, , asistimos a una suerte de paradoja o venganza poética. “Luego de años cultivando una serie de imágenes y sentidos (equipo, globos, estética no callejera) Cambiemos se despide del poder estrenando tardíamente una puesta que consideraba, con enormes dosis de soberbia, resabios arqueológicos de la política del siglo XX”, concluye el sociólogo. Al fin, todo cambia o se recicla.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario