Política

El caso Santa Fe, bajo análisis de múltiples expertos

Un libro reúne trabajos de 11 investigadores que se preguntaron sobre la articulación del proceso productivo y social con las políticas públicas.

Domingo 08 de Septiembre de 2019

Políticas pública, desarrollo productivo e integración económica, mercado laboral y desigualdad son los tres grandes ejes que entrelazan un relato polifónico, conformado por once trabajos de investigación, que le dan forma a "Experiencia Santa Fe. Transformación productiva e inclusión social", un libro coordinado por la María Fernanda Ghilardi, investigadora de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y actual subsecretaria de la Producción municipal y el diputado provincial Joaquín Blanco.

El trabajo, que se presentará el lunes y que forma parte de un proyecto de colaboración entre la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNR y la Friedrich Ebert Stiftung (FES) Argentina, busca convertirse en un insumo para analizar la década que va desde 2008 a 2017 en la provincia y para definir políticas a futuro. Para eso fue clave la pluralidad de abordajes que contiene, que incluye investigaciones de centros de estudio y universidades como el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (Iiep) Baires, las universidades nacionales de Buenos Aires, del Litoral, de Entre Ríos, de Rosario. También el Conicet, la Agencia Santa Fe Global, la Bolsa de Comercio de Rosario, el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Cedep), el Observatorio Económico Social de la UNR y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

"Este trabajo significó analizar Santa Fe desde distintas miradas y también hacernos preguntas sobre cuál es el rol de las provincias y de sus instituciones a la hora de pensar el desarrollo", dijo Blanco.

—¿Cuál es el eje del análisis en esta publicación?

—Es un libro que busca pensar cómo fue en la provincia la articulación del proceso productivo y social con las políticas públicas. También analiza el impacto de factores internacionales que sucedieron en esta década, junto a los condicionantes de la situación macroeconómica argentina.

—¿Cómo se realizó el trabajo de recopilación de datos?

—Fue una convocatoria abierta, participaron numerosos centros de estudio de Santa Fe y nacionales. Pudimos coordinar junto con María Fernanda (Ghilardi) once trabajos, divididos en tres grandes áreas: desarrollo productivo e integración económica; mercado laboral y desigualdad en la provincia; y el tercero referido al efecto que tuvieron políticas públicas, sociales e inclusivas. Fue muy interesante, porque significa analizar la provincia de Santa Fe desde la mirada de los investigadores, de analistas del sector público y privado, del sector académico y también tratar de hacernos preguntas sobre cuál es el rol de las provincias, de los gobiernos provinciales, y de las instituciones provinciales a la hora de pensar el desarrollo. También cuáles son los elementos dinamizadores que nos permiten encontrar puntos de sinergia para poder pensar que hay proyectos de desarrollo económico y social a escala provincial. Creemos que es un insumo muy interesante no solamente para analizar estos diez años, sino también para hacernos preguntas hacia dónde seguir.

—¿Qué aparece como hecho distintivo o denominador común de en cada uno de esos tres ejes temáticos durante esos años?

—Hay un enfoque de la provincia que muestra que Santa Fe es extremadamente heterogénea en su matriz productiva. Fueron diez años que arrancaron en el 2008 con la crisis financiera internacional y particularmente en Argentina con la crisis del campo, que tuvo su impacto en la economía provincial y termina el período actual, con la crisis del macrismo en la macroeconomía argentina e ingresando también a nivel internacional en una crisis recesiva producto del Brexit, de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. En este período, el mundo creció, fueron años de expansión de la economía, y Argentina no, al menos ocho de esos diez años fueron recesivos. Analizamos en el libro justamente la heterogeneidad de la economía de Santa Fe, con un sector pensado para la exportación, para agregarle valor —a un nivel bajo todavía— a productos primarios y todo el complejo agroexportador en el cual, durante estos años se internacionalizó la toma de decisiones. Donde cadenas de valor globales deciden sobre nuestras exportaciones y los centros de decisión están en China, en Estados Unidos, en Europa y nosotros formamos parte del primer eslabón de esas grandes compañías multinacionales. Todo eso, conviviendo con un sector mercadointernista de la provincia que tiene que ver con la metalmecánica fundamentalmente, pero también con otras áreas que sufren los vaivenes y las crisis recurrentes del país y la falta de una macroeconomía que acompañe esos procesos. Y sin una estrategia de apertura. Eso a grandes rasgos para analizar el contexto en el cual se desarrolla el libro.

—¿Qué rol jugaron las políticas públicas, lo institucional?

—En el libro hay particularidades en las cuales se remarcan fuertemente los espacios institucionales de diálogo y de búsqueda de acuerdos entre lo público y lo privado. Se rescata la experiencia del Plan Estratégico Provincial; la del Consejo de Análisis Tributario, también se analiza el sistema de ciencia y tecnología, con la experiencia del Polo Tecnológico de Rosario en particular. En materia de políticas sociales, se aborda el Plan Abre. Y otro capítulo está destinado a la infraestructura.

—Así como la provincia es muy heterogénea, también en estos años en muchas oportunidades pudo despegarse de los ciclos macroeconómicos nacionales, para bien o para mal ¿Hay algún registro en estos análisis que permitan conocer a qué obedece?

—Sí, sin duda, eso tiene que ver con entramados productivos complejos y hace falta poner la lupa sobre ellos porque se modifican de forma muy dinámica. Por ejemplo, se observa a la ciudad de Rosario convirtiéndose cada vez con más fuerza en productora de servicios que dialogan con el complejo agroexportador y también con el rubro financiero y servicios de exportación. Por otro lado, todo lo que tiene que ver con el complejo metalmecánico y lo que es agregado de valor de este nuevo ciclo que tenemos de cambio tecnológico en el campo. Todo eso conviviendo con una economía nacional, que, con sus vaivenes, ha favorecido en ciertos momentos más los aspectos agroexportadores y que ha castigado a sectores más de pymes o vinculados con el comercio como venimos viendo en estos últimos dos años. Hay también en la provincia muchas empresas con cultura exportadora. Firmas santafesinas están exportando a más de 150 países y además hay empresas que facturan menos de un millón de dólares al año y que también son exportadoras. Eso es una característica que no se repite en otras provincias.

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