"EEUU no toma en cuenta que Antonini Wilson era quien llevaba la valija"
Anabella Busso, experta en Relaciones Internacionales con EEUU, dijo a
La Capital On Line que el episodio diplomático con el ciudadano venezolano le
impedirá al gobierno de Cristina redefinir el rol de la política exterior.
Domingo 23 de Diciembre de 2007
El Aeropuerto Internacional de Ezeiza fue como tantas otras veces, el escenario donde se
desató un nuevo capítulo de la historia de la corrupción en Argentina. Esta vez no fueron drogas
transportadas en un avión ni turistas indignados porque el personal de seguridad
tomaba sus pertenencias para venderlas en una suerte de mercado negro. El venezolano Guido
Antonini Wilson ingresó al país con una valija con 800 mil dólares en efectivo y no declaró su
posesión al arribar, pero nadie lo detuvo, salió por la puerta, caminando como si nada.
El pasado miércoles, la Justicia federal de Miami anunció el arresto de cuatro acusados de
amenazar al que ya todos los medios de comunicación bautizaron como El Valijero, para que no revele
el origen ni el destino de la abultada suma de dinero. El gobierno nacional reaccionó contra EEUU y
se elevó el tono de la disputa cuando ese país anunció que uno de los detenidos había
confesado que el dinero iba a destinarse a financiar parte de la campaña electoral de la actual
presidenta. De ahora en adelante, los expertos en relaciones internacionales coinciden en un punto:
ya nada será igual en las relaciones internacionales con el gran país del norte.
La reacción de Cristina no demoró en llegar y habló de "basurales de la política
internacional". Como era de esperarse, en el transcurso de la semana, el nivel de declaraciones
cruzadas se incrementó y llegó a su punto máximo cuando, el jueves, la ya célebre pasajera Victoria
Bereziuk aseguró que Antonini Wilson había estado en la mismísima Casa Rosada con Kirchner y Chávez
luego del episodio en el aeropuerto.
Para esclarecer los alcances de lo que ya es a todas luces un conflicto político entre ambos
países,
La Capital On Line consultó a la experta en Relaciones Internacionales con EEUU
Anabella Busso, quién no dudó al momento de asegurar que el hecho afecta al gobierno directamente
en el lanzamiento de su gestión y no permitirá, al menos en el corto plazo, una redefinición del
rol de la política exterior.
La también investigadora del Conicet y la Universidad Nacional de Rosario señaló que “la
reacción del gobierno argentino no sólo abarcó a distintos representantes del Ejecutivo e incluyó
la convocatoria al Embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, algo poco común ya que en los
últimos 15 años ocurrió sólo en dos ocasiones y por temas de la agenda comercial”.
Por otra parte, las diferencias tendrán también impacto sobre las relaciones argentinas con
los principales aliados latinoamericanos. “Mientras Argentina y Venezuela optarían por un
discurso más confrontativo -al que se puede sumar Bolivia- Brasil, Chile y Uruguay, por otra parte,
serán más cautelosos tanto en el discurso como en sus acciones”, explicó la analista que
también aclaró que si en algún momento se pensó que la gestión de Cristina mantendría una muy buena
relación con el gobierno de Hugo Chávez, pero de menor perfil que en los cuatro años anteriores,
“los acontecimientos en cuestión diluyen esta posibilidad”.
“En función de su agenda externa de campaña y de sus discursos se pude inferir que las
formas para manejar las cuestiones externas serían más variadas, continuando con un estilo frontal,
pero de intensidad diversificada, que permitiría conjugar la presentación de los reclamos y
posiciones argentinas, pero sin anular la posibilidad de abrir nuevos espacios de diálogo con las
contrapartes internacionales”.
Operación de inteligencia
Desde una perspectiva política el gobierno argentino considera que existe una operación de
inteligencia por parte de Estados Unidos. “¿Cuáles pueden ser los argumentos para sostener
esta postura?”, inquirió Busso. “En primer lugar, ha sido común en la historia
hegemónica de ese país que organizaciones como la CIA y el FBI combinen actividades de inteligencia
internacional y nacional con acciones encubiertas que buscan generar efectos en otros países, entre
ellos los de América latina”.
Busso recordó que las acciones de recolección de información y las alianzas que se generan en
torno a ellas involucran a actores cuya condición de amigo o enemigo depende de los intereses
estadounidenses. “En los `70 y los `80 Noriega era un aliado y a partir de 1989 un enemigo;
lo mismo ocurrió con Hussein y otros personajes. Esta situación parece trasladarse al ámbito
judicial cuando Antonini Wilson, considerado sospechoso por la justicia local, aparece como un
ciudadano confiable para los EE.UU, concepto que variaría si no hubiese colaborado con el FBI, pero
que en ningún momento toma en cuenta que él fue el encargado de trasladar la valija”.
En segundo lugar, la docente apuntó que si bien existe un tratado de extradición entre ambos
países, EE.UU. “no ha cumplido hasta el momento a pesar de la solicitud presentada por la
justicia nacional”.
“El destinatario principal de estas acciones es el gobierno de Hugo Chávez, pero
Argentina se verá afectada por la misma en la medida en que continúe profundizando sus vínculos con
Venezuela”, concluyó finalmente la experta local que también hizo un llamado a
“utilizar más la política y menos la confrontación”.
También el reconocido politólogo local, Hugo Quiroga explicó a
La Capital On Line que el momento que ahora atraviesa el país respecto a las
relaciones con la potencia de norte, "es aún más difícil que el que se presentó cuando el mismo
Kirchner autorizó la realización de la Contracumbre de presidentes en Mar del Plata".
"Los dichos de la presidenta cayeron muy mal, tanto para el oficialismo como para la oposición
demócrata", aseguró el estudioso y recordó que tal vez, la presidenta "no tenga en cuenta" que la
justicia es independiente del poder político en EE.UU.
En conclusión, Quiroga señaló que "estas declaraciones alejan a Argentina de EE.UU. y la
acercan a Venezuela". "Este caso está cada vez más oscuro y requiere una investigación contundente
ya que el dinero ingresó en un avión contratado por una empresa estatal", opinó y señaló que "sería
una actitud republicana que la presidenta se dedique a esclarecer el caso".