Eduardo Toniolli: "Es el momento para convocar a otros y abrir las puertas del peronismo"
El diputado nacional y candidato a gobernador sostiene que Perotti "fue incapaz de dialogar con el peronismo" y señala que Santa Fe es "una provincia rica, pero con fracturas"

Domingo 26 de Febrero de 2023

Anotado en la carrera por la Casa Gris, el diputado nacional Eduardo Toniolli sostiene que “es el momento para abrir las puertas del peronismo”. Crítico de la gestión de Omar Perotti, el dirigente del Movimiento Evita sostiene que el gobernador “fue incapaz de dialogar con el mismo peronismo” para resolver los problemas de una Santa Fe que caracteriza como “una provincia rica, pero con fracturas”.

Entrevistado por La Capital, Toniolli señala que “hay una persecución y una intención proscriptiva” contra Cristina Fernández de Kirchner, afirma que el Evita todavía no definió a qué candidato presidencial apoyará y subraya que tanto en Santa Fe como a nivel nacional el peronismo debe ir en busca de otros sectores políticos y sociales.

—Empecemos por la situación nacional del Frente de Todos, ¿en qué momento está el espacio post mesa en la sede del PJ?

—Tengo una valoración positiva de la reunión. Después de mucho tiempo se conformó un espacio de encuentro y de diálogo entre las referencias principales del Frente de Todos y representantes de expresiones sociales organizadas, como el movimiento obrero organizado y los movimientos sociales, jefaturas territoriales, como gobernadores e intendentes. El documento posterior tiene tres elementos muy valorables. Además de la referencia a la persecución judicial y mediática a Cristina y la valoración positiva de la gestión del gobierno —teniendo en cuenta que veníamos de un proceso recesivo, después vinieron la pandemia y la guerra—, aparece la defensa de las Paso, que fueron puestas en cuestión por distintos sectores políticos, también dentro del oficialismo. Se reconoce que las Paso son una herramienta válida para construir la oferta electoral de los distintos partidos, frentes o coaliciones. Y, además, en una sociedad fragmentada, y con una política que muchas veces reproduce esa esa fragmentación, las Paso son la mejor herramienta disponible hoy para construir mayorías, no solo para sostener una gestión de gobierno, sobre todo para quienes creemos que hay que hacer transformaciones profundas en nuestra estructura social. Un prerrequisito para cualquier expectativa de triunfo del peronismo es la unidad, que no quiere decir unanimidad, y las Paso están disponibles para componer este enorme conglomerado que es el Frente de Todos. Es la manera de tener mayor competitividad e incluso ampliarlo.

—¿Hacia dónde cree que se puede ampliar?

—Creo que tenemos la posibilidad de ampliar convocando a sectores moderados que aún no adhiriendo a las ideas del peronismo seguramente ven con temor como la interna de Juntos por el Cambio es una carrera para ver quién es más halcón. O incluso a peronismos provinciales, en muchos casos ligados a sectores productivos locales, que pueden tener alguna distancia circunstancial con el Frente de Todos, pero cuyos distritos retroceden cada vez que se impone en la Argentina la agenda neoliberal. Bien utilizadas, las Paso pueden ser una gran herramienta para que quienes apuestan a un modelo de desarrollo nacional autónomo diriman sus matices en una misma gran coalición. Tenemos que darnos un esfuerzo por convocar y tratar de integrar a estos distintos sectores, porque frente de todos se tiene que dar un esfuerzo por convocar e integrar a estos distintos sectores, porque acá se juega el destino de la Argentina a veinte años.

—¿Por qué?

—La Argentina tiene lo que el mundo está pidiendo: alimentos y energía. Ahora bien, eso puede ser una herramienta para construir un modelo de desarrollo nacional, autónomo, o puede utilizarse para consolidar un modelo neocolonial. La raya tiene que estar puesta ahí, no tanto en cuestiones ideológicas.

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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital

—En el Frente de Todos se dio un contrapunto sobre la situación de Cristina, si está o no proscripta. ¿Cuál es su mirada?

—Es evidente que hay una persecución y una intención proscriptiva. En términos legales y administrativos Cristina puede presentarse, la incógnita que se abre es si al día siguiente que avance en una definición de estas características, si quisiera hacerlo, no se vendrá una avanzada para claususar legalmente esa posibilidad. El proceso judicial amañado que la tiene por objeto, este circo de Luciani, en el largo plazo se va a terminar cayendo. El problema es el mientras tanto, que puede incluir el bloqueo de la posibilidad de que sea actriz dentro del juego electoral.

—¿Alberto Fernández debería ir por la reelección? ¿O debería dar un paso al costado para abrir el juego a otros candidatos en una Paso?

—Todo dirigente de primera línea del Frente de Todos tiene que tener la posibilidad de presentarse si tiene la vocación, le dan los números y junta la fuerza. De la misma manera, digo que todos tienen que estar dispuestos a que existan las Paso. Nosotros todavía no tenemos una definición sobre quién debería ser. Es clave que primero enuncien esa voluntad quienes tengan la intención de hacerlo. Hasta ahora solo escuché a Daniel Scioli, que sugirió una especie de lanzamiento vía redes sociales y está en todo su derecho.

—¿Ve a la oposición jugando al cuanto peor, mejor?

—Miro con preocupación los movimientos de una oposición que encontró en la arena legislativa un ámbito propicio para extremar sus planteos, incentivar las contradicciones y poner quinta a fondo para ir a chocar. Lamentablemente, en el caso de la solicitud de juicio político que hizo el presidente junto a once gobernadores y gobernadoras nos encontramos con una oposición que ata el funcionamiento del Congreso a la suerte de los integrantes de la Corte Suprema, que ha decidido paralizar el funcionamiento del cuerpo legislativo hasta tanto no se garantice que no va a avanzar este proceso. Un proceso que entiendo no sólo válido y atinado, sino también inevitable, por la clara tendencia político partidaria de algunos fallos, como el de la coparticipación de Buenos Aires. A eso se suman los chats entre la mano derecha del presidente de la Corte y nada más y nada menos que el ministro de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cómo se filtraron esas conversaciones puede importar en un proceso penal, pero no en un proceso político, donde está en juego la salvaguarda de las instituciones. Esto va a seguir su curso, se verá si se junta el número o no para convertir esto en una acusación y que vaya al Senado, pero el planteo era importante. Mientras tanto, no podemos abordar distintos cuellos de botella que tiene la Argentina. Por ejemplo, en el tema previsional: 800 mil personas en la Argentina no pueden jubilarse porque no se aprueba la moratoria. Tampoco podemos tratar temas ligados a ciencia y tecnología, seguridad y Justicia, y el complejo agroexportador. En esa coyuntura que vive la Argentina la oposición ha preferido mantener esta postura rabiosa y pensar exclusivamente en términos del proceso electoral que viene.

—Lo traigo a Santa Fe. El gobierno de Perotti entra en su último tramo. ¿Cuál es su evaluación de estos más de tres años de gestión?

—Santa Fe es una provincia rica, pero con fracturas. Lo que uno venía esperando del gobierno provincial es que fuera capaz de reparar, de zurcir, y para eso siempre hemos pensado que hace falta una gesta y las gestas son colectivas. Así como valoro enormemente el trabajo que se hizo en obra pública en tándem con Nación, también hay un debe muy grande en seguridad pública y educación. El mayor problema es político. Tenemos un gobernador que no ha sido capaz, no te digo de dialogar con la sociedad para hacerla parte de esta gesta colectiva, sino para dialogar con el mismo peronismo. Cuando hablo de diálogo no me refiero a una conversación informal, sino a acudir a la expertise, a la presencia territorial y al trabajo que realizan distintos sectores dentro y fuera del peronismo para sacar insumos que te den una mirada de conjunto y resolver esos cuellos de botella. No ha pasado. Esas expectativas iniciales han derivado en el peronismo en cierta idea de que hay que empezar de nuevo. Eso no significa dejar afuera a nadie, sino entender que se necesita un gobierno que incorpore todas esas miradas e intereses dispersos.

—Estás trabajando para ser candidato a gobernador, ¿cuáles son los principales ejes y propuestas que van a llevar a la campaña?

—Todo aquel que proponga una candidatura tiene que poner sobre la mesa un planteo en torno a cómo resolver el problema de seguridad pública. Nosotros venimos planteando lo mismo por lo menos desde hace tres lustros, cuando empezó este crecimiento exponencial de la tasa de homicidios. Señalamos que era imposible morigerar esos niveles de violencia sin ir por una reforma integral del sistema de seguridad pública en la provincia de Santa Fe, empezando por las fuerzas de seguridad. Hace exactamente diez años propusimos la creación de un cuerpo de policía judicial. Lo hicimos con el sentido de sacarle a la policía de la provincia la investigación operativa de los delitos complejos y que pase a estar en manos de un cuerpo de civiles especializados en la materia, jerarquizado, que dependa directamente del MPA, y que permita que la policía se aboque fundamental a la prevención. Ese era el puntapié inicial de una vocación reformista, que de la boca para afuera expresaban todas las fuerzas con representación parlamentaria, pero que no se termina de llevar adelante. Creemos que tenemos que avanzar con una reforma policial para que de una vez por todas los premios y los castigos, los ascensos, los traslados, la administración de los recursos de la fuerza, estén en manos del poder civil elegido por el pueblo. Además, tenemos que hacer una reforma de la Justicia para que aumenten las tasas de esclarecimiento de los delitos más graves, y una reforma política que transparente la forma en que se financian las campañas. Por último, es imposible morigerar el grado de violencia si en ciudades como Rosario conviven Luxemburgo con Kosovo después de la guerra. Tenemos que repensar la matriz productiva, primaria y exportadora de nuestra provincia, que trae enormes beneficios, como las divisas, pero también deja sus desequilibrios. El arraigo tiene que ser la gran bandera de la reconstrucción, para que los jóvenes construyan un futuro en su localidad de origen y no necesiten venir a los cordones de los grandes centros urbanos, donde no encuentran laburo, vivienda, bienestar, y se arma el caldo de cultivo en el que germinan las estructuras del delito complejo. También tenemos que profundizar la industrialización y el agregado de valor y revisar el pasivo ambiental, estamos ante la mayor sequía en los últimos sesenta años. La semana que viene vamos a presentar un proyecto de ley para restaurar el Fondo Federal Solidario, el llamado fondo sojero, derogado por Macri, que permitió financiar obras en provincias y municipios. Le vamos a agregar un fondo federal devolutivo, similar a los recursos que obtienen las provincias petroleras con las regalías, que permita dar respuesta en las provincias con desarrollo de las exportaciones sojeras a algunos de estos pasivos que deja el modelo primarizante y apostar a la infraestructura para generar valor, la reparación ambiental y la prevención social del delito.

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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital

—Otros dirigentes de su generación también se anotaron a la carrera por la Gobernación. ¿El peronismo santafesino está en un momento de trasvasamiento generacional?

—Va a ser inevitable. Cada uno de los y las militantes del peronismo tiene que poder sacar, como decía Perón, el bastón de mariscal: ir al frente, hacerse cargo del momento que se está viviendo y poner todo el empeño para no retroceder y avanzar. En un escenario provincial donde una parte de la política ha decidido moverse por la oposición y ha construido un frente antiperonista, lo peor que puede hacer el peronismo es quedarse en las recetas tradicionales. Tiene que pensar en ampliarse en varios sentidos. Generacionalmente, convocar a quienes participan masivamente en el peronismo pero no siempre tienen espacio en la toma de decisiones. También tiene que convocar a otros sectores que no se van a sentir llamados a ser furgón de cola del neoliberalismo. Hay que convocarlos a construir algo distinto. Es el momento para abrir las puertas del peronismo. Incluso, convocando a sectores del peronismo —dirigentes sociales, barriales, gremiales— que no se han sentido liderados, uno de los grandes vicios del proceso de estos últimos años.