Dos pericias confirman que los cuadernos de Centeno fueron adulterados y tienen más de un autor
Lo confirmaron dos pericias, realizadas por la Policía Federal y la Facultad de Filosofía de la UBA, ordenadas por el juez Martínez de Giorgi

Martes 01 de Agosto de 2023

Dos pericias ordenadas por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi determinaron que los cuadernos del ex chofer Oscar Centeno, fueron adulterados, dejando la causa judicial en una situación muy complicada.

La pericia de 26 páginas de la División Scopometría de la Policía Científica de la Policía Federal determinó que el ex policía y amigo del remisero Centeno, Jorge Bacigalupo, hizo las correcciones y las sobre inscripciones, cambiando nombres y fechas para inculpar a distintos empresarios por supuestas entregas de dinero.

Por otra parte, la segunda pericia, realizada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en total 187 páginas, confirmó en un análisis lingüistico, que hay enormes diferencias entre los cuadernos número 4, comparados con los 7 y 8, que son los que hablan de plata.

“La letra de las sobreescrituras en el caso denuncias por el empresario Armando Loson, es de Bacigalupo”, informaron fuentes judiciales acerca de la pericia realizada por Policía Científica, que comprobó la existencia de “leyendas agregadas y enmendadas” en el Cuaderno 7.

Además se informó que tras recibir el informe, el juez ordenó la extracción forense de los dispositivos móviles y electrónicos secuestrados en casa de Bacigalupo el día que lo allanaron en el marco de esta investigación.

En la causa Cuadernos, iniciada a partir de las anotaciones de Centeno, fueron enviados a juicio la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, además de ex funcionarios de su gobierno y empresarios, por supuestos pagos de sobornos.

De acuerdo al informe perital, se comparó la caligrafía presente en los cuadernos de la investigación con un archivo del legajo de identidad de Bacigalupo y un expediente, que consta con escritura manuscrita del peritado.

También se trabajó a partir de constancias manuscritas secuestradas en el domicilio de la calle Moldes, en la ciudad de Buenos Aires, obtenido en el allanamiento de la vivienda, domicilio de Bacigalupo, que comprendía “agendas, anotadores y papelería varia” y se obtuvo a “los fines de establecer el carácter o no de indubitado de los mismos”.

En tanto, la pericia realizada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, firmado por Marsolaire Quintana González, licenciada en letras y experta en lingüística y análisis del discurso, destaca que el cuaderno 4 es de 2008 y 2009, mientras que el 7 es de 2013 y el 8 es de 2015. El análisis afirma que hay una diferencia abismal entre el primero y los otros dos, algo que ya había concluido la Policía Federal.

“Los fenómenos de tachaduras y sobreescrituras ponen en cuestión que el destinatario sea el mismo. La evolución temporal del perfil no resulta consistente. Los datos estilométricos confirman diferencias”, destaca y explica que “hay un cambio de intencionalidad del sujeto de la escritura”.

Además, señala que “no es posible definir un perfil autoral uniforme de los cuadernos”. Esto significa que intervinieron personas distintas.

A eso se sumó un “cuerpo de escritura obtenido en sede tribunalicia” durante el transcurso de este año, donde se verifica que “las características morfológicas se mantienen al igual que las combinaciones de signos del modelo cursivo con el de imprenta”.

En estas muestras se encontró la “enmienda en algunos signos literales tales como la “y”, “r”, “n”, tachaduras, varianzas de inclinación, presionado”, que indicaría “falta de espontaneidad” que “puede ser atribuido a un estado de nerviosismo del acto propio”, de acuerdo al documento firmado por el Comisario Alejandro Matías Centofanti, Jefe de la División Scopometría, la Inspectora Analía Noemí Ojeda y los peritos de parte Guillermo Latour, Gastón Latour y Jorge Baz.

Por otra parte, el informe destacó que el trabajo a través de muestras fotográficas, “pese a tratarse de muestras obtenidas de los cuadernos originales, imposibilitan a los peritos adentramos en el estudio” de los escritos, que “solo pueden ser analizados en el sustrato original”.

“En consecuencia, si se contara efectivamente con el material original para la examinación, sería posible recabar una mayor cantidad de elementos valorativos que permita elevar el grado de asertividad en el colofón presentado”, amplía.

El Tribunal Oral Federal 7 es quien tiene en una caja fuerte las piezas que aparecieron en 2019, custodiadas por la Policía Federal, y se negó a entregar los originales para este análisis solicitado por Martínez de Giorgi en mayo.