Política

Diputados continúa activo, pero el oficialismo evita los temas conflictivos

Pese a tener mayoría en casi todas las comisiones, el Frente de Todos no acelera con el impuesto a las grandes fortunas. Dudas en el caso Vicentin.

Domingo 05 de Julio de 2020

En medio del tiempo más agudo de contagios y fallecidos por el Covid el Congreso seguirá activo, en modo remoto. Aunque con intensidades políticas distintas. Sergio Massa y Máximo Kirchner, en Diputados, hacen el juego de los pedales, que por momentos desconcierta, principalmente a los votantes de frente oficialista. A medio embrague, un poco de acelerador, y otro poco de freno, según los casos. Siempre con la razonable explicación de la premisa de no chocar. Una premisa básica de la política que puede ser virtud, o apenas la decisión de permanecer en la zona confortable del no conflicto.

   En el Senado, luego de varias semanas conflictivas, donde la oposición en rebeldía se retiró de las sesiones virtuales, Cristina Kirchner y José Mayans, en contrario, viajan a velocidad crucero. Y sin detenciones no justificadas. El FdT en la Cámara alta goza de buena salud, mayoría cómoda, y lo más relevante, una conducción política clara, neta. El próximo paso relevante será la sanción definitiva de la nueva legislación laboral de teletrabajo, que viene desde Diputados. Una regulación oportuna, que aun previendo entre en vigencia a los tres meses de concluido el confinamiento obligatorio por la pandemia, se anticipa, y sale al cruce en un tiempo creciente de tensiones sociales y económicas.

   En Diputados, en la semana que pasó, Massa y Máximo K consiguieron algo básico: convencer a JxC que continúe concurriendo a las sesiones de manera remota. La fuerza política opositora ya contabiliza tres legisladores con Covid, y su presunta exigencia —la semana anterior— de funcionar en el recinto de manera presencial quedó desdibujada con el paso de los días. El punto de disputa política de fondo no pasa por sesión presencial o remota: lo que está en juego, dentro y fuera del Congreso, es qué temas se sacan de la zona de silencio, y cuáles pasan a las hornallas calientes del debate político.

   El gobierno, por ahora, sigue priorizando heladera o freezer, para los casos sensibles: bicameral de la deuda de Vicentin con Banco Nación, impuesto a las grandes fortunas y expropiación de Vicentin, entre otros. “Porque no están los números”, se apura a explicar un experimentado diputado oficialista del FdT, a este cronista. Luego, el mismo diputado concede que antes de contar votos se necesita decisión política. Y eso, al menos por ahora, tampoco está de parte del presidente Alberto Fernández. Si bien el nuevo “acuerdo” de funcionamiento de la Cámara baja —al que se prestará JxC— no incluye taxativamente una cláusula que vete determinados temas, fuentes de la Cámara informaron a La Capital que durante julio se tratarán temas “impositivos, de emergencia Covid y con dictamen de comisión”. Los dictámenes de comisión son, justamente, una atribución de las comisiones, y como todo en el Congreso, atado al juego de las mayorías. El FdT, si lo decide, puede apurar dictámenes en la casi totalidad de las comisiones.

   Mientras tanto, en JxC, aun en medio del tembladeral por el escándalo de la revelación de las escuchas ilegales durante los tiempos del macrismo, los bloques en ambas Cámaras mantienen la unidad, al menos en el plano institucional. La pretensión massista por fracturar el bloque opositor — y así mejorar la posición relativa del oficialismo— no se termina de concretar.

   Con todo, en medio de las peligrosas cavilaciones del presidente alrededor de temas cruciales como el impuesto a las grandes fortunas y Vicentin, el oficialismo —moderando su actitud— tranquiliza y fortalece al primer anillo aliado, que arrimó al fogón de los ganadores Sergio Massa en el último verano. Posibilitando, en aquel momento, constituir una mayoría ajustada en Diputados, un número que no estaba luego de las elecciones de octubre pasado.

   De modo simultáneo, mientras Alberto Fernández, ¿transitoriamente? “recoge el barrilete”, evita temas conflictivos, mantiene las mayorías en Diputados, y alivia a Massa y a una franja minoritaria de votantes moderados de los Fernández, la Casa Rosada toma el riesgo de poner a la intemperie el contrato electoral del FdT, y a la corriente política que aportó el 80 por ciento de los 13 millones de votos de octubre 2019: el kirchnerismo. Ya se escuchan voces en ese sentido, aunque por ahora no serán públicas.

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