Diana Conti: "El juicio de Miami por la valija es una farsa"
Diana Conti, cofundadora con Chacho Alvarez del Frente Grande,  consideró que el caso Antonini Wilson, "es una farsa para perjudicar a la Argentina"; habló críticamente del Consejo de la Magistratura y tuvo palabras duras para con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.

Domingo 21 de Septiembre de 2008

Diana Conti, cofundadora con Chacho Alvarez del Frente Grande, luego Frepaso, cumple su segundo ciclo como diputada nacional, y piensa renovar en 2009. "Si me lo ofrecen", aclara.

Ocupa una de las trece bancas del Consejo de la Magistratura de la Nación, organismo que participa en la nominación y remoción de jueces.Todavía con aspecto juvenil, la Negra tiene 28 años como abogada y es integrante del círculo casi íntimo del kirchnerismo.

En una entrevista exclusiva con LaCapital, Conti consideró que el caso Antonini Wilson, "es una farsa para perjudicar a la Argentina"; habló críticamente del Consejo de la Magistratura y tuvo palabras duras para con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.

— ¿Cómo se para hoy el kirchnerismo ante el regreso mediático del tema de la valija?

— El funcionario argentino (Claudio) Uberti cometió el error (o tal vez algo más) de subir a un avión contratado por una empresa nacional (Enarsa) a un desconocido que luego trata de ingresar una suma importantísima de dólares sin declarar. Pero la Justicia actúo como correspondía, y acorde a las actuaciones de Seguridad Aeroportuaria y de la Aduana.

— ¿Antonini Wilson se va del país en 24 horas, y es razonable preguntar por qué lo dejan ir?

— Porque no hubo ocultamiento de la mercadería, no hubo doble fondo en la valija ni venían dentro de un envoltorio simulando otro producto. Entonces se considera infracción al Código Aduanero y no contrabando. Se trata de un delito menor y la persona puede seguir circulando.

— En el juicio de Miami se está ventilando otra cosa.

— El juicio de Miami no es por la valija, es por una ley de EEUU donde si sos agente de un gobierno extranjero y estás operando en EEUU se debe estar inscripto y autorizado. Las personas investigadas eran agentes y no tenían autorización. Nuestro prófugo, Wilson, es un agente del FBI y testigo en el juicio. Obvio que si está prófugo de la Argentina va a grabar lo que le queda cómodo y va inducir a decir aquello que lo favorece. Por lo tanto, esta etapa de los fiscales, con las connotaciones que dejan traslucir, el juicio de Miami es una farsa.

— ¿Es posible pensar en un juez independiente interviniendo en una etapa procesal posterior a la actual, que usted califica de farsa?

— No lo sabemos. Hasta ahora para nosotros es una farsa. Están actuando el FBI y los fiscales, son todos Departamento de Estado; todos dependientes del Ejecutivo. O sea, hasta hoy, no existe ninguna Justicia independiente actuando en Miami. Es una farsa donde EEUU nos está haciendo un daño.

— ¿Ve intencionalidad política?

— Sin dudas, hay intencionalidad política de incidir en las elecciones en Venezuela.

— ¿También ve intencionalidad contra la Argentina?

— Diría que intentan debilitar la fortaleza que va tomando la región sudamericana. Como legisladora, no me corresponde hacer consideraciones de la Justicia en otro país, del mismo modo que EEUU no puede cuestionar nuestra institucionalidad. Si ellos trabajan para mostrar que Cristina tuvo los votos por una campaña con plata venida de afuera, está diciendo que nuestra máxima institución política es producto de un fraude.

— El sistema penal de EEUU ¿es mejor o peor?

— Ellos tienen un sistema donde el caso lo prepara el fiscal. Y es el Estado contra el acusador. El fiscal, representante del Estado, es el que debe convencer al juez de que "hay caso" para acusar. El sistema no es cuestionable. En Argentina el que acusa es un fiscal que no depende del poder político, y los querellantes, vinculados a la víctima del hecho. Desde 1994 nuestros fiscales integran un sistema por fuera de la Justicia. En EEUU los fiscales dependen del ministro de Justicia, que a su vez depende del Poder Ejecutivo.

— Para muchos, lo que se ventila en Miami podría probar que la valija era para la campaña de Cristina, ¿el oficialismo pierde la batalla comunicacional?

— La oposición acompañada con los medios, que instalan en la opinión pública este criterio, tienen como objetivo político debilitar al Ejecutivo, cuando no diezmarlo. ¿Por qué?, porque nuestro plan político no es el que a ellos les apetece. Entonces, en vez de tener un comportamiento republicano, como predican, tienen uno mezquino, mediocre.

— A diez años de su puesta en marcha, ¿cómo evalúa al Consejo de la Magistratura?

— En varios sentidos reproduce cosas negativas que se intentaron superar con su creación. Aunque el balance no es todo negativo, hay miembros que están en la rosca pequeña, en la defensa de intereses corporativos.

— ¿Cómo están, en su visión, las Justicias provinciales en relación a la nacional?

— Van en el mismo sentido político de la provincia. Si la provincia es feudal, su Justicia seguramente será sometido y feudal. Si la provincia se democratiza. El Poder Judicial será independiente si tiene la decisión política de ser independiente. No hay que olvidar que los únicos funcionarios de por vida, con estabilidad absoluta, son los jueces. ¿Qué más fortaleza necesitan?

— El presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, se quejó por excesivas acusaciones a los jueces, ¿cómo lo tomó?

— Antes que las críticas a las sentencias, Lorenzetti debería preocuparle que los jueces produzcan sentencias incuestionables. El Poder Judicial tiene que mejorar en vez de jugar como una mutual dónde lo único que importa es cuánto ganan, qué licencias obtienen, si pagan Ganancias, trabajar medio día, y encima mantener buena imagen frente a la opinión pública.

— La Justicia no está para congraciarse con la opinión pública, está para decir lo que a veces es incómodo decir.

— Sí, pero la corporación judicial está pendiente de la opinión pública, y no toleran que los denuncien por sus sentencias. Si hicieron las cosas bien, ninguna denuncia va a remover a un juez, que tiene estabilidad absoluta.