Después del paro
¿Cómo sigue la política y la economía después del primer paro general al gobierno de Cambiemos?

Viernes 07 de Abril de 2017

¿Cómo sigue la política y la economía después del primer paro general al gobierno de Cambiemos?

El presidente Mauricio Macri le dijo a un periodista de la agencia norteamericana Bloomberg que no tenía un plan B en caso que las actuales políticas económicas no den resultado. "Sé que el crecimiento está afectando a ciertos sectores del país y a parte de la economía, pero no a la totalidad. Porque esto es un proceso. La buena noticia es que ya estamos creciendo y está cambiando la tendencia", explicó Macri.

Sin embargo, para uno de los tres líderes de la CGT, Juan Carlos Schmid, "el gobierno ha gastado casi el 30 por ciento de su mandato y no le ha encontrado el agujero al mate en la cuestión económica. Tenemos mayores dificultades que antes y se quebró la confianza", dijo.

¿Cómo interpretar dos miradas tan distintas sobre una misma realidad? Lo concreto es que durante los gobiernos peronistas que sostuvieron la orientación socioeconómica que propone Schmid, o los neoliberales que postularon las ideas de Macri, el país mantuvo similares niveles altos de pobreza e indigencia.

Además de lo que parece una crónica lucha por el reparto de la renta nacional, subyace en la Argentina una feroz disputa por el poder político. Macri dijo que si su sector pierde las elecciones legislativas de octubre será un fracaso. ¿Por qué? Si eso ocurre, tal vez sea una señal del electorado para que se modifiquen ciertas conductas u orientaciones de la política económica y no el fin de un programa.¿Es tan endeble Cambiemos como para fracasar si no gana los comicios de medio término? No parece.

Del lado de enfrente, el peronismo intenta limar diferencias internas que más adelante saldará (eso es también un serio problema) para volver al poder. Su primer objetivo es retornar al gobierno nacional en tres años y la campaña de su brazo sindical (no todo) ya se moviliza en esa orientación.

Antes de fin de año pasado el gobierno se comprometió a saldar una deuda de 30 mil millones de pesos con las obras sociales sindicales, algo que ni siquiera el anterior gobierno peronista había accedido. Con esa "gentileza" y otras Cambiemos logró que el mes de diciembre pasado transcurriera sin complicaciones. Pero la tregua, que le costó cara al Tesoro nacional, duró muy poco. Además, ¿todo el dinero que entregó el gobierno para las obras sociales llegaron a destino? No se han visto publicadas las rendiciones de cuentas.

El sindicalismo tradicional de la ahora CGT unificada parece responder más a estrategias para construir política dentro del peronismo que para la defensa de las grandes masas de trabajadores, que sí parecen sentirse más representadas en otras agrupaciones sindicales por fuera del entorno oficial y del aparato. Lo que ocurrió en el palco durante el acto de la CGT en marzo, que tuvo que ser desalojado por el desborde de quienes reclamaban la convocatoria a una huelga, fue una muestra.

Del otro lado está el gobierno, que debe enfrentar esa vieja manera de hacer política del peronismo sindical, pero que tampoco acierta. Cuando hace unas semanas, ante el anuncio del permiso de ingresar al país a la empresas de aviación low cost, el presidente Macri pronunció una de las peores frases desde que llegó a la Casa Rosada: "Es maravilloso —dijo—, se dan cuenta de lo que logramos: vamos a poder volar a Londres por sólo 400 dólares".

Macri le puso tanto énfasis y expresión no verbal a esa aserción que parecía estar anunciado el fin de la pobreza o el crecimiento a tasas chinas de la economía argentina. Ese comentario del presidente estuvo dirigido sólo a un sector de la población que viaja al exterior y que además de poder pagar el pasaje, sea caro o barato, tiene un nivel de ingresos que le permite hacer turismo internacional.

Pero Macri no gobierna sólo para esa parte de la sociedad. Es imaginable saber qué pensó una humilde familia de un barrio marginal de cualquier lugar del país cuando su presidente anuncia con devoción que ahora se podrá viajar barato a Europa. Hasta parece una broma de mal gusto, pero en realidad es una mirada parcial dirigida a un sector de la Argentina.

Lo deseable sería encontrar la síntesis entre estas dos miradas del país que no han causado más que frustraciones en el pasado y que de proseguir prometen un futuro con más complicaciones.