Politica

Descontento, pesimismo e imagen negativa generalizada, un combo inquietante para toda la clase política

Un estudio de la Universidad de San Andrés muestra que sólo el 11% de la población está satisfecho con la marcha del país. Cae la valoración de los dirigentes y crece el voto en blanco

Lunes 31 de Mayo de 2021

Una encuesta nacional realizada en mayo muestra varios datos inquietantes para el gobierno, como la caída persistente de la imagen de Alberto Fernández y la desaprobación generalizada sobre la marcha general del país, pero también para el conjunto de la clase política: de 21 dirigentes nacionales relevados, tanto del oficialismo como de las distintas tribus opositoras, todos tienen mayor imagen negativa que positiva.

Se trata de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (Espop) que realiza periódicamente la Universidad de San Andrés. Para el último estudio se realizaron entre el 13 y el 20 de mayo 1.004 entrevistas a adultos de 18 años en adelante, conectados a internet, de todo el país.

https://twitter.com/ESPOPok/status/1397619822817644546

El relevamiento indica que el porcentaje de la población satisfecha con la marcha de las cosas cayó entre abril del año pasado y mayo de 2021 del 57% al 11%. El 64% de los encuestados dijo estar muy insatisfecho y el 24% algo insatisfecho. Los mayores niveles de disconformidad se encuentran en la clase alta, las personas que pertenecen a la generación silenciosa (74 años o más), los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Cuyo, y los votantes de Mauricio Macri.

También la percepción de la situación del país empeoró, tanto respecto al pasado como al futuro: 72% cree que la situación está peor que hace un año, y 58% cree que se seguirá deteriorando.

image.png

El director de la investigación, el politólogo Diego Reynoso, dijo a La Capital que en realidad los datos no sorprenden, porque se trata de una tendencia persistente. En su opinión, se conjugan tres factores: “La situación sanitaria de lo que se termina de salir, la economía que no termina de repuntar y la cuestión política, que tiene dos aspectos: las internas del gobierno que sistemáticamente salen a la luz, y un sector de la oposición muy agresivo, que se encarga de poner en la agenda pública todos los errores del oficialismo”.

De acuerdo al relevamiento, la inflación (42% de las respuestas), la corrupción (37%) y la inseguridad (33%) son los principales problemas del país.

Pero además, el estudio refleja otro dato interesante: el descontento también es alto en el electorado histórico del peronismo, la insatisfacción alcanza al 90% en la clase baja y al 86% en la clase media baja.

Reynoso observó que los patrones de comportamiento electoral están resquebrajados. Si antes el nivel de apoyo a Alberto Fernández aumentaba a medida que se descendía en la pirámide social y en la escala etaria, indicó, hoy el desgaste del gobierno es alto en todos los estratos.

image.png

Sin embargo, refleja el estudio, el descontento golpea a todos los dirigentes políticos. Horacio Rodríguez Larreta (-1% de diferencial entre imagen negativa y positiva), Martín Lousteau (-7%) y María Eugenia Vidal (-8%) aparecen con mejores números, y Mauricio Macri (-36%), Alberto Fernández (-41%), Sergio Massa (-50%) y Cristina Fernández de Kirchner (-51%) se ubican en el fondo de la tabla.

“Esta situación de desgaste pandémico y polarización benefició un poco a algunos de los actores más beligerantes y a los moderados, pero en general todos se fueron cayendo —destaca Reynoso—. Sí es cierto que desgastó más a los que están en ejercicio de funciones”.

Incertidumbre

En este marco, tampoco parecen estar capitalizando la situación los economistas del liberalismo duro que se presentan como outsiders: José Luis Espert tiene un diferencial de -18% y Javier Milei de 19%, y los libertarios aparecen con 6% de intención de votos. Por ahora, están lejos de dar un batacazo electoral.

Para Reynoso, el mercado electoral tiene un límite para que el espacio a la derecha de Juntos por el Cambio, que puede oscilar entre el 6% y el 7%. “Si no aparece otra coalición disidente ambos espacios tenderán a galvanizar y atraer gravitacionalmente a los indecisos y los que no contestan, que hoy son el 45%”, sostiene el especialista.

image.png

Lo cierto es que entre diciembre y mayo la intención de voto de la oposición cayó del 46% al 31% y crecieron las opciones “no sé” del 22% al 26%, y el voto en blanco del 7% al 15%, ¿se está a las puertas de una elección como la de octubre de 2001, cuando irrumpió el llamado “voto bronca”?

Reynoso cree que todavía no hay clima electoral y es demasiado pronto para afirmarlo, pero advierte: “Si en agosto estamos estos números de voto en blanco, se viene una crisis política enorme”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario