Domingo 11 de Junio de 2017
Dos trenes se desplazan por la misma vía; y algo resulta inquietante, van en sentido contrario. Los tamaños de las formaciones no parecen equivalentes, aunque si el choque se produce, el daño sería grande, y para todos los involucrados.
Florencio Randazzo hizo del mutismo público una forma de acumulación política en el último año y medio, con aparente buenos resultados, al menos hasta hoy. Por ahora el fallido candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires en 2015 la emprende con su formación, pidiendo participar en una elección interna dentro del peronismo, y no se baja. De frente viene otro tren, el cristinista, que le pide que se corra de la vía, y que se sume a un convoy más grande y único, con chances de darle un golpe fuerte al gobierno macrista en la provincia de Buenos Aires.
Por estos días, y hasta que llegue el 24 de junio a la noche, corre adrenalina e incertidumbre. Y como en ese juego macabro de acostarse sobre las vías, esperar que venga el tren y ver quién aguanta más antes de saltar, transcurre tensa la pulseada interna del único espacio político que hoy podría desbaratar la restauración conservadora que motoriza el gobierno de Mauricio Macri.
"Cristina tiene que ir a un lugar de referencia del pasado inmediato, donde no neguemos su legado pero tampoco aceptemos que nos siga conduciendo hacia adelante", son las palabras que usó con este cronista un referente encumbrado del Movimiento Evita, ahora abrazado al candidato Randazzo. El Evita se convenció de que luego del espectáculo de los bolsos de José López con dólares en el convento "Cristina es irremontable", aunque la propia CFK no tenga ninguna vinculación comprobada con el hecho. Así lo determinó el relato oficialista y la maquinaria de medios afines. Caso cerrado para el Evita.
Con todo, el Evita ya no cuenta para su aventura randazzista con quien fuera su máximo dirigente, el ex precandidato a presidente Jorge Taiana.
El hombre de Chivilcoy, y el puñado de intendentes que consiguió juntar en su derredor, creen que el campo nacional y popular, con el peronismo en el centro de gravedad, estaría pidiendo "un nuevo liderazgo, pos-kirchnerista, aunque tampoco antikirchnesta", con un programa presuntamente similar al que aplicaron Néstor y Cristina Kirchner, a la vez que con una dinámica menos personalista, más dialogador y amable con el resto de las fracciones con representación política y cultural entre los argentinos.
Rechazando la hipótesis que plantea el randazzismo, a propósito de un nuevo tiempo histórico que estaría alumbrando en la Argentina, el cristinismo contesta: "El liderazgo de Cristina está intacto, y el costado a la derecha moderada del kirchnerismo ya está representado en la Argentina por el Frente Renovador, el mismo PRO y otras variantes menores que se autocalifican progresistas pero acompañaron al gobierno", analizó para La Capital uno de los jefes territoriales que hoy más promueven a Cristina como candidata en la provincia de Buenos Aires.
Control de daños
Como sea, el final de la película con los dos trenes que avanzan de frente, por la misma vía, augura un final con daños. Y lo que viene en los próximos días será un intento de control de daños. Si Randazzo al final aceptara un acuerdo de lista de unidad con el cristinismo habría visto devaluada "su palabra", al cabo, el slogan de la campaña que lanzó el último viernes en un hotel de Buenos Aires. Donde se encargó de dejar la puerta entreabierta. Que trascienda un poco, pero sin abrirla del todo.
Y si el cristinismo finalmente se aviene a competir con Randazzo en una Paso, también habría cedido a una estrategia no deseada. "Si no hay solución política, vendrá la solución judicial", confió un hombre clave de La Cámpora en las últimas horas.
Por lo tanto, la "solución judicial" aparece al final del camino, luego de que los trenes efectivamente choquen; "aunque no puedo asegurar 100 x 100 que no terminemos acordando", confió un dirigente del Evita a este cronista.
Hubo dos errores de cálculo que aportaron al momento complejo que vive el peronismo kirchnerista en la provincia de Buenos Aires. El randazzismo se jugó todos los boletos a que Cristina no se anotaba en las listas. Lo sigue sosteniendo. Pero hoy hay más chances de que ocurra lo contrario. También hubo error del lado K, cuando atropellaron "la lista de unidad", subestimando que el contendiente cifra su principal objetivo en, justamente, competir contra el cristinismo, y empezar a construir eso que imagina viene a "superar" al kirchnerismo, y en cuya cabeza estaría él.
La "solución" jurídica que imagina el cristinismo, siempre que la "jefa" se ponga al frente (de no ponerse al frente Cristina, todo el impulso actual de los intendentes se desflecaría con consecuencias incalculables), consiste en sacar al sello PJ-FpV de la competencia electoral y constituir un frente por fuera con los otros partidos asociados, cuyo nombre incluiría la palabra "Ciudadano". Randazzo, en ese caso, debería también hacer lo propio con otro frente y sin usar la sigla PJ-FpV.
En esa hipótesis, sin embargo, los cuerpos de la boleta que corresponden a las categorías provinciales de la elección bonaerense se convertirían en un laberinto sin solución para el equipo de Randazzo, que no tendría modo de garantizar presencia en el cuarto oscuro.
"Si a Randazzo no le damos las Paso y armamos un frente por afuera del PJ mi pronóstico es que Randazzo se va a la casa", planteó un cristinista conocedor de ingenierías electorales.
Lluvia ácida
Con Randazzo en la casa, el problema para el kirchnerismo sería la nueva y persistente lluvia ácida que caería sobre sus cabezas desde los medios de comunicación, y de la propia Casa Rosada asociada. En este caso por "proscribir" al "valiente" de Randazzo, como ya lo califican en estos días desde los editoriales de los diarios La Nación y Clarín.
El presunto acuerdo entre Randazzo y Clarín para intentar por enésima vez demoler a Cristina Kirchner —una tarea que para sorpresa de muchos no consigue la constelación de enemigos jurados que se supo conseguir— no es un dato verificado de la política, aunque tampoco se pueda descartar por completo. En contrario, sí resulta descabellado para este cronista una hipotética migración de millones de votantes del PRO o del Frente Renovador a favor de Randazzo —para vencer a Cristina— en agosto para luego volver a su opción electoral verdadera, en octubre.
"El liderazgo de Cristina está intacto y el costado a la derecha moderada ya lo representan el massismo y el PRO"