Cristina: "Volvería a hacer todas y cada una de las cosas que hice"
La presidenta no se arrepiente de nada y no dio señales de autocrítica de sus seis meses de gestión. Dijo que no habrá más cambios en el gabinete, lo que también comprendería al polémico secretario Guillermo Moreno, y trató de violentos a los sectores del campo.

Domingo 03 de Agosto de 2008

La presidenta Cristina Fernández ratificó ayer el rumbo de su gobierno al afirmar que "no" habrá más cambios en el gabinete nacional, lo que también comprendería al polémico secretario Guillermo Moreno, volvió a embestir contra el campo y reivindicó las retenciones móviles.

Durante una hora y media ante medios nacionales y extranjeros, la presidenta negó tanto el "doble comando" como las encuestas negativas de ella y de su esposo, Néstor Kirchner, y por si quedaban algunas dudas sentenció que, después de cerca de ocho meses de gestión, "volvería a hacer todas y cada una de las cosas que hice".

Gambeta. En la primera conferencia desde que llegó al poder, Fernández de Kirchner evitó en varias oportunidades abrir un juicio sobre su vicepresidente, Julio Cobos, quien votó en sentido contrario el proyecto oficial de retenciones.

"Yo tengo mucho respeto por las instituciones", fue la escueta contestación que brindó la presidenta y pidió "desdramatizar" el hecho, cuando se le planteó que varios dirigentes kirchneristas calificaron a Cobos, en aquél momento, de "traidor".

Al analizar los ocho meses de su gestión, acerca de algún arrepentimiento o autocrítica, la presidenta llegó a afirmar que "volvería a impulsar la resolución 125" de retenciones móviles "porque por primera vez, las instituciones de la democracia nos hemos puesto a discutir una ley que tocaba la redistribución del ingreso en la Argentina".

En ese contexto, Fernández de Kirchner defendió la posición que tuvo el gobierno en el prolongado conflicto y, por el contrario, recordó que "nunca se vio desde la recuperación de la democracia hasta ahora un nivel de virulencia, de lock out patronal y cortes de rutas".

Réplica sutil. A pocas horas de la finalización del acto inaugural de la Exposición Rural, donde los dirigentes agropecuarios Luciano Miguens y Alfredo De Angeli aludieron a la unidad de los argentinos, la presidenta corrigió: "La discusión no tiene que ver con que estemos unidos o desunidos, sino con qué modelo económico nos vamos a desarrollar".

También defendió el controvertido proyecto de Tren de Alta Velocidad, al justificar que para su ejecución no se sacan fondos del presupuesto nacional ya que "es financiado por un grupo de bancos y la empresa Alstom y creo que va a ser importante".

Acerca de la situación del Indec y del polémico funcionario, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, Fernández de Kirchner no hizo anuncios de ninguna índole.

Sobre el Indec dijo que "fue, a mi criterio, manejado política o mediáticamente. No quiero cargar las tintas sobre conspiraciones, sino que (hay) intereses políticos y económicos que se entrecruzan en procesos democráticos, y la Argentina no está exenta", dijo la mandataria. Y en referencia a la continuidad de Moreno, exclamó: "¡Dios mío! Creo que un secretario de Comercio no define cambios per se. Por qué hay que satanizar a los funcionarios. En todo caso me parece demasiado reduccionista el criterio de responsabilizar a un funcionario. A los funcionarios hay que juzgarlos por su gestión, de acuerdo con las instrucciones que emanan de la presidenta".

Renuncia. Cristina negó que haya analizado renunciar tras el fracaso en el Congreso del proyecto oficialista de retenciones móviles y recordó que solo firmó "tres renuncias en su vida" política. Así, la mandataria desactivó las especulaciones que indicaban que la misma noche de la votación en la Cámara Alta, su marido le habría sugerido una posible dimisión para afrontar el duro golpe sufrido por el gobierno.

Según recordó, solo firmó "tres renuncias en su vida" que tuvieron lugar en 1995, cuando dejó su cargo como diputada provincial por Santa Cruz para ser senadora nacional; en 1997, que renunció al Senado para asumir como diputada nacional y en 2007, cuando dimitió al Senado para convertirse en presidenta de la Nación.

Casi al promediar la conferencia de prensa, la mandataria sorpresivamente se involucró en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de noviembre próximo, al elogiar al candidato demócrata Barak Obama.

Sin nombrar al republicano, John McCain, Fernández de Kirchner elogió "que por ejemplo hoy sea candidato a presidente de los Estados Unidos un hombre de color, como el senador Obama, alguien que me ha sorprendido por su personalidad, su discurso, su forma de enfocar las cosas".