Cristina reiteró que la deuda con el FMI es impagable, y fue muy crítica con la amenaza de judicalizacion de la interna
Sin avanzar sobre la gran incognitica que devela al ahora frente UP, la formula presidencial de consenso kirchnerista, Cristina tuvo su primera aparición pública luego de la presentación del renovado frente con hegemonía kirchnerista. Mayor distancia con Alberto Fernández.

Jueves 15 de Junio de 2023

Cristina Kirchner agregó un tramo más en su persistente prédica por dilucidar aquello que entiende el problema central de la Argentina: el endeudamiento externo con el FMI. Y reiteró el pedido a todas las fuerzas políticas para un gran acuerdo patriótico multipartidario que resuelva de un modo definitivo el problema de falta de dólares en la economía y sus consecuencias que padece casi toda la población. Mencionó la nueva marca electoral del frente político, Unión por la Patria (UP), que reemplazará Frente de Todos (FdT), que dejará de existir a partir de las elecciones de agosto, octubre, y posiblemente en el ballotage de noviembre.

Fue en un discurso de menos de 30 minutos en Río Gallegos, Santa Cruz, escoltada por la gobernadora Alicia Kirchner, por el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, “uno de los funcionarios que funcionan”, que anunció obras en la provincia patagónica.

La palabra de Cristina era esperada, en especial luego del áspero cierre de presentación del nuevo frente UP, el miércoles, donde hubo duros cruces entre el presidente del PJ de la provincia de Buenos Aires, Máximo Kirchner, el presidente Alberto Fernández, y Daniel Scioli, el candidato que competirá en las elecciones internas Paso, dentro de UP y contra una fórmula de amplio consenso oficialista, avalada por el kirchnerismo, pero que aún no fue definida.

La discusión sobre el reglamento interno del frente, y su forma de integrar a las minorías, algo que de un modo bastante discrecional define cada fuerza política, y que finalmente fue acordado, disparó de todos modos un corrosivo comunicado augurando un grado de confrontación interna que no colabora con la debilidad electoral que, por ahora, exhibe el peronismo junto a sus aliados.

“Aumenta la conflictividad” argumentó la vice presidenta, y subrayó el punto que hizo caldear los ánimos: la amenaza desde el sector albertista de “judicializar” la discusión en el caso de no acordar un “piso” de votos del 30 por ciento para la representación de las minorías. Algo que, de todos modos, fue aceptado por las partes. “Desde el propio espacio amenazaron con recurrir al ‘partido judicial’, el mismo que no investiga el intento de homicidio” sobre la propia Cristina, el pasado 1ro de septiembre frente a su casa de la Recoleta de Buenos Aires.

Para la vicepresidenta, resulta una obligación ineludible para cualquier gobernante presente o futuro, más aún del propio espacio, explicarle claramente a la sociedad que el acuerdo con el FMI (que alcanzó el gobierno de Alberto Fernández en enero de 2022) “es el problema más grave de la Argentina. ¿Creen realmente que podremos pagar ese compromiso exportando commodities?”, se preguntó retóricamente, ofreciendo la respuesta en la misma pregunta.

“La falta de dólares la va a sufrir principalmente la clase media, y no el come polenta y arroz”, disparó.

Aunque no avanzó sobre la incógnita más espera de resolución, los nombres de la fórmula presidencial – de consenso mayoritario- de UP, desde su territorio político original, Cristina reivindicó los 12,5 años del ciclo kirchnerista, entre 2003 y 2015. Y ya en clima de campaña, tomó más distancia del ciclo diseñado por ella misma en 2019, pero del que luego fue tomando distancia crítica, aunque siempre evitando romper de manera definitiva la institucionalidad.

Tal cual se señaló desde este diario, avanza entonces el modelo de Paso “asimétrica” en el ahora denominado UP, aunque no se visualizan garantías de que prospere una interna virtuosa como muchos se ilusionan, más bien por ahora domina la incertidumbre sobre el final de una película donde no puede descartarse que termine de mala forma.

El modelo de “unidad” que visualiza el kirchnerismo es gobernando pragmáticamente y con resultados, y no necesariamente fatigando a la sociedad con debates interminables entre candidatos diversos. Pero el renunciamiento de Cristina a presentarse como candidata, acorralada por una estrategia de la cúpula judicial lanzada abiertamente a bloquear jurídicamente su nombre para un eventual nuevo período presidencial, como era de prever, dejó al frente nacional popular en un delicado escenario de recambio generacional. Con todo, la Argentina sigue girando, y en pocos días, los focos estarán colocados en los nombres de los nuevos encargados de encarar la proeza de la resurrección peronista: Eduardo Wado de Pedro, Serio Massa y Axel Kicillof, serán las figuras, que, por el lado oficialista, más se repitan en los dramáticos cuatro o cinco meses que vendrán hasta que se abra un nuevo ciclo político, en diciembre próximo.