Política

Cristina presentó la ley de reforma política con el vacío de la oposición

La propuesta por una nueva ley que reordene el funcionamiento de los partidos políticos y el sistema electoral nacional fue formalizada ayer por la presidenta en un acto en la Casa Rosada. El proyecto apunta a cerrarle el camino a los "sellos de goma" y a toda una industria que se desarrolló en los últimos años en el país: la de fabricar partidos políticos que luego no tienen existencia real pero cobran del Estado en cada acto electoral.

Jueves 29 de Octubre de 2009

La propuesta por una nueva ley que reordene el funcionamiento de los partidos políticos y el sistema electoral nacional fue formalizada ayer por la presidenta en un acto en la Casa Rosada. El proyecto apunta a cerrarle el camino a los "sellos de goma" y a toda una industria que se desarrolló en los últimos años en el país: la de fabricar partidos políticos que luego no tienen existencia real pero cobran del Estado en cada acto electoral.

Una Cristina exultante celebró el anuncio, pero — y aunque lo minimizó—, no logró ocultar su decepción por la ausencia masiva de referentes políticos de la oposición.

Cristina se tomó 24 minutos para su discurso en el Salón de las Mujeres de un proyecto con un título de 15 palabras: "Proyecto de Ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral". "¿Pulseada con la oposición?, acá no hay ninguna pulseada, primero porque soy mujer y segundo porque se trata de ver si los argentinos podemos hacernos cargo de los que dijimos", dijo la presidenta, quien presentó el proyecto como el resultado de acuerdos alcanzados en las rondas de diálogo político con unos 30 partidos políticos que concurrieron a la Casa Rosada en los meses pasados.

Pesado. El discurso de Cristina fue acompañado de algunos elementos sorpresa que estaban sobre su atril, y que fue mostrando: primero sacó un libro de más de 500 páginas donde el Ejecutivo se tomó el trabajo de compilar, editar y publicar todos los proyectos presentados por la totalidad de partidos políticos opositores en el Congreso. "Me tomé el trabajo de pesarlo, y pesa un kilo y medio", chicaneó la presidenta.

La hipótesis del oficialismo es que los contenidos del proyecto de reforma política presentada ayer está completamente en línea con lo que vienen diciendo desde todo el arco político parlamentario.

En otro tramo, Cristina planteó la necesidad de mejorar y embellecer el diseño y la impresión de las boletas que se disponen en el cuarto oscuro. Y sorpresivamente sacó y mostró las dos boletas de los principales partidos uruguayos, utilizadas en las elecciones del último domingo. Dirigiéndose a los periodistas de la Casa de Gobierno, presentes en el acto, dijo: "Muchos periodistas hablan maravillas del sistema uruguayo, bueno nosotros proponemos implementar un sistema muy similar, utilizando incluso boletas con colores alegres y no como las que tenemos en el país que son «onda papel de diario»".

Uno de los cuatro capítulos centrales de la reforma propuesta refiere a las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), que fueron incorporadas en el proyecto de un modo casi calcado del sistema santafesino.

"No estamos inventando nada, este sistema ya funciona en Santa Fe. En esa provincia, el sistema de las Paso fue impulsado por un gobierno peronista. Cuando se aplicó por primera vez posibilitó el triunfo del primer gobernador socialista de la Argentina, Hermes Binner", recordó Cristina Fernández, buscando despejar la trama de suspicacias en relación a un supuesto beneficio que escondería la ley para posibilitar la reelección kirchnerista.

En la Argentina se registran 685 partidos políticos, 33 de ellos de alcance nacional, pero la gran mayoría de ellos no tiene existencia real. La propuesta del oficialismo busca elevar las exigencias para que los partidos puedan sostenerse en el tiempo. Un partido, para tener alcance nacional, debe garantizar una cifra cercana a los 30 mil afiliados reales en todo el país.

El Salón de las Mujeres rebalsó de invitados, casi todos del arco kirchnerista y aliados, con la excepción de miembros de la Justicia electoral, entre los que se destacó la jueza María Romilda Servini de Cubría, quien se sentó desde temprano en la primera fila.

 

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