Buenos Aires.- La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pidió hoy
“una Argentina más tolerante, más democrática y respetuosa” y aludió
indirectamente al reclamo del campo, cuando destacó que las Madres de Plaza de
Mayo “nunca (realizaron) una amenaza, nunca un ejercicio de intolerancia hacia el
otro, y eso que no les habían cobrado un impuesto, no les habían pedido dinero: les
habían quitado los hijos”, recordó.
En ese sentido, subrayó que durante treinta años de reclamos, las
madres “nunca (realizaron) un acto de violencia, una amenaza, nunca un ejercicio de
intolerancia hacia el otro; y eso que no les habían cobrado un impuesto, no les habían pedido
dinero, les habían quitado los hijos”, enfatizó.
Al entregar 257 viviendas en la localidad bonaerense de Avellaneda, la
presidenta se refirió al juicio al ex represor Luciano Benjamín Menéndez, y aprovechó la
ocasión para “felicitar” a las madres y abuelas de los desaparecidos, a las que
calificó de “luchadoras inclaudicables” y “ejemplo de las luchas
cívicas”.
La mandaria elogió “la dignidad del reclamo cívico y
democrático” de las madres, que calificó de “ejemplo incontrastable de la
Argentina que todavía tenemos que construir, más tolerante, más democrática, y más
respestuosa”.
Al aludir a Menéndez como “genocida”, expresó su
satisfacción porque “hoy comienza a ser juzgado por los jueces, y las leyes de la
Constitución” y sostuvo que ese hecho “es ejemplo del país que hoy
somos”.
A continuación agregó: “tiene la oportunidad que no tuvieron miles y
miles de argentinos, y esto también debe ser celebrado, construir una sociedad democrática,
tolerante, respetuosa de las leyes, y de los derechos de todos, aún de los que violan los
derechos de los demás; es el país en el que quiero vivir, y merecen todos los argentinos
vivir”.
La presidenta expresó su deseo de que este juicio “sea por lo menos
un momento de reconciliación, con la memoria, con la verdad, y con la justicia”.
Durante su discurso, aseguró que la distribución del ingreso “no solo
es un discurso en Argentina”, sino “una realidad cotidiana”, al mencionar
los más de 500 millones que el año pasado destinó el gobierno para planes en el municipio de
Avellaneda.
La jefa de Estado admitió que todavía “falta mucho por hacer”,
porque hay argentinos que no tienen trabajo, ni casa, y que necesitan “ir al colegio
para tener un plato de comida”, y afirmó que “la realidad se cambia con trabajo y
con recursos”.
“Con trabajo solo no alcanza, necesitamos recursos para construir más
casas, más pavimento, cloacas, para hacer más igual la Argentina”, justificó, en lo que
pareció ser una nueva defensa a los tributos que cobra el Estado, como las polémicas
retenciones a los granos, que detonó el conflicto con el sector.
“Hemos logrado que la mayoría de los pibes vuelvan al colegio a
estudiar y no a comer, y los maestros a enseñar y no a cocinar”, enfatizó, pero
reconoció que “todavía falta” y por eso “es imprescindible que todos, y
sobre todo, los que más tienen, comprendan que aún falta mucho por hacer en nuestro
país”.
La presidenta aseveró que “logrando el ascenso social de todos y la
cohesión social” se podrá “generar más y mejor riqueza”, porque
“todos van a volver a sentirse parte de este país”.
“Hubo un momento en la vida de los argentinos en los que muchos se
sintieron extranjeros en su propia tierra, sentían que habían sido olvidados y que a nadie le
importaba. Diganme, si hoy este nuevo orgullo de pertenecer y ser argentinos, no es tal vez
una de las cosas más importantes que hemos logrado en estos años en que estamos
juntos”, planteó. (Télam - DyN)