Política

Cristina: "Los jóvenes no me van a permitir dar ni un paso atrás"

La presidenta fue la oradora de un multitudinario acto, a nueve años de los comicios de 2003. "No somos eternos, pero estas ideas permanecerán", dijo la jefa del Estado.

Sábado 28 de Abril de 2012

El kirchnerismo le dio otra vuelta de rosca al proceso político que inauguró en 2003. Y festejó a lo grande el noveno aniversario de aquel 22 por ciento que obtuvo Néstor Kirchner, y la posterior declinación de Carlos Menem a la segunda vuelta. Dos organizaciones, el Movimiento Evita y La Cámpora, fueron las responsables principales de la presencia de unas 80 mil almas que se apiñaron dentro del estadio de Vélez. “La historia no se detiene”, fue la última frase de Cristina Fernández de Kirchner, única oradora, durante 40 minutos, de un acto sólo equiparable en masividad a los de 2008 durante la pelea por la resolución 125.

Cristina les habló, principalmente, a la clara mayoría de jóvenes incorporados a la militancia política en la última década. Y anticipando una tensión que se resolverá en los próximos dos años, CFK pareció poner formalmente en marcha el delicado proceso de trasvasamiento generacional, la perdurabilidad del proyecto político, y su propia sucesión: “no somos eternos, pero estas ideas van a permanecer bajo la custodia de los jóvenes, que no van a permitir ni un paso atrás”.

Primera línea. Todo el gabinete nacional, centenares de diputados, senadores, gobernadores, intendentes y dirigentes acompañaron a la presidente en un gigantesco escenario de tres cuerpos que ocupó todo el ancho de campo de juego. Pero entre tantos kirchneristas, hubo cuatro que gozaron de una especial consideración: Emilio Pérsico (Evita), Andrés Larroque (La Cámpora), Agustín Rossi (referente de La Corriente) y Edgardo Depetri (Frente Transversal, CTA), que tuvieron el privilegio de compartir la misma primera línea de Cristina al momento de cantar el himno nacional (en la apertura del acto), como así también en el momento de la despedida, al levantar los brazos, tomados de la mano. Cristina y los cuatro dirigentes.

Aunque no tan cerca de Cristina como el Chivo Rossi, el palco kirchnerista acogió a otros santafesinos como Luis Rubeo (presidente de la Cámara de Diputados), José Luis Freyre (intendente de Venado Tuerto y próximo a ser proclamado presidente del PJ de Santa Fe) y los concejales rosarinos Roberto Sukerman y Norma López, entre muchos otros.

Organización y tiempo. El acto tuvo una consigna principal, “Unidos y organizados”. Cristina, dotada de una perspicacia política que no requiere de mayores explicaciones, sabe que conduce una alianza mayoritaria de amplio espectro _incluso ideológico, de clase y hasta cultural_ que requiere de un sutil talento político para ser conducida. Y evitar la fractura al primer inconveniente. “Cuando el pueblo sufrió derrotas fue porque antes nos habían dividido. Por eso es imprescindible mantener la unidad y estar organizados”, casi rogó CFK, que mantuvo su atuendo de estricto color negro bajo el cielo nublado y frío de Villa Luro, en el oeste de la Capital Federal.

Citando a Marx. Tras cartón, pareció dedicarle una frase a cierto purismo opositor: “la historia no se escribe derecho, y con una estilográfica, la historia tiene avances y retrocesos”, agregó, en un instante de acercamiento a la perspectiva del materialismo dialéctico que fundó el filósofo alemán Karl Marx.

Sin embargo, el discurso de la jefa del movimiento político mayoritario de la Argentina tuvo un especial capítulo para la oposición política nacional, y fue de agradecimiento “por el acompañamiento en el congreso a la expropiación de YPF. Hay que decir las cosas como son, y ser agradecido”, expresó.

El estadio de Vélez tuvo una ocupación como nunca. Las tribunas Norte, Sur y Este lucieron abarrotadas desde las tres de la tarde. Y sobre el campo de juego se apretujaron unas 35 mil personas, ocupando todos los metros cuadrados disponibles. Miles de micros, miles de banderas.

“Veo banderas del Che, de Tupac Amaru, de Evita, de Cámpora, también de Forja”, saludó Cristina. “Gracias a los jóvenes, ustedes son la generación del Bicentenario”, agregó, luego de recordarles a quienes sugirieron que “sintonía fina era equivalente a retroceso. Se ve que no me conocen, y que no conocen al pueblo argentino”, desafió.

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