Puja distributiva, inflación, renegociación de tarifas, qué tipo de relación
establece Argentina con el mundo, deuda, inversiones y, sobre todo, convencer a los ciudadanos que
el que se inició es un gobierno nuevo que va en camino de solucionar las demandas de la sociedad y
no un mero continuismo. Esos temas marcarán la agenda de los próximos años y, de la forma en que
sean tratados, dependerá el destino del país y la presidencia de Cristina Fernández de
Kirchner.
La primera semana de gobierno le demostró a Cristina que la
única "luna de miel" que tendrá en su vida es la que pasó tras casarse con Néstor Kirchner.
Crecientes protestas de piqueteros en la sensible Buenos Aires (con destrozos y represión incluidos
en un ministerio de La Plata), la guerra en la CGT y la explosiva valija del venezolano Antonini
Wilson que le legó su marido atormentan a una presidenta que esperaba presentarse al mundo como
primera línea de una nueva generación de estadistas.
El pacto social. El 2008 se prevé que será un año marcado por una
creciente puja distributiva que se viene preanunciando con los movimientos gremiales de cara a las
paritarias salariales que se avecinan.
Por eso Cristina ya abrió el paraguas y no se cae de sus
labios carnosos la expresión "pacto social", una herramienta para que la pelea por el reparto de la
torta no siga alimentando una inflación que parece haber llegado al límite de lo prudente.
Para el consultor Carlos Fara, "el llamado al pacto social
es más integral que sentar a las dos partes (empresarios y sindicatos) a la misma mesa de la mano
del arbitraje del gobierno", ya que "la eventual presencia de empresarios en el gobierno implica
ponerle un equilibrio a la puja distributiva".
No debe pasar desapercibida la designación como embajador
en París del ex presidente de Peugeot Luis Ureta Sáenz Peña. Fara indica que "la Argentina venía
con un atraso salarial, y de alguna manera Néstor Kirchner les dio aire a los conflictos sindicales
en cuanto obligaba a los empresarios a atender esa demanda". Pero, según el consultor se acabó lo
que se daba: "Ahora la intención parece ser tener bajo control esa pelea".
Esta puja distributiva seguirá siendo alimentada por dos
factores: la inflación real, que duplica cómodamente al oleoso índice oficial, y una demanda social
creciente a partir de un país con tasas chinas de crecimiento pero que no achicó las insoportables
brechas sociales.
El analista político Rosendo Fraga plantea sus dudas
respecto de cuál es la esencia de este pacto social declamado por el matrimonio K. En palabras de
Cristina es el acuerdo tripartito entre el gobierno, los sindicatos y los empresarios, donde los
interlocutores son la CGT, la UIA y la Cámara de Comercio. De allí surgirían acuerdos en temas como
salarios, lucha antiinflacionaria y tarifas.
Para Fraga, "el futuro gobierno tiene un enfoque
gradualista por lo que no inaugurará su gestión con medidas enérgicas, sino que se irán adoptando
en los primeros meses de 2008, en el marco de los acuerdos tripartitos".
De esta manera, el gobierno podrá "compartir el costo de
las medidas necesarias y postergadas, con los sindicatos y el empresariado".
Prueba de fuego. Este pacto deberá enfrentar en pocos meses su primera
prueba con la negociación salarial. En ese sentido, Fraga pone sobre la mesa la interna sindical:
"Hugo Moyano anticipó públicamente que pedirá un piso del 30%, lo cual explica por qué desde el
oficialismo parece alentarse a los sectores que dentro de la CGT (Barrionuevo y los gordos) buscan
el desplazamiento del dirigente camionero de la conducción de la central obrera".
El uso de la expresión "pacto social" no es casual ni
nuevo. Fue la que utilizó José Ber Gelbard en 1973 y 1974 cuando fue ministro de Economía de Juan
Perón, y la idea del gobierno K sería reproducir ese esquema.
El director de la consultora Nueva Mayoría recuerda que más
allá de las especulaciones, "la definición más relevante del futuro Pacto Social la dio el propio
Kirchner, cuando dijo que es un acuerdo a tres años de precios, salarios e inversiones, es decir
que no se trata de una tregua para acomodar variables, sino que es el sistema de gobierno
permanente hasta la campaña electoral para 2011".
Así, el camino a transitar por el kirchnerismo parte II
tendría un perfil más desarrollista y corporativo, más cercano al ideario de Juan Perón, pero
siempre amenazado por la caja de Pandora de la inflación y el impiadoso e inevitable desgaste que
ocasiona el prolongado ejercicio del poder. l