Política

Cristina arrasadora; Binner, segundo y a 36 puntos del oficialismo

El kirchnerismo se impuso con gran contundencia y dominará el Congreso nacional. El gobernador perdió por poco en la provincia, pero quedó bien posicionado en el mapa opositor. El día de la reelección en imágenes

Lunes 24 de Octubre de 2011

Cristina Fernández de Kirchner gobernará cuatro años más el país con mayoría en el Congreso nacional y con hegemonía casi absoluta de gobernadores de provincia alineadas con el Ejecutivo. La presidenta obtuvo un amplio respaldo a su gestión al lograr el 53,8% de los votos, el porcentaje más alto desde el regreso de la democracia en 1983 y con la mayor distancia con respecto al segundo, en este caso el candidato del Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, quien logró casi el 17 por ciento de los sufragios. Cristina, después de Juan Perón, es la presidenta con mayor porcentaje de votos en la historia democrática del país. El radical Hipólito Yrigoyen sacó, en 1928, el 60% de los sufragios, pero sin padrón femenino.

Cristina ganó a lo ancho y largo de la Argentina. Salvo en la provincia de San Luis, la presidenta se impuso con relativa comodidad en el resto de los distritos y en algunos, como en Santa Fe, por poca diferencia, pero aquí cobra mayor relevancia por ser el territorio que gobierna Binner.

El candidato del FAP, quien se posicionó cómodamente en el segundo lugar, no pudo otra vez cantar victoria en el distrito que gobierna desde hace cuatro años, como sucedió en las primarias del 14 de agosto. De todas formas, Binner es el candidato que más creció desde entonces, relegando al radical Ricardo Alfonsín, de pésima elección nuevamente en la provincia.

Le queda ahora a Binner la difícil tarea de reacomodar una porción de la oposición extremadamente parcelada, lábil y gelatinosa, reducida casi a la mínima expresión frente a la maquinaria oficialista.

El patetismo de la constelación opositora es tan evidente que la propia Cristina, en su discurso de vencedora, la conminó a reconvertirse para que se estabilice el sistema de partidos. En su oratoria emocionada, bordeando siempre el llanto, no había lugar para los chistes.

Frente a tanta pobreza, cada migaja cuenta como un pan. En la UCR se contentan por la performance exhibida por Alfonsín, quien a pesar de haber caído al tercer lugar, mantuvo casi el mismo caudal de votos que en las primarias. Demasiado poco para un partido con historia y estructura territorial.

La UCR no sólo va a menguar su liderazgo opositor, sino que a partir del 10 de diciembre no va a contar con ningún gobernador de cuño radical, acontecimiento inédito desde el retorno democrático.

Pese a todo, Ricardito, en su rodada, no hizo fluir demasiadas voluntades hacia la candidatura de Binner, como se especulaba una vez terminadas las primarias.

Los siete puntos de más que obtuvo Binner (10,2 por ciento en las primarias) pueden buscarse en la caída estrepitosa de Eduardo Duhalde, en mayor medida, y en Elisa Carrió, hundida en el fondo de la tabla y superada incluso por el trotskista Jorge Altamira.

Binner nutrió su segundo lugar gracias al desempeño en cuatro distritos: Santa Fe, Capital Federal, Córdoba y Entre Ríos. En el resto de las provincias su performance fue floja, superado por Alfonsín, Rodríguez Saá e incluso Duhalde.

Rosario, otra vez, fue el territorio que más votos aportó a la causa Binner en la provincia. El gobernador triunfó también en Rafaela, su ciudad natal y la del primer candidato a diputado nacional del kirchnerismo Omar Perotti, quien se impuso en su categoría.

Para el kirchnerismo, Rosario sigue siendo un terreno inexpugnable. Desde que arribó al poder en 2003, el Frente para la Victoria nunca pudo ganar en la ciudad. Capital Federal y Córdoba, dos territorios otrora hostiles al oficialismo, esta vez se acoplaron al “huracán Cristina”.

Los buenos números que exhibe la economía y una gestión que se afianzó luego de superar el conflicto agropecuario con medidas destinadas a la inclusión social (la bandera es la asignación universal por hijo) revirtieron el mal clima en la provincia y Cristina arrastró con su victoria al resto de los candidatos.

En la categoría para diputados casi no hubo diferencias con los votos que sacó Cristina-Amado Boudou. No pasó lo mismo con la lista que llevaba a Binner como presidente. El corte de boletas impactó en los números finales del candidato que lideraba la nómina de legisladores: Juan Carlos Zabalza.

El tijeretazo a la boleta del FAP lo usufructuó Pablo Javkin, el candidato de la Coalición Cívica, pero le faltó un puñado de votos para alcanzar la banca número diez, como fogoneó en su eslogan de campaña.

En consecuencia, los diez escaños que puso en juego Santa Fe se repartieron en cinco bancas por igual entre el kirchnerismo y el FAP.

De todas formas, a Javkin le queda el consuelo de haber hecho una excelente elección y haber “remado” casi es soledad con una fórmula presidencial (Carrió-Pérez) que le fue a la retranca.

La apabullante victoria del kirchnerismo le permitirá a la presidenta gobernar con mayoría parlamentaria, con quórum propio en la Cámara de Senadores y al borde de lograr lo mismo en Diputados, y con la mayoría de los gobernadores adheridos al “relato”.

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