Política

Costa: "Fernández debe ejercer su autoridad frente a Cristina"

El sociólogo especialista en encuestas en  América latina destacó las prioridades que tiene el gobierno de Alberto Fernández .

Lunes 16 de Diciembre de 2019

"El futuro del gobierno va a depender de la capacidad de Alberto Fernández de ejercer autoridad sobre Cristina. El no puede gobernar sopesando constantemente con ella lo que tiene que hacer. Eso es imposible, no se puede gobernar así", afirma el sociólogo Luis Costa, voz trascendente en la consultoría política a la hora de analizar la realidad.

Costa marca diferencias en los escenarios probables de Fernández y Axel Kicillof. Al menos en los discursos de asunción esa disparidad verbal quedó clara "El discurso de Fernández enmarcó el clima de todos estos días. Fue un discurso distinto al de Kicillof en provincia de Buenos aires, que prometió cambios más radicales. Fue muy importante el discurso de Fernández para transmitir cuatro o cinco temas. Por ejemplo, la economía. Y otro que tiene que ver con la Justicia. Y también habló sobre la grieta, pese a tener a Cristina a su izquierda. Remarcó la importancia de la tolerancia", desagregó el profesional en una entrevista con LA CAPITAL.

—Ver a Fernández y Macri juntos, desde lo gestual y el poder de la imagen, fue un aporte de la política a la realidad, que venía tan tironeada y llena de tensiones. Por una vez, la política estuvo a la altura de las circunstancias.

—Estoy completamente de acuerdo. Los traspasos de mando en la Argentina fueron todos normales, excepto cuando le tocó a Cristina entregar los atributos, porque hasta Bignone le entregó a Alfonsín. El de Cristina interrumpió una tradición de la democracia moderna. Más allá de las formas de la actual democracia, que es descripta como grieta, pero tiene más que ver con la tensión, Cristina lo eligió a Alberto, que llega a lugares donde ella no puede. Hay cosas que Cristina no puede evitar, pero ahí aparece el gesto de proponer a alguien que sí lo puede hacer. Ella puso a alguien que puede hacer cosas que ella no.

—¿Kicillof se salió del libreto?

—El hizo un discurso más puntilloso y duro sobre la herencia. Siempre sobrevoló la idea de que el gobernará contra los intereses "de los que no estén al lado del pueblo". Además, él tiene una forma de oratoria más rígida que la de Alberto, más estructurado. Su gobierno tiene una influencia mucho más directa de Cristina, quien se reserva el búnker de la provincia de Buenos Aires.

—¿No cree que pronto se comenzará a hablar del peronismo como un "catch all" (atrapalotodo)? Tiene un presidente moderado, a los gobernadores, y un ala izquierda con Kicillof Cristina y Máximo.

—El peronismo es un recipiente que te ofrece las dos opciones. Pero hay un estilo de liderazgo en Nación y otro estilo que no es necesariamente parte de lo mismo. Porque puede, el gobierno bonaerense, adoptar una forma independiente del gobierno nacional. Habrá que saber si pueden convivir en armonía, eso no se sabe. Hay que leer si el peronismo puede convivir en el poder con dos expresiones de sí mismo. Generalmente, el peronismo tuvo diversas corporizaciones. Pero una vez que logra ganar una elección adquiere una forma, así fue el menemismo, el kirchnerismo.

—¿Lo ve a Macri liderando la oposición o se viene otro tipo de liderazgo en el no peronismo?

—Lo veo intentándolo seriamente, con Marcos Peña. Porque son una dualidad. Lo necesita más Peña que él. Podrían lograrlo en la extracción del PRO, adentro de Cambiemos. La duda es cuánto le va a cobrar el radicalismo los errores a Macri, porque perdieron por no abrirse cuando debieron hacerlo, como lo sugirieron adentro mismo del colectivo. Esa es mi duda más grande.

—¿No está defeccionando Monzó al salir a criticar tan dura y tempranamente a Macri?

—Monzó es uno de los que resultó dañado cuando se confeccionaron las listas, quedó absolutamente afuera de todo.

—¿Según sus números, qué expectativas tiene la sociedad?

—Cambiaron de vereda las expectativas. Entre los que votaron a Fernández hay expectativas superiores al 50 por ciento. Y esto es respecto al empleo, la inflación, las inversiones extranjeras, lo niveles de pobreza. En cualquier ítem, los votantes de Fernández están un 25 por ciento arriba de optimistas que los votantes de Macri. El optimismo y las expectativas están fragmentados en el país de acuerdo al direccionamiento del voto. En el oficialismo está lleno de esperanzados, y entre los que votaron a Macri cree que todo va a estar peor. Es el mejor ejemplo para decir que, depende de cómo fue el voto, se observa la realidad. El basamento del voto a Macri era el miedo al contrincante, el motor del voto era el miedo al kirchnerismo. Hay que medir si esos dos bloque, con expectativas tan distintas, se van a cercando o se van alejando.

—No son ni por asomo las expectativas que la sociedad tenía en 2015.

—Además, hoy las diferencias son enormes entre un votante y el otro. Pero van pocos días de Fernández, habrá que dejar pasar el verano y analizar qué pasa con la economía. Ese es el indicador clave que puede mover o no las expectativas.

—¿Cuáles son las principales demandas de la sociedad?

—Están todas vinculadas a la economía. El primer tema que preocupa a los argentinos, por lejos, es la inflación. Luego, la pobreza y el desempleo. Uno de los logros de Macri, a nivel nacional, es que la inseguridad dejó de estar entre los principales problemas, porque está tercero o cuarto.

—¿El futuro del gobierno, del peronismo y del país se dirimirá de acuerdo al estado de la relación entre Fernández y CFK?

—Va a depender de la capacidad de Fernández de ejercer autoridad sobre Cristina. El no puede gobernar sopesando constantemente con ella lo que tiene que hacer. Eso es imposible, no se puede gobernar así. Si él toma una decisión y Cristina no está de acuerdo, él debería imponerse porque para eso está, es el presidente. Esto depende de la capacidad de Fernández para llevar adelante esa gestión. Yo creo que en muchos casos van a estar de acuerdo, pero si hay diferencias él debe llevar adelante la decisión. Y ella debe respetarla. Imagínese a Fernández diciendo: "Voy a pagar la deuda en marzo". Y a ella respondiendo: "No, no la pagues". El está dando señales importantes de autonomía, y es la clave para que a su gobierno le vaya bien.

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