"Como decía Binner, hay sumas que restan en términos electorales"
Entrevista a Pablo Farías, diputado provincial del socialismo en el Frente Progresista, recientemente reelecto presidente de la Cámara baja. Ex ministro de Gobierno y Reforma del Estado de Santa Fe

Domingo 24 de Abril de 2022

Pablo Farías reivindica el consenso como la llave que le permitió renovar mandato como presidente de Diputadas y Diputados de Santa Fe, un cuerpo legislativo sumamente fragmentado, y con el oficialismo en minoría, que se apresta a encarar un año signado por reformas políticas impulsadas por la Casa Gris.

También advierte a La Capital que el partido que integra, el socialismo, no tiene apuro en definir su estrategia electoral de cara a 2023. Incluso, le baja las expectativas a la eventual conformación de un frente de frentes opositor al peronismo provincial. “Cuidado: como decía (el ex gobernador) Hermes Binner, hay sumas que restan”, avisa.

—Renovación de mandato por consenso, toda una rareza en tiempos en los que la grieta manda...

—Un desafío grande dentro de lo que fue, casi un año atrás, asumir al frente de la Cámara baja a sólo tres días de la muerte de Miguel (Lifschitz). En ese momento era difícil dimensionar lo que iba a ocurrir. Con el tiempo nos quedó en claro que siempre hay que establecer los consensos necesarios para superar las disidencias y garantizar el funcionamiento del cuerpo y el diálogo con el Ejecutivo. Y afrontar desafíos importantes en una Cámara que nunca se detuvo por la pandemia de Covid-19, con la característica de tener una mayoría opositora, donde prácticamente no existe el oficialismo. No hay ningún legislador identificado netamente con el gobierno provincial y, a la vez, existe una división muy grande de bloques, que son 21. Esa realidad exige equilibrios.

—Se viene un nuevo período de sesiones ordinarias y la Casa Gris apuesta a una batería de reformas políticas.

—Algunas cuestiones las vemos con cierta dificultad para avanzar legislativamente porque chocan demasiado con la letra fría de la Constitución. Respecto de la autonomía, es distinto, más allá de que para una potestad plena es necesaria una sanción en la Carta Magna. Es cierto que por ley se pueden reducir mucho las interferencias que el gobierno provincial establece a las facultades municipales y mejorar, por ejemplo, la distribución de recursos, la famosa coparticipación, que está fijada por una norma que puede modificarse. En ese marco, es posible trabajar puntos clave ligados a ponerles límites a ciertas situaciones abusivas en las ciudades, como el desconocimiento de clausuras. Incluso, en el tratamiento de la violencia y el delito. Pero todo eso también tiene que ser acompañado de fondos. Ningún intendente o jefe comunal está dispuesto a asumir mayores responsabilidades si no hay una transferencia de recursos.

—Respecto de la autonomía, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, busca tallar en materia de seguridad.

—Hay que ser cuidadosos en la potestad específica para no crear algo que sea muy contradictorio con la legislación y el funcionamiento de una fuerza como la policía, que es claramente provincial. Pero sí, los intendentes, en especial los de las grandes ciudades, pueden tener injerencia en una toma de decisiones. Es muy importante: conocen el territorio a la perfección y cuentan con información clave para combatir al delito.

El diálogo con otros sectores es bueno, pero es muy prematuro hablar de frentes políticos para el año próximo” El diálogo con otros sectores es bueno, pero es muy prematuro hablar de frentes políticos para el año próximo”

—¿La Casa Gris escucha a la oposición?

—Inició una suerte de experiencia para plantear la iniciativa de la autonomía, pero no sabemos bien a dónde quiere llegar con eso. Porque no hay autonomía sin transferencia de recursos y no sabemos si, en ese punto, hay buena disposición del gobierno. El diálogo ha sido bastante difícil, sobre todo con las administraciones locales de signo opositor. Gracias a algún tipo de planteo fuerte para la sanción del presupuesto se logró mejorar un poco la situación, pero sigue siendo una relación difícil.

—¿Hay margen para una reforma constitucional en Santa Fe?

— Hay varios proyectos de distintos bloques, temas como la autonomía reinstalan el debate. Es cierto que no es lo más urgente, pero no está mal tenerla como horizonte en la agenda. Ojalá haya un buen clima de consenso para avanzar en algo que es importante para mejorar el funcionamiento de las instituciones de la provincia.

—¿El socialismo no tiene apuro para definir su estrategia electoral?

—El congreso convocado para el 7 de mayo próximo tiene como principal tema reformas a la carta orgánica del partido para fijar una organización distinta. Por supuesto que la discusión política no estará ausente, pero creemos que no hay que acelerar los tiempos en algo que tiene que definirse en 2023. No creo que sea una buena señal mezclar ahora la resolución de una política de frentes o alianzas con una cuestión delicada como la carta orgánica del espacio. No obstante, hay diálogo permanente con las fuerzas políticas con las que tradicionalmente se ha vinculado el socialismo. Seguiremos ese camino para encontrarnos seguramente en una alternativa frentista el año próximo.

—En su momento fueron tajantes: el límite es el macrismo.

—Más que de partidos hablamos de personas, por eso nos interesa ver quiénes quieren ser candidatos y a qué categorías. Nos preocupa más la presencia de un Javier Milei (Libertad Avanza), o el propio (ex presidente Mauricio) Macri, que no sabemos si serán postulantes. Pero cualquier posibilidad de alianza que encaremos deberá tener una fuerte impronta local y límites que no contradigan lo que fueron los gobiernos del Frente Progresista. Hay un capital político construido bastante importante como para tirar por la borda en una elección. Cuando pensamos en una alianza, lo hacemos no sólo para ganar una elección sino para gestionar.

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Jimena Senn (UCR Evolución), Pablo Farías (PS) y Ricardo Olivera (PJ), la mesa directiva de la Cámara baja.

—La foto del jueves entre dirigentes socialistas, usted incluido, y radicales afines al macrismo hizo que no pocos volvieran a pensar en un frente de frentes opositor...

—Fue un muy buen gesto de los senadores nacionales Carolina Losada y Dionisio Scarpin proponernos un homenaje a Lifschitz en la Cámara alta. Conversamos, fundamentalmente, de hacer cosas para defender los intereses de Santa Fe en Buenos Aires, como la coparticipación, entre otros temas. El diálogo es bueno, pero es muy prematuro hablar de frentes políticos.

—Pero lo cierto es que la dispersión opositora favorecería al PJ en Santa Fe.

—Es claro que, en la medida en que se articule un gran frente opositor, mejorarán las chances electorales. Pero cuidado: como decía Binner, hay sumas que restan. En términos electorales, no siempre dos mas dos es cuatro. No es tan simple decir que articulando todo el no peronismo se gana una elección. A lo mejor se triunfa, pero después hay que gobernar. Y hoy estamos sufriendo, tanto a nivel nacional como provincial, gestiones que tienen muchas deficiencias en la planificación de sus políticas. Eso nos obligar a ser doblemente cuidadosos al momento de pensar una opción para Santa Fe.

—Javkin viene de confirmar que le gustaría ser gobernador, ¿cómo lo tomaron en el socialismo?

—Obviamente, está en todo su derecho. Tendremos, hacia el interior del PS, que definir nuestra posición. También contamos con dirigentes que hicieron una buena performance en las urnas en 2021, como (la diputada provincial) Clara García, quien el año próximo podría estar encarnando una candidatura. Compartimos con Pablo lo que es todavía el Frente Progresista, la gestión en Rosario y el bloque en la Cámara baja. Es bueno aportar distintas propuestas. También tenemos nuestras propias expectativas.