Domingo 07 de Noviembre de 2021
Lanzado a la recta final de su primera campaña política -y nada más y nada menos, como cabeza de la lista del Frente Progresista- Ciro Seisas reconoce que el malestar social por la escalada de la inseguridad es una amenaza concreta para las chances electorales del oficialismo local pero le manda un mensaje a la ciudadanía: “Le pedimos a la gente que el voto bronca no sea un voto tirado, de desesperanza. Al contrario, le pedimos a la gente que nos apoye, como lo hizo el 12 de septiembre”.
En diálogo con La Capital, el periodista defendió la decisión del intendente Pablo Javkin de concurrir a la protesta en el Monumento, analizó el Concejo que viene -que será un mix entre debutantes y ediles con experiencia- y se emocionó al recordar a Mauricio Maronna, fallecido este jueves y de quien era amigo personal.
—¿Cómo ve el escenario electoral a una semana de las elecciones?
—El escenario electoral tiene las tensiones de lo que comúnmente llamamos la grieta, pero en ese marco general hay una propuesta que es bien de acá, que intenta mostrar que hay una alternativa. Que pone el acento en lo que nos importa, y trata de generar un salto cualitativo en la vida de las personas de la ciudad y la provincia. Eso se logra con mucho trabajo y a lo largo de mucho tiempo, no hay magia en esto. El recibir el apoyo de la gente a pesar de esa tensión y de la inseguridad te hace suponer que la gente está pidiendo lo que estamos ofreciendo.
—¿Percibe un clima social similar al previo a las Paso o ve elementos nuevos?
—Se parecen en que no hay efervescencia electoral, la gente está muy metida en sus temas, como la inseguridad y la economía. Quizá el único elemento positivo es la tregua que nos dio la pandemia, que nos permite el regreso de actividades y servicios.
—Estas últimas semanas estuvieron sacudidas por el asesinato de Joaquín Pérez. Visto con mayor perspectiva, ¿fue acertada la decisión de ir a la protesta en el Monumento?
—A Pablo lo convocaron los familiares de Joaquín y por eso tomó la decisión de ir. Antes se había reunido con el gobernador, que es un gesto interesante de madurez política frente a un problema que es común a todos. Me parece que la decisión fue acertada, y con el tiempo se va a ver que Pablo sale de esto fortalecido, que demuestra con hechos lo que viene planteando: que él sí se quiere hacer cargo de la seguridad, que si no se puede con los medios actuales, hay que dar el debate. Si es por la autonomía, avancemos, pero empecemos por lo primero: que el intendente coordine con Gendarmería, la policía y las fiscalías, tanto federales como provinciales, sobre cómo se tiene que trabajar en Rosario.
—¿Puede impactar negativamente en el voto la cuestión de la inseguridad?
—Está la posibilidad del voto bronca, pero pedimos que el voto bronca no sea un voto tirado, de desesperanza. Al contrario, le pedimos a la gente que nos apoye, que nos vuelva a respaldar como lo hizo el 12 de septiembre para demostrar que hay un pedido muy urgente: que la ciudad tenga las herramientas y las armas para defenderse sola. Si uno se detiene a pensarlo, si no va a votar con bronca, se va a dar cuenta de que la mejor opción es la nuestra.
—En las Paso compitió contra el socialismo, ¿cómo fue la dinámica interna en el FAP de cara a las generales?
—Con mucha armonía, muy consensuada. Tenemos un comité de campaña y reuniones semanales de todos los que integramos la lista. Compartimos actividades barriales, por ejemplo en los centros de salud. Estamos haciendo un esfuerzo para que ingrese un referente de la salud pública como Miguel Cappiello (nota: va en el quinto lugar en la lista) y acceda a una banca.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
—Tres de las cinco listas están encabezadas por periodistas que hacen su primera experiencia electoral, ¿Garpa en este contexto venir de afuera de la política?
—La sociedad ha dejado de creer en algunos dirigentes políticos pero no en otros. No lo meto a Javkin en esa división; Pablo no parece un político, parece un ciudadano común, como nosotros. A pesar de que tiene una trayectoria política lo escuchás hablar y te das cuenta de que es un ciudadano que tiene la enorme responsabilidad de gobernar y que tiene claro hacia dónde va. La sociedad está pidiendo ser escuchada.
—¿Cómo imagina el Concejo a partir de diciembre, en el que habrá un mix de nuevos y experimentados?
—Creo que será muy rico: los nuevos aportaremos esta mirada transversal y cercana que la gente está pidiendo, y los que ya vienen desempeñando la función mostrarán el camino y cómo se está trabajando, aunque los que llegamos tenemos ganas de cambiar algunas cosas de cómo se trabaja en el Concejo. Entre los dos encontraremos una síntesis.
—¿Cree que se va a mantener a partir de diciembre el esquema de gobernabilidad que construyeron en estos dos años con otras fuerzas opositoras, tanto de centroderecha como de centroizquierda?
—Creo que sí, y si repetimos la elección de septiembre vamos a tener un bloque más rocoso, más uniforme, más fuerte, para seguir impulsando las políticas de la gestión local.
—¿Tiene definido cuál va a ser el primer proyecto que presente como concejal?
—Sì, por supuesto, ya está definido desde antes de las primarias: es un proyecto para que reconectemos a los pibes que dejaron la secundaria con el sistema educativo. Se llama Volver a la escuela, que retoma la experiencia del Vuelvo a estudiar, y de alguna manera es un complemento para tantos programas que existen. Lo vamos a hacer con equipos interdisciplinarios de la UNR. Ese será el primero, para habrá otros: tenemos un proyecto para generar el primer puesto laboral, que apunta a personas entre los 18 y los 25 años, y otro proyecto para introducir formación en los trabajos relacionados con las empresas de base tecnológica, que están creciendo mucho y aceleramente en Rosario. Esos tres son los más urgentes, porque tenemos que volver a la cultura del trabajo y la educación.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
—¿Qué le dejó el debate de esta semana en Canal 3?
—Me dejó mucha paz, porque me permitió decir lo que tenía que decir. Como periodista, siempre veía a los candidatos que iban a los debates a trenzarse o a exponer, pero no hablaban de cosas concretas. En nuestro caso, llevamos acciones concretas con números, que muestran cómo estamos y qué se puede hacer. No entramos en el juego de las agresiones. Además, el debate se termina y hay que sentarse a laburar. No podemos resignar nuestra templanza ni nuestro enfoque por un debate televisivo.
—En el medio del debate se conoció la noticia de la muerte de Mauricio Maronna. Usted era amigo de él, ¿cómo lo va a recordar?
—Lo de Mauricio fue muy duro. Me golpeó, hacía unas dos horas que no tenía el teléfono encima y no tenía idea de lo que estaba pasando. Me enteré al aire, reconozco que me sacó de eje, pero también pensé que seguramente hubiera querido que todo siga su curso y las cosas salieran bien, por la ciudad que tanto amaba y por la que tanto peleaba en las redes sociales. Lo de Mauricio es un golpe muy duro para el periodismo pero también para una ciudad que pierde un observador agudo de lo que pasó en los últimos 35 años en Rosario. Cuando una ciudad pierde este tipo de referente se va una parte de ella.