El histórico referente empresarial de la ciudad Elías Soso reflexiona sobre el proyecto de venta de tierras a extranjeros
17:20 hs - Jueves 23 de Julio de 2026
Soy Elías Soso, hijo de árabes. Igual que 4.000.000 de argentinos tengo sangre árabe, y como dice un refrán: la sangre no es agua.
Vivo mi argentinidad agradeciendo la generosidad de esta, mi Argentina, que recibió desde fines del siglo XIX a tantos inmigrantes de Medio Oriente.
Mi padre vino desde Siria en 1922. Y eligió para casarse a mi madre libanesa, quien llegó desde Beirut en 1935. Se enamoró de ella y de esta bendita tierra donde eligió quedarse.
Esa es una historia bastante común. Una forma de consolidar un país: aquerenciando a millones de hombres y mujeres del mundo que prosperaron aquí.
Y hoy leo y escucho que la generosa Argentina quiere vender sus tierras sin poner límites.
Argentina no necesita vender sus tierras, porque eso es una forma de vender soberanía.
No tengo autoridad para expresar cómo se legalizan mis deseos, aunque creo que están contemplados en las leyes vigentes. Pero sí creo tener autoridad moral para decir que para mejorar, Argentina no necesita vender sus tierras.
Los medios informan que algunos países árabes podrían estar interesados en estas compras. No necesitamos vender masivamente nuestras tierras; necesitamos inversión. Necesitamos trabajo noble, que respete la vida.
Argentina es un país de paz y trabajo, y se está aliando peligrosamente con líderes que hacen de la guerra un negocio cruel e infame. Quienes descendemos de árabes podemos dar fe de lo miserable que es la guerra, que destruye la vida de nuestros ancestros.
Convoco a todos mis congéneres a pronunciarse.
Porque la única manera de pagarle a la Argentina es LA FIDELIDAD.