Política

Cambiemos se hizo fuerte en el centro y sólo perdió en Empalme

Dentro de los bulevares, reducto que alguna vez fue el bastión del Frente Progresista, la lista de Roy López Molina cosechó la mayoría de los votos

Martes 24 de Octubre de 2017

La radiografía del voto de los rosarinos el domingo pasado dejó más que claro que Cambiemos se impuso, a excepción de en Empalme Graneros, en todos los barrios de la ciudad. El triunfo fue más holgado en el centro, el bastión en el que alguna vez el Frente Progresista cimentó su poder. Es más, a medida que se alejó de los bulevares, el oficialismo fue desplazado por el Frente Justicialista al tercer lugar en la preferencia del electorado. En Empalme y en Fisherton, la fuerza que gobierna esta ciudad desde hace 28 años cosechó los peores resultados.
   Así, el análisis del voto seccional por seccional evidenció con claridad la preferencia por la lista que encabezó Roy López Molina, quien ayer refutó las chicanas que durante la campaña lo ubicaron como un candidato de "tinte porteño" (ver página 10).
   Un mapa plenamente amarillo donde Empalme Graneros emerge como una mosca en un vaso de leche. Sólo en ese barrio, en el que Cambiemos perdió por tan sólo 132 votos a manos del justicialista Roberto Sukerman, la lista que encabezó López Molina no logró imponerse.
   En el resto de la ciudad fue una clara supremacía, que se hizo más evidente en las seccionales del centro, donde Cambiemos se quedó con más del 48 por ciento de los votos.
   En la seccional tercera, la fuerza política que viene en franco crecimiento desde 2009, cuando logró hacer ingresar su primer concejal al Palacio Vasallo (Laura Weskamp), encontró su pico de votos. Allí se impuso por el 49,4 por ciento de los votos; muy lejos del Frente Progresista, que en esa zona alcanzó el 18,25% y del Frente Justicialista, que quedó tercero con el 13,14 por ciento de los sufragios.
   Nuevo Alberdi, en tanto, fue el sector de la ciudad donde Cambiemos cosechó la menor cantidad de votos, y así y todo fue la fuerza más votada en esa zona, donde se quedó con el 26,8% de los sufragios.
   En esa seccional del noroeste rosarino, el Frente Progresista fue desplazado al cuarto lugar en las preferencias electorales por Ciudad Futura, fuerza política que el domingo pasado logró hacer ingresar un concejal al Palacio Vasallo.
Desplazado
La segunda fuerza política más votada por los rosarinos en las elecciones generales que terminaron definiendo las 13 nuevas bancas que se renovarán en diciembre en el Palacio Vasallo muta a medida que la votación se aleja de los bulevares.
   Así, hasta la seccional séptima, el segundo lugar detrás de Cambiemos siempre lo ocupó el Frente Progresista, pero a partir de allí las preferencias por la coalición oficialista se diluyeron y fueron reemplazadas por el voto a la lista del justicialismo que encabezó Roberto Sukerman.
   Un dato a tener en cuenta, en la zona de barrio Agote (cercanías de la Terminal de Omnibus), donde el oficialismo mostró en el último tramo de la campaña el renovado Mercado del Patio, los vecinos se inclinaron masivamente por Cambiemos. Allí, la lista encabezada por López Molina se llevó el 40,86 por ciento de los votos y el Frente Progresista apenas cosechó el 17,42%.
   La peor performance del oficialismo se dio en Empalme Graneros, donde la lista encabezada por Pablo Javkin apenas obtuvo el 12,79 por ciento de los votos. Aquí triunfó el peronismo con el 28,3% de los sufragios, una ínfima diferencia con el 27,4% que sacó Cambiemos.
   El segundo reducto más hostil para los votos hacia la coalición oficialista fue Fisherton, donde Javkin apenas pudo atesorar el 14,4% de los sufragios contra el 41,9% que se llevó Cambiemos.
   Algo es seguro, la supremacía de la lista encabezada por López Molina fue muy clara y abrió interrogantes hacia dentro del Frente Progresista, que deberá cicatrizar heridas y definir estrategias si pretende seguir gobernando en Rosario a partir de 2019.


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