Elecciones 2019

Cada uno con su librito, sin ganadores ni polémicas

Esa decisión de no salirse de los libretos preestablecidos tornó aburrido al coloquio, tal vez ajustados los candidatos por el protocolo.

Domingo 02 de Junio de 2019

Cada uno con su librito, como los DT de fútbol. Así se plantaron los candidatos a intendente. Difícil saber quién ganó y quién perdió, porque no hubo alocuciones sin red, ni espacios destinados a la improvisación.

Esa decisión de no salirse de los libretos preestablecidos tornó aburrido al coloquio, tal vez ajustados los candidatos por el protocolo, que no les dio margen para cruzarse y tirar los guiones al demonio. En ningún momento salieron de lo estudiado.

Roberto Sukerman, Pablo Javkin, Roy López Molina y Juan Monteverde son generacionalmente compatibles, lo que se llama "políticos jóvenes", sin embargo, no se declararon en rebeldía discursiva. Sí planteó Monteverde un estándar alto: "Vinimos para cambiar el mundo", dijo. Siempre, en política —y en los debates— funciona el Teorema de Baglini: cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos.

Javkin debió mantenerse en su gabinete, sin salir a cruzar golpes, porque había tres opositores que se mostraron decididos a impactar contra él. Fundamentalmente, tratar de linkearlo directamente con el socialismo. Lo advirtió el candidato oficialista en la introducción. "Ni relato (por el macrismo) ni corrupción (por el kirchnerismo)", sintetizó, dejando claramente establecido el parámetro de su discurso.

Sukerman apeló a la pertenencia política y desgranó un discurso colectivo, con permanentes referencias a Omar Perotti, su candidato a gobernador. En algún punto también perfiló un discurso destinado a rasguñarle votos a Monteverde. El referente de Ciudad Futura los quiso correr por izquierda a todos: "El que no cambia todo, no cambia nada".

Con López Molina haciendo eje en la inseguridad de Rosario, casi como si fuera un candidato a gobernador, y Sukerman promoviendo cambios en casi todas las áreas, Javkin intentó mixturar su condición de oficialista con una propuesta que también demuestra cuál es la preocupación de los rosarinos: "Orden, orden y orden".

Si se pasa por el tamiz a todas las temáticas, la seguridad fue la más verbalizada. Un claro orden de prioridades que se ajustó a la demanda social. Cada uno con su marco ideológico de referencia a la hora de canalizarla en propuesta y diagnóstico.

Sukerman citó al Papa, Javkin a Facundo Manes. El candidato peronista prometió una cultura del encuentro si es intendente y apuntó a soñar un futuro distinto en los barrios. "No podremos hacerlo sin orden y paz", sentenció Sukerman en una cita a su candidato a gobernador.

A quince días de las elecciones, el debate (correctamente conducido por los periodistas Sergio Roulier y Sonia Marchesi) resultó más un disparador hacia el último tramo de campaña que un mojón final que pueda definir el resultado electoral. También ese largo tránsito pudo haber conspirado a la hora de lograr un intercambio picante, que no lo hubo.

"Voy a conservar lo bueno y cambiar lo malo", dijo Javkin, en una frase que serpenteó todas sus intervenciones, y que le sirve para tomar cierta distancia, pero no romper amarras con el partido de gobierno. A la vez, desestimó el proyecto de Sukerman para crear la policía municipal: "Eso fue una iniciativa de Aníbal Fernández", reveló el ex secretario general. "No, es un proyecto de Marcelo Saín, que es funcionario del gobierno provincial", lo "contrachicaneó" Sukerman.

Monteverde reivindicó "haberle dicho en la cara" a López Molina lo que nadie hizo, Roy vinculó a Javkin todo el tiempo con la actual gestión. Por esos andariveles terminó el debate. Hasta el final, el postulante del Frente Progresista mostró su cartilla y presentó sus propuestas. Sukerman blandió su idea, y su deseo, de alinear a Rosario con la provincia y con la Nación y adelantó que si gana convocará a Miguel Cappiello para conducir la Secretaría de Salud. Un gambito para lograr votos que, en las primarias, fueron a Verónica Irizar.

En el tramo final, López Molina acusó a Javkin de ser "el caballo de Troya del socialismo", Monteverde se acordó de Game of Thrones y de "la rebeldía competente" y Javkin dio nombres propios de la sociedad civil. "No tengo jefes políticos y voy a ir a buscar a los mejores", clausuró, grulla en mano.

Con muchas palabras y nulo intercambio, el debate (sobrio, sin desmadres) fue una magnífica oportunidad para que el ciudadano se acerque a una campaña que jamás tuvo clima.

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