Política

Botnia contamina y afectará a futuras generaciones

Un funcionario del  gobierno entrerriano aseguró hoy que la contaminación en el Río Uruguay por la pastera Botnia existe, aunque aún no se puede  eterminar el grado, y que serán las generaciones de hijos y  nietos quienes resulten afectados si la planta no se relocaliza.

Sábado 26 de Enero de 2008

Buenos Aires.- Un funcionario del  gobierno entrerriano aseguró hoy que la contaminación en el Río  Uruguay por la pastera Botnia existe, aunque aún no se puede  determinar el grado, y que serán las generaciones de hijos y  nietos quienes resulten afectados si la planta no se relocaliza.

“Las dioxinas que genera la industria pastera se depositan en  el agua y luego van pasando por la cadena alimentaria, desde las  aves hasta los animales, hasta llegar a las personas”, explicó Guillermo Luciano, a cargo de la gestión del Río Uruguay en  la secretaría de Medio Ambiente de Entre Ríos.

Luciano, que es investigador y docente de la Universidad de su  provincia, explicó que con el tiempo, por efecto de la  acumulación, las dioxinas pueden traer “malformaciones genéticas”  en los peces y animales y también en las personas que consumen sus  derivados.

Dio el caso de la harina que se elabora en base a pescados y  que luego se utiliza como alimento balanceado para los feed lot  vacunos y los pollos y, al mismo tiempo, reflexionó respecto a que  “es muy difícil controlar a estas empresas”.

“Hay que tener un proceso industrial paralelo para controlar a  Botnia, y eso es muy costoso. La planta funciona con durante las  24 horas, su proceso de producción es contínuo, y durante el mismo  se producen ”muchas variaciones en la emisión de flujos“.

Luciano recordó una entrevista que tuvieron con la entonces  embajadora de Finlandia en Argentina cuando comenzó el movimiento  ambientalista en Gualeguaychú, y dijo: “ella misma nos reconoció  que el Estado finlandés no controla a estas empresas, sino que se  autocontrolan y hacen declaraciones juradas”.

Agregó que a esta contaminación se agrega el tema de las  emanaciones de ácido sulfhídrico, que es lo que da el olor a coles  hervidas, tal como dicen los directivos de Botnia, o a “huevo  podrido” como lo describe la gente de Gualeguaychú, ciudad  entrerriana que se encuentra sobre el Río Uruguay, justo frente a  la localidad uruguaya de Fray Bentos, dónde funciona la planta.

“Si ese olor se expande por la región atenta severamente  contra el turismo, porque nadie quiere ir a un lugar donde el olor  es insoportable”, consignó el funcionario.

Precisó que “Botnia, en plena producción va a utilizar 50.000  litros diarios de ácido sulfúrico, que se transforman en 14  millones de metros cúbicos de emanaciones al aire de ácido  sulfhídrico, que se perciben como olor a podrido pero que en  realidad, además, quema los pulmones”.

Indicó, además, que la única forma de probar la contaminación  es “tener una línea de base”, que es lo que se está haciendo con  algunos estudios privados como el que realizan en la estancia  Ñandubaizal y el encarado por el municipio de Gualeguaychú y la  secretaría de Medio Ambiente de la Nación, de “vigilancia”.

El funcionario y docente destacó, en este contexto, el rol de  los vecinos de Gualeguaychú, que hace cinco años se nuclearon en  una Asamblea Ambientalista Ciudadana para luchar por la  relocalización de Botnia fuera del Río Uruguay.

“Cuando la ciudadanía común toma conciencia y se moviliza  entonces sí hay chances, y eso es lo que pasó en Gualeguaychú al  ver que una realidad industrial podía afectar su historia  negativamente”, mencionó Luciano, oriundo de Gualeguaychú.

Luciano, que recuerda que la lucha de los vecinos de su ciudad  y la de él mismo comenzó “antes que se sacara la primera palada de  tierra en el predio Botnia” insiste en que el pedido de  Gualeguaychú de que se “relocalice la planta” de Fray Bentos “es  posible llevarlo a la práctica” con voluntad de parte del Estado  uruguayo.

“Somos inflexibles respecto a la idea de que esa empresa debe  ser relocalizada, y frente a la opinión de los que dicen que eso  no es posible nosotros decimos que sí es posible y damos como  ejemplo el caso de la ciudad de Federación en Entre Ríos que  cuando quisieron hacer la represa de Salto Grande, la  relocalizaron”, puntualizó.

Recordó que en el caso de Federación no fue una empresa la que  se trasladó sino una ciudad entera, con todas sus empresas,  iglesia, correo, y habitantes.

Lamentó que Uruguay se maneje con la política de “hechos  consumados, violando tratados, en la ilegalidad” y sostuvo que  Argentina se maneja “dentro de la legalidad” porque ese es el  marco en el que “deben contenerse y resolverse los conflictos”.  (Télam)

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