Política

Botnia admitió la emisión de olores nauseabundos y detuvo la producción

Ambientalistas de Gualeguaychú que encabezan la lucha contra el funcionamiento de la papelera finlandesa Botnia en Uruguay, confirmaron ayer que la factoría emite por la noche “olores muy desagradables”, y consideraron que la planta aún se encuentra en “período de pruebas”.

Domingo 06 de Enero de 2008

Ambientalistas de Gualeguaychú que encabezan la lucha contra el funcionamiento de la papelera finlandesa Botnia en Uruguay, confirmaron ayer que la factoría emite por la noche “olores muy desagradables”, y consideraron que la planta aún se encuentra en “período de pruebas”.
  En tanto, desde la pastera se admitió, a través de un comunicado, que “se emitieron gases olorosos”, y que hay “probabilidad de que puedan producirse episodios cortos de olor en zonas cercanas a la planta y emisiones ocasionales de humo”. De todas formas, la empresa aseguró que las emisiones “no generarán ningún impacto en la salud” de los habitantes de la zona.
  “Nosotros sentimos olores por la noche. Son muy desagradables porque se asemejan al del huevo podrido. Eso es contaminación porque son emisiones procedentes de gases químicos”, sostuvo Andrés Rivas, miembro de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú.
  En tanto, los ambientalistas de Gualeguaychú creen que la fábrica aún no produce a todo su potencial porque “durante el día no sale humo de las chimeneas”.
  “Solamente vemos humo a la noche, por lo que creemos que todavía están realizando algunas pruebas. Y mienten diciendo que ya producen con el fin de hacer creer a la gente que no hay contaminación”, advirtió Rivas.

Paro de producción. Después de iniciar su funcionamiento a comienzos de noviembre pasado, la planta paró el viernes su producción de pasta celulosa por primera vez para realizar “tareas de ajuste y mantenimiento”, señalaron fuentes de la compañía.
  Durante 24 horas, técnicos y especialistas hicieron “tareas de ajuste y mantenimiento” en la fábrica para “optimizar” el trabajo, indicaron.
  La empresa admitió que durante el primer alto en la producción “se emitieron gases olorosos”, y que hay “probabilidad de que puedan producirse episodios cortos de olor en zonas cercanas a la planta y emisiones ocasionales de humo”. La razón —explican— es el fueloil que se está empleando para el funcionamiento en las calderas auxiliares.
  La emisión de olores ya causó protestas e inconvenientes hace poco más un mes en ambas márgenes del río Uruguay. En Gualeguaychú, donde vecinos y asambleístas resisten a Botnia, se extendió una fobia por el olor, que obligó al municipio a crear una línea directa para atender eventuales emergencias. Allí se registró media docena de denuncias, por ardores en la garganta y los ojos, y “olores fuertes y picantes, parecidos al de la coliflor hervida”.
  Ante el peligro de nuevas emisiones por la primera detención en la fábrica, los asambleístas entrerrianos ahora prometen acudir a la Justicia para hacer reclamos.
  La empresa, sin embargo, ratificó que las maniobras “no generarán ningún impacto en la salud” de los habitantes de la zona, aunque pidió “disculpas por las molestias que pudiera ocasionar” a los vecinos.
  Desde el 8 de noviembre, cuando el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, habilitó a Botnia a operar, es la primera vez que se para la producción. Desde entonces, las tareas productivas crecieron poco a poco. Con una inversión de 1.200 millones de dólares, la planta tiene una capacidad potencial de producción superior al millón de toneladas de celulosa anuales, que la compañía espera exportar principalmente a los mercados europeos y asiáticos. 

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