Política

"Bonadio cumplió con la tarea que le encomendaron antes de jubilarse"

Marcelo Fuentes es abogado constitucionalista y docente. Ingresó al Senado en 2007 representando a la provincia de Neuquén. Es titular del bloque del FpV-PJ en la Cámara baja desde 2015.

Domingo 22 de Septiembre de 2019

Marcelo Fuentes nació, vivió y se recibió de abogado en La Plata, en 1973. En aquellos años doradas de la militancia política conoció a Néstor Kirchner, con quién compartió el FURN, un brazo universitario de la mítica JP de los setenta. Luego del golpe militar, puso un impasse a la militancia política y se radicó en Neuquén. Allí construyó una extensa carrera profesional, ligado a la actividad gremial, y docente, en la Universidad Nacional del Comahue, entre otras.

   Con la llegada de su amigo Néstor a la Presidencia, en 2003, ingresó a la Cancillería argentina. En 2007 ingresó al Senado, destacándose como presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Siempre en el bloque del FpV-PJ, fue reelecto en 2013. Desde 2015 preside el bloque, luego de la división producida tras el triunfo de Mauricio Macri. Con el ingreso de Cristina Kirchner a la Cámara alta, en 2017, se mantuvo como presidente del bloque, que en la actualidad cuenta con 9 miembros. Aunque podría casi duplicar la cantidad a partir de diciembre, de acuerdo al resultado de las Paso.

   —¿Cómo tomó el pase a juicio de la causa de los cuadernos por parte del juez Claudio Bonadio?

   —La crisis económica obligó al gobierno a precipitar esta operación de la llamada causa de las fotocopias (de los cuadernos). Usted calcule la conmoción que hubiera provocado si lo tiraban este año y no el año pasado. La crisis económica los obligó a lanzar esto, un proceso cargado de nulidades, y que cualquier ordenamiento mínimo del proceso judicial lo va a poner en caja. Por lo tanto, no sorprende la actitud de Bonadio, se inscribe dentro de esa línea que ya viene sucediendo.

   —Suele evaluarse que la actitud de un sector del sistema judicial se va acomodando con sus fallos a los tiempos políticos. No sería el caso de Bonadio

   —Primero habría que decir, en este problema tenemos un tema estructural, la llamada doctrina Irurzun (Martín, juez camarista, que promueve las prisiones preventivas en causas de presunta corrupción, durante los procesos, y antes de las sentencias). Se trata de algo insostenible que no tiene que ver con los “tiempos políticos”, es una violación a la lógica jurídica más elemental. Esto se va a corregir, tarde o temprano. Todo este armado contra la ex presidenta nunca apuntó a obtener condena, sino a generar un cuadro político de persecución y estigmatización sobre su figura. Desde la llamada Revolución Libertadora que no había un gobierno que utilizara al Poder Judicial para perseguir opositores como lo hizo en estos casi cuatro años el gobierno de Macri. Todo esto se irá corrigiendo, el Poder judicial no puede ser una herramienta de persecución.

   —¿El conglomerado político judicial que impulsa el juzgamiento de Cristina tal vez nunca imaginó un escenario político electoral como el actual?

   —En un momento se situaron sobre la hipótesis de la extinción del kirchnerismo. Que no fue más que una actualización de la pretensión de muerte del peronismo, una obsesión permanente en la historia nacional. Luego el peronismo, de manera tozuda, retorna.

  —Luego de la “Libertadora”, el peronismo necesitó 18 años de resistencia para retornar. Ahora, con Macri, le alcanzaron 44 meses.

   —La diferencia fue que las restauraciones conservadoras durante el siglo XX se produjeron de la mano de golpes de Estado militares, en cambio con Macri por primera vez tuvimos una mediante el voto popular. Cada vez que se superaba una determinada línea imaginaria de distribución del ingreso, en favor de los más débiles, aparecía el golpe militar. Golpe que se acompañaba de su correspondiente leyenda negra sobre los líderes del movimiento nacional.

  —¿A qué leyenda se refiere?

   —Usted tuvo a Yrigoyen, supuestamente un hombre sin conexión con la realidad que le escribían un diario falso sólo para él; se edificó la leyenda negra de Perón como un viejo corrupto y violador de menores; Illia un viejo tonto y lento como una tortuga. En la etapa actual, la leyenda vino acompañada de un video de un hombre (José López) tirando bolsos con dinero de madrugada en el convento. En un momento donde se saquea el tesoro nacional simplemente haciendo pases financieros de bonos y acciones, usted tiene el video de un tipo que lleva como una tortuga la plata que robó, le genera un problema de salud?al menos lumbalgia (risas). Y menos mal que fueron billetes, peor hubiera sido si eran monedas. Y todo acompañado del “se robaron un PBI”, sinceramente no tienen ni idea. Por todo esto Bonadio se apresura y cumplió la tarea que le encomendaron antes de jubilarse.

   — ¿Cómo prevé la composición del peronismo en el Senado?

   —Cuando se lanza la fórmula Fernández-Fernández se produce un acercamiento de los gobernadores, y luego una lógica conversación de los senadores que responden a esos gobernadores a nuestro bloque. Luego de las Paso se da una segunda etapa donde el acercamiento es más intenso, coordinando directamente con Carlos Caserio (presidente del bloque Justicialista, luego de la ruptura con Miguel Pichetto) conductas comunes en el recinto como sucedió en la última reunión. Luego de octubre iremos a otra etapa, de integración mayor, tal vez con un solo bloque o un interbloque, dependiendo de los senadores que ingresen con la renovación. Estaremos en unos 37 miembros, sumando los dos bloques actuales. Más el marco de alianzas con bloques provinciales como Santiago del Estero y Misiones, entre otros.

  —¿Qué opción imagina, bloque único o interbloque?

   —Va a depender de la estrategia que nos demos, y de la opinión del presidente, desde ya. Creo que se trata de un error cuando se habla de que estamos en una etapa de transición. La transición comenzará cuando el nuevo gobierno asuma. Allí necesitaremos articulaciones muy afectivas para dar respuestas a la situación gravísima que nos deja el gobierno de Macri.

   —Se presume que la tarea de Cristina —si preside el Senado como vicepresidenta— no se reducirá a coordinar el uso de la palabra en el recinto. ¿Qué rol imagina para ella?

   —Lo digo como una opinión personal; entiendo que el gobierno que asumirá tendrá un marco adverso en la región. No veo manera de que avanzar con políticas nacionales y populares sin estar insertos en un contexto regional. En ese punto habrá muchas tareas por realizar, reconstruir esos lazos, y recuperar la época donde coordinaban políticas Lula, Correa, Chávez, Kirchner y demás presidentes. En esa tarea la senadora va tener un papel muy importante.

   —La situación social y económica es grave, a la vez que la formula FF generó una expectativa. ¿Será decisivo que el nuevo gobierno acierte de arranque con las políticas?

   —La gente está contenida porque vota ahora en octubre, sino se hubiera incendiado la Argentina. Ahora, después de

votar, vendrá la necesidad de soluciones.

 —¿Serán seis semanas difíciles desde el 27 de octubre hasta el 10 de diciembre?

   —Nos esperan cuatro años difíciles, este gobierno no dejó nada sin romper.

 —¿Le seduce el modo de conducción que asoma con Alberto F, donde no se impedirían las diferentes miradas dentro del mismo espacio del FdT?, un modo distinto al que aplicaron Néstor y Cristina Kirchner, donde sólo valía una voz.

   —Creo que es una etapa para eso. Porque una cosa es el manejo de la dirigencia, y otra distinta el proceso dialéctico en marcha. No es lo mismo un Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, que otro dirigente. Vamos a tener un proceso popular, una dialéctica de demandas, con su propia dinámica que necesariamente van a repercutir en la dirigencia. Esto no se resuelve con el acuerdo de cinco candidatos reunidos en una oficina. Acá viene una determinada dinámica hacia adelante.

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