Política

Binner procura evitar daños ante una eventual ruptura con la UCR

El socialismo se reunió y reiteró que su límite final para un frente nacional se llama De Narváez. Confirman encuentros entre negociadores radicales y del PS. No estuvo Giustiniani.

Domingo 29 de Mayo de 2011

Con su ya clásica prudencia, a veces sinónimo de sabiduría y otras veces de debilidad política, el PS alargó unos días más el desenlace de la novela política que lo vincula a la UCR y a otras formaciones menores del espectro no peronista autocalificadas como “progresistas”.

Con la inhabitual conducción del propio Hermes Binner, la comisión de acción política del partido de la rosa sesionó durante cinco horas ininterrumpidas en el Hotel Bauen de Buenos Aires, y determinó continuar buscando el milagro: un negociación con la UCR que desemboque en un acuerdo nacional.

La declaración final de una carilla y diez párrafos que emitió ayer la comisión reservó las últimas 5 líneas para dar la única definición sustanciosa: “Las sumas resultan buenas sólo si tienen una coherencia de objetivos y métodos. No descalificamos la forma de pensar de otros sectores políticos, pero sabemos que no todos forman parte del espacio progresista”. La expresión, dedicada al partido que lidera el candidato bonaerense nacido en Colombia, Francisco De Narváez, aunque sin nombrarlo, ratifica la imposibilidad de acordar con la propuesta que ya tiene cerrada Ricardo Alfonsín con el candidato de centroderecha y habitante de las orillas del peronismo bonaerense, hoy territorio hegemonizado por Cristina Fernández y Daniel Scioli.

Se anunció también que en las próximas horas —aunque sin dar precisiones— una comisión de la conducción partidaria, de la que participan Juan Carlos Zabalza y los diputados nacionales Alicia Ciciliani y Lisandro Viale, entre otros, se reunirá formalmente con la conducción de la UCR.

La mesa de la comisión de ayer, de la que participaron representantes de la mayoría de las provincias argentinas donde el PS tiene estructura, buscó el objetivo de contener las distintas variantes provinciales que operan distritalmente en acuerdos con distintas fuerzas políticas.

Secreto a voces. Es un secreto a voces que en el socialismo dan terminada la posibilidad de arreglar con Alfonsín (confirmado a este cronista por dirigentes que jamás lo dirían en público), pero buscarán evitarse pagar el costo político por “rupturistas”. Por lo tanto, la jugada de Binner para los próximos días será la de operar cuidadosamente en el control de daños y remontar la caracterización adversa de su figura que ya han lanzado desde los medios de comunicación nacionales con gran poder de fuego.

La idea del elector santafesino, tal vez tardía, será reconstruir el relato periodístico del tipo “los que se van del progresismo son ellos (UCR), ellos rompen, y nosotros no tendremos más remedio que armar el frente progresista más chico”.

La reunión nacional de PS tuvo una ausencia significativa, la del presidente del partido, Rubén Giustiniani. Se sabe, el senador enfrentó en la interna del pasado 22 de mayo al candidato del gobernador, Antonio Bonfatti, y sufrió una severa derrota. Por lo tanto, para evitar un encuentro incómodo con Binner, Giustiniani dejó el camino libre al gobernador para que conduzca al partido en esta difícil parada del armado nacional. Aunque sí se volvieron a encontrar las segundas líneas de los sectores enfrentados en la interna, y se notó que llevará su tiempo cerrar las heridas que dejó la batalla santafesina.

Lo más gravoso para el socialismo, que dilató durante meses un acuerdo con Alfonsín porque nunca pensó que Ricardito iba camino a pegar el volantazo hacia De Narváez, será enfrentar la posruptura con el radicalismo, si es que finalmente se produce. El ánimo en los cuadros intermedios del partido será el de impulsar a Hermes para que asuma una candidatura nacional en primera persona.

Sin convencimiento. Pero, según se pudo recabar ayer, el gobernador de Santa Fe no está convencido de emprender semejante tarea. Arriesgaría demasiado allende el arroyo del Medio, el río Paraná y demás límites de la bota santafesina, en un acuerdo con varios partidos chicos que tienen poco o nada para ofrecer, pero que suelen pedir demasiado.

Si bien todo es incógnita en la hipótesis de ruptura nacional PS-UCR, también preocupa el impacto que pudiera provocar en la elección provincial del próximo 24 de julio. De todos modos, la estructura provincial de la UCR no se moverá ni un centímetro del acuerdo del Frente Progresista, cualquiera sea la resolución de la fórmula nacional. El problema podría expresarse en una franja del electorado indeciso que lea de un modo negativo los mediatizados desacuerdos de la cuestión nacional.

Con todo, no habría que descartar una variante poco difundida hasta hoy: que el propio Binner encabece la lista de diputados nacionales del Frente Progresista detrás de un binomio presidencial acordado en el frente progresista chico, con candidatos de menor relevancia. Así, el socialismo concretaría una elección significativa para diputados en Santa Fe y engrosaría el menguado bloque del PS que a partir del 10 de diciembre próximo se reduce a un solo miembro (de los seis actuales).

Tal vez por eso, una dirigente socialista, siempre sonriente ella, salió presurosa ayer del Bauen y le dijo a La Capital: “Me voy de acá rápido, a ver si todavía me proponen como candidata a presidenta”.

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