Política

Binner dijo que en 2011 estará en la pelea nacional

El mandatario aseguró que espera aportar su experiencia en un frente opositor al kirchnerismo Insistió en que Bonfatti representa la mejor garantía de la continuidad del Frente Progresista.

Domingo 18 de Julio de 2010

Presidente o vicepresidente de la Nación, el gobernador Hermes Binner confirmó a este diario que estará "en un espacio nacional desde 2011" en relación a alguna de las fórmulas que busquen suceder a Cristina Fernández y Julio Cobos. Por eso dice que le firma un compromiso al peronismo de que no buscará una reelección aunque no cree que éstos lo dejen reformar la Constitución provincial —por lo que, piensa, pagarán un costo político— pese a que insistirá en enviar el proyecto otra vez a la Legislatura. Asimismo ratificó de modo igualmente taxativo que su delfín para sucederlo en la provincia es su ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti: "Estamos trabajando en ese camino, sí".

—¿La oposición le hizo la vida imposible o fue más contemplativa de lo que esperaba?

—Esperábamos una mayor integración con el justicialismo que no se pudo dar. Hay temas que tomaron como banderas muy duras.

—Tal el caso...

—Ingresos brutos a la industria y construcción. Tributo que se cobra en Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires, y genera una dificultad hacia la concreción de la Región Centro porque si no hay isonomía tributaria no hay posibilidad de conseguir los resultados buscados en el proceso de integración regional con esas provincias.

—¿Me dirá que se lleva de maravillas si le pregunto por su relación con la Intendencia de Rosario?

—Hace lo que tiene que hacer. Hay una división muy clara. En cuanto al Parque Federal, la provincia hace la obra y después se la entregamos al municipio.

 

   —Eso en Santa Fe, yo le pregunté por Rosario.—Es lo mismo. Vamos a intervenir en una serie de galpones de la Costa y después se lo entregamos al municipio.

  

   —Los intendentes de Rosario y Santa Fe, aspiran a sucederlo, ¿cómo incide eso en la relación?—No incide. Y son legítimas las aspiraciones de uno y otro.

  

   —Cuando Barletta insiste en institucionalizar el Frente Progresista...—Tiene razón, yo también quiero lo mismo. Y tenemos experiencia en hacerlo porque el Frepaso en la única provincia en que se institucionalizó fue en Santa Fe.

  

   —Pero en el reclamo de los radicales hay un reproche al socialismo para tener espacios de gobierno que, aseguran, se les retaceó en su gestión.—Acá hay igual cantidad de radicales y socialistas en el gabinete; y mucha gente que no es ni radical ni socialista y participa activamente.

  

   —Los radicales quieren que su sucesor sea radical, ¿le llegó el mensaje?—Eso me parece débil. Este no es un problema de repartir cargos, si no, volvemos a la vieja política. Lo que el Frente debe elegir son los mejores partícipes de esta gestión que comprendan cuál es el camino a seguir. De lo contrario, volvemos otra vez a primer grado y si alguien no está compenetrado con el plan estratégico y no se visualiza todo lo que se avanzó, puede ser válido como propuesta pero quita la continuidad que fue, por ejemplo, el gran éxito del plan en Rosario.

  

   —¿O sea que (Antonio) Bonfatti, por ser ministro de este gobierno, está en mejores de condiciones de dar ese reaseguro de continuidad que Barletta o Lifschitz?—Obviamente. (El) está, nosotros tenemos reuniones y ya vamos por la reunión de gabinete número 135. De manera que estamos trabajando en ese camino, sí.

  

   —También está Giustiniani que tampoco califica en cuanto al garantía de presencia constante en su gestión.—Pero esa apreciación no excluye a nadie.

  

   —Todos dan por hecho que usted integrará una formula nacional el año que viene.—Sí, pero nosotros no queremos sacar el entusiasmo ni la fuerza a lo que estamos haciendo.

  

   —¿Qué tiene de malo que diga que le interesa ser presidente o vice de la Nación?—Eso lo digo. Me interesa estar en un espacio nacional desde el 2011.

  

   —Entonces, ¿se ha pensado presidente de la Nación?—No, lo he pensado como espacio en el que uno puede aportar desde la experiencia.

  

   —No faltará quien interprete que deja abierta la puerta para completar una fórmula como vice.—Me preocupa más que el hecho de participar en un ámbito nacional no me convierta en un defensor del antifederalismo, como pasa con frecuencia que de cualquier provincia llegan a Buenos Aires como federales y se convierten en porteños.

  

   —Como sea, a fin del 2011 se ve en Buenos Aires.—Lo importante es que estamos desmintiendo el paradigma por el que una gestión tiene dos años para crecer y los otros dos de declive. Nosotros pasamos los dos años y seguimos creciendo, haciendo escuelas, hospitales y vamos a lograr que esto continúe, aunque hay obras que no se pueden hacer sólo en cuatro años.

  

   —¿Es consciente que para que lo voten deberá mostrar una cuantas paredes levantadas?—No se preocupen, se están levantando.

  

   —La oposición le enrostra que usted sólo muestra enunciados.—Para nosotros el proceso tiene una vinculación muy grande con el programa que llevamos adelante. No hacemos obras para la elección que sigue, sino para cubrir las necesidades de la población. Esto es comprobable en un tema delicado como es la moralidad infantil que por segundo año consecutivo venimos disminuyendo por encima de la media nacional. Esto habla a las claras de que el plan está funcionando.

  

   —¿Piensa que el PJ no le habilita la reforma constitucional porque teme que usted se tiente con una reelección?—No. Eso está lejos de toda posibilidad. Eticamente corresponde así. La ley con la que asumí me dio cuatro años sin reelección y eso debo acatar, sino es violar la ley.

  

   —Otros lo han hecho.—Pero está mal. Creemos que hemos avanzado en forma importante en la compresión de muchos fenómenos sociales, económicos y políticos que hacen a la necesidad de reformar la Constitución con más integración entre lo público y privado, una mayor institucionalidad y un sentido de progreso hacia una sociedad más equitativa.

  

   —¿Cree que la reforma será posible este año?—Creemos que es posible por eso la seguimos planteando. Nuestra Constitución no sólo debe ser modernizada sino que hoy es inconstitucional. No puedo seguir negándome a permitir que la sociedad tenga una herramienta de avance. Si lo que los peronistas quieren es mi negativa a la reelección les firmo un documento público asumiendo el compromiso de no violar la Constitución provincial de 1962.

  

   —Usted apoyó el matrimonio homosexual de entrada, ¿intuía que se aprobaba la ley?—En realidad, pensé que no se iba a aprobar. Felizmente se aprobó. Es una realidad y eso no debe desconocer. Incluir es parte del proceso de gobernar.

  

   —¿Con los Kirchner?

  —Bien.





 

 

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