Política

Binner comparó al kirchnerismo con las gestiones de Menem y De la Rúa

El gobernador dijo que "llegaron al poder con el 50 por ciento de los votos y luego empezaron a bajar". Reveló que Guillermo Moreno lo llamó para modificar estadísticas sobre la inflación provincial.

Domingo 02 de Octubre de 2011

El candidato a presidente por el Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, comparó el ciclo kirchnerista "con la reelección de Carlos Menem y el gobierno de Fernando de la Rúa", porque accedieron al poder con más del 50 por ciento de los votos "y al poco tiempo empezaron a decaer".

"Hay un ciclo del kirchnerismo que se está agotando pese al 50 por ciento de apoyo que cosechó la presidenta en las elecciones primarias", analizó el gobernador de Santa Fe, que continúa la campaña proselitista previa a los comicios del 23 de octubre.

Según recordó, Menem "ganó con el 57 por ciento de los votos la reelección y Fernando De la Rúa sacó el 52 y sin embargo al poco tiempo empezaron a decaer" y lo adjudicó a que fueron "un modelo de ver la realidad que se estaba agotando y esto va a pasar".

Binner, que el próximo martes volverá a cruzarse con la presidenta Cristina Fernández en un acto en la ciudad santafesina de Venado Tuerto, se mostró confiado y aseguró que "no es imposible ganar" las presidenciales.

El gobernador afirmó también las últimas horas que "el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno", le pidió que "modifique las estadísticas de la inflación" que publica el Instituto Provincial, para que se asemejen a los que da el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

"Me ha llamado Moreno para decirme: «Dejá de poner esos números, poné lo que te digo yo». Así, textual, me llamó por teléfono", denunció Binner, al tiempo que bromeó: "Una vez casi le digo: «¿Qué Moreno, Mariano?»". Además, aseguró que el funcionario nacional también le pidió que "deje exportar el trigo".

También refutó las afirmaciones de la presidenta Cristina Fernández, y del ministro de Economía, Amado Boudou, con respecto a la ausencia de impacto en la economía nacional de la crisis global afirmando que "por el contrario, ya se encendió una luz amarilla". Subrayó que "la soja volvió a bajar y Brasil devaluó", y sostuvo que "es una niñería pensar que está blindada la Argentina, algo nos va a tocar. Entonces tenemos que estar preparados".

En las últimas semanas, Binner endureció posiciones respecto al gobierno nacional. El punto de quiebre fue la presencia de Cristina Fernández en Rosario, oportunidad en que el gobernador se refirió a Cristina como "la presidenta de todos los argentinos y no la representante de un partido" y reiteró el "llamado público al diálogo sobre temas importantes de la agenda del país. Santa Fe está satisfecha de ser la provincia que más creció en su aporte al presupuesto nacional, porque no somos egoístas, porque es un deber que asumimos como parte de nuestra Nación y porque nuestro federalismo es integrador, como lo es nuestra actitud en lo social".

Cristina retrucó: "Esta presidenta no va a dar respuestas porque no he venido a eso a Rosario. Pobre y flaco favor le haría a la comunidad y a la sociedad en venir a instalar debates en lugares inapropiados". Y agregó: "Quédese tranquilo gobernador, cuando tomamos decisiones no las tomamos mirando el color político de cada provincia". La jefa de Estado destacó que "el 40 por ciento de los créditos a empresas fueron concedidos a la provincia de Santa Fe, lo que demuestra que el gobierno nacional "no mira el color político".

Ayer, con sus críticas al kirchnerismo y a De la Rúa, el socialista pareció unir a dos de sus adversarios en la misma línea. Es que, más allá de intentar llegar aun por ahora utópico ballottage, toma cada vez más distancia del radicalismo, que lleva como candidato presidencial a Ricardo Alfonsín.

La oposición tiene su propia competencia

A poco más de 20 días de las elecciones nacionales, los candidatos presidenciales Ricardo Alfonsín, Eduardo Duhalde, Hermes Binner y Alberto Rodríguez Saá buscan consolidarse como la segunda fuerza política e intentan llegar a disputar una segunda vuelta con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que obtuvo más de 50 por ciento de los votos en las primarias. En tanto, los partidos que sacaron sólo un dígito de porcentaje de votos en esos comicios (como la Coalición Cívica y el Frente de Izquierda) centran su campaña en pedir a los ciudadanos el voto para que sus legisladores puedan acceder al Congreso.

El candidato presidencial de Udeso, Ricardo Alfonsín -quien salió segundo con el 12,20 por ciento de los votos-, adoptó una postura que parecía más cercana a una resignación de sus aspiraciones a la Casa Rosada y más enfocada en proteger a sus candidatos a legisladores. "Hay que buscar un equilibrio de poder", dijo por entonces refiriéndose a la necesidad de introducir la mayor cantidad de legisladores posibles en el Parlamento.

En tanto, el Frente Amplio Progresista, de Hermes Binner, llega a los comicios con chancees -según especulaciones periodísticas- de ubicarse en segundo lugar, detrás del oficialismo, tras la sorpresa de haber alcanzado el 10,18 por ciento en las primarias. Sin embargo, su líder y candidato a presidente se ocupó desde el inicio de esta nueva campaña de reafirmar que su espacio aspira a "gobernar el país" y que representa el "verdadero cambio" en la política argentina. Por su parte, el candidato del Frente Popular, Eduardo Duhalde -ubicado en tercer lugar en las primarias con el 12,12 por ciento de los votos- también reiteró que "las elecciones se definen en las últimas semanas", y está convencido de que al oficialismo "le va a costar superar los 40 puntos, y si no llega hay segunda vuelta". En tanto, Alberto Rodríguez Saá -que obtuvo en la primarias el 8,17 por ciento - centró su campaña en los logros obtenidos en la provincia de San Luis.

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