Domingo 31 de Agosto de 2008
¿Qué tienen en común Silvio Berlusconi y el matrimonio Kirchner? Nada, en principio; muchísimo, cuando de "patriotismo aerocomercial" se trata. El gobierno argentino ha decidido hacerse cargo de la pesada mochila de Aerolíneas con idénticos argumentos, sentimentales y anacrónicos, a los usados por Il Cavaliere para rescatar Alitalia de la quiebra o de las "garras" de una empresa extranjera. Hay aún más similitudes en ambos casos: en marzo-abril, en plena campaña electoral, Berlusconi se alió de hecho con los sindicatos italianos para voltear la venta a Air France que proponía Romano Prodi. Y si en un caso se trata de una privatización y en el otro de una estatización, en los dos se está ante el mismo planteo de fondo: que los contribuyentes pongan plata a fondo perdido para sostener una empresa de enorme ineficiencia que usan poquísimos ciudadanos. "Alitalia seguirá en manos de los italianos", proclamó Berlusconi el pasado jueves cuando firmó el decreto salvador. Más bien, debería haber dicho en manos de los empresarios amigos. La empresa aeronáutica italiana perderá 300 a 400 millones de euros este año. Y la "nueva" Alitalia deja un regalito de 650 millones en deudas. La aventura podría costar finalmente a los contribuyentes más de mil millones de euros, alerta el economista Francesco Giavazzi. La prensa alemana calificó la maniobra de "escándalo de dimensiones europeas que burla todas las normas del mercado". Y si realmente quiere salvarse Alitalia deberá aliarse con la hace poco despreciada Air France para ganar escala, dicen los expertos. En el caso de Aerolíneas, lo único claro hasta ahora es que hay 900 millones de dólares en pasivos y que el Estado luce como el gran candidato a solventarlos, mientras se queda con una aerolínea que casi no tiene flota propia operativa, con patrimonio neto negativo y que ya le costó unos 300 millones de pesos desde que se hizo cargo el 8 de julio pasado. Si esto no es otro típico caso de Estado bobo...