Política

Argentina propone incrementar los vuelos hacia las islas Malvinas

La presidenta dijo que renegociará con el Reino Unido la posibilidad de hacer tres vuelos semanales. La ruta la haría Aerolíneas y no Lan Chile, como se convino en un tratado rubricado en 1999.

Viernes 02 de Marzo de 2012

La presidenta Cristina Fernández anunció ayer que buscará renegociar con el Reino Unido la posibilidad de incrementar los vuelos semanales a las islas Malvinas, mientras que el gobierno británico le aclaró que "cualquier discusión es competencia" de la administración del territorio insular.

La propuesta del gobierno argentino contempla incrementar a tres los vuelos por semana a las Malvinas por Aerolíneas Argentinas y directos, partiendo desde Buenos Aires, en vez del vuelo semanal que parte desde Chile hacia las islas con escala en Río Gallegos.

Asimismo, el gobierno británico instó ayer a la Unión Europea (UE) a elevar una queja formal a Argentina por la intención de bloquear la importación de productos de ese origen, en medio de la discusión por la soberanía de las islas.

Ante el Parlamento, Cristina Fernández detalló ayer que instruyó al canciller (Héctor Timerman) y a la embajadora (Alicia Castro) para que se renegocien los acuerdos -"que los únicos que cumplimos somos nosotros"-, que se firmaran el 14 de julio de 1999 en la gestión de Carlos Menem.

En ese marco, el gobierno británico manifestó su deseo de que la mandataria "honre sus compromisos bajo el acuerdo de 1999", y recalcó que "cualquier discusión sobre los vuelos a Malvinas es competencia del gobierno insular" (ver aparte).

Giro. En su mensaje ante la asamblea general de la ONU en septiembre del año pasado la presidenta había amenazado con suspender los vuelos que partían de Chile hacia las islas Malvinas, con escala en Río Gallegos, pero ahora dio un giro en su perspectiva.

"Recordarán que en la última asamblea de la ONU, en mi discurso dije que íbamos a suspender el vuelo, estábamos muy cansados y humillados frente a la negativa terca e incomprensible de sentarse a discutir (con Gran Bretaña) lo que Naciones Unidas obliga contemplando el interés de los isleños", recordó.

La presidenta volvió a cuestionar la "militarización" de las islas, que tienen una población de "2.955 personas y 1.000 efectivos, más de un soldado cada 3 personas" y calificó esa proporción entre habitantes y militares como una "barbaridad".

El factor de la militarización "más las cosas que sucedieron, que fueron provocaciones" de parte del gobierno inglés, "nos llevaron a repensar lo que dijimos en Naciones Unidas", relató la jefa del Estado sobre los cruces que mantuvo con el primer ministro David Cameron.

Contra la depredación. Asimismo, el gobierno resolvió "enviar cartas a los órganos bursátiles de todas las empresas que están depredando recursos en Malvinas, ictícolas y petroleros" para informar sobre la "litigiosidad" que implica tener acciones en ese tipo de compañías.

Al referirse al capítulo de la soberanía sobre las islas, Cristina ratificó que a la Argentina "no la van a ver en ninguna invasión porque no somos un pueblo guerrero". Luego recordó que la guerra de 1982 "no fue decidida por todos los argentinos sino por la dictadura".

Para demostrar su preocupación por el conflicto de Malvinas, a 30 años de la guerra con Gran Bretaña, anunció además que concurrirá "personalmente" el 14 de junio a la reunión que el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas agendó para escuchar el reclamo de soberanía presentado por nuestro país.

Aclaración.Durante un relato histórico sobre el desarrollo del conflicto mantuvo un breve diálogo con el diputado del PRO Federico Pinedo, y como anticipó silbidos por parte de los militantes ubicados en los palcos, la presidenta les aclaró que "la cuestión Malvinas no es de derecha ni de izquierda".

Un reparto de críticas hacia la oposición y los medios

La presidenta Cristina Fernández afirmó ayer que por una “cuestión moral” los dirigentes de otros partidos políticos deben cuestionar al gobierno, pero “no ser opositores a todo, sino a lo que está mal”, y pidió al arco disidente que no ponga “palos en la rueda”.
  “Les pido a todos los argentinos, con mucha humildad, les digo no valió la pena tanta pelea, lo importante es que nos acerquen mejores ideas, que no se dejen manejar la agenda por tres o cuatro monopolios que les importa un corno ustedes y la Argentina”, resaltó, y cuestionó la “doble moral” de dirigentes y de medios de comunicación que destacan a países como los Estados Unidos, Chile y Canadá, que son eminentemente “mineros” y, al mismo tiempo, critican emprendimientos de esa actividad en la Argentina.
  “Hay que ser opositores, pero no opositores a todo, sino a lo que está mal”, planteó, y convocó a “la unidad nacional” porque “cada vez que nos desorganizamos han venido por nosotros”.
  En un claro mensaje hacia la oposición, se refirió a los medios e instó a los dirigentes a que “piensen como los matan a todos juntos cuando no hacen lo que ellos quieren, no se dan cuenta que muchas veces los utilizan y cuando no les sirven los tiran y los critican”.
  Por eso, les pidió que “tengan su propia agenda, sus propias ideas y sus propios objetivos y tengan la certeza de que si tienen razón van a ganar”.
  “Si nunca soñé con ser presidenta mujer, mucho menos soñé con ser la primera reelecta con el 54 por ciento de los votos, mucho menos”, resaltó y enfatizó que “he ganado en la política como militante lo que nunca soñé pero al mismo tiempo también en mi vida he perdido lo que nunca pensé que iba a perder, si tuviera que cambiar todo lo que gané por lo que perdí, no dudaría”, dijo en alusión a su fallecido esposo Néstor Kirchner.

Reparos británicos

“Cualquier discusión sobre los vuelos a las islas son materia de consideración del gobierno de las islas. Esperamos que Argentina, sin embargo, honre sus compromisos bajo el acuerdo de 1999”, aclaró ayer un vocero de la Cancillería británica tras el anuncio de la presidenta en la Asamblea Legislativa.
  Desde el Foreign Office agregaron que “el vuelo semanal desde Chile es una ruta bien establecida y es ampliamente valorado por los isleños, incluyendo a la comunidad chilena y otros”, y agregaron: “Sería muy decepcionante y completamente injustificable si la Argentina pone presión para que los vuelos sean suspendidos”.
  En ese sentido, sostuvo que “si Argentina quiere promover los vínculos aéreos entre el continente y las islas debería reconsiderar su prohibición de los vuelos charters sobre su espacio aéreo”, efectuada por el ex presidente Néstor Kirchner.
  “La actual política de la presidenta (Kirchner) de aislar e imponer condiciones a los isleños es insostenible y no va a tener éxito”, concluyeron desde Londres.

La genética guerrera de CFK

(Por Rodolfo Montes / La Capital). _ Tal vez en

el discurso de apertura de sesiones ordinarias más largo en 130 años de historia, Cristina Fernández se hizo fuerte con los números económicos y sociales de la Argentina, fue táctica al descomprimir la crisis de los subtes —extendiendo por 30 días la presencia de la Policía Federal en los andenes—, a la vez humilló a Mauricio Macri en respuesta a la temeraria jugada del jefe de Gobierno porteño al pretender desprenderse de la administración de un servicio que en los hechos ya comenzó a ejercer en los primeros días del año.
  La presidenta dejó cuerpo y alma en un discurso histórico donde anunció una ley para reformar la Carta Orgánica del Banco Central, aunque, contra lo que se esperaba, no avanzó en mayores precisiones sobre qué actitud tomará con la petrolera YPF, ni abundó en el tema que más aflige al gobierno en estos días: la tragedia de la estación Once, que puso bajo la lupa la hasta ahora improductiva política ferroviaria aplicada en todo el ciclo kirchnerista. Muy por debajo de las demandas creciente de transporte de pasajeros y cargas.
  Sin salirse del riguroso luto, esta vez la presidente fue puntualísima al extremo iniciar la sesión unos minutos antes de las 12, el horario señalado. Tal vez previendo que lo suyo iba a ser largo. Como otras veces, el discurso de Cristina apabulló con datos y definiciones políticas, a la vez que transitó el registro emocional. Aunque esta vez se trató de un discurso recargado.
  Varios diputados de la oposición más dura al kirchnerismo, tanto por derecha como por izquierda, no ocultaron su fastidio a la salida de la asamblea. Es la áspera tarea del opositor en la Argentina luego de números incontrastables que revelan la recuperación nacional en la mayoría de los rubros. Adicionalmente, la sorpresiva puesta en escena televisiva de Macri, anteayer, que buscó profundizar la crisis ferroviaria del gobierno nacional, agregando más caos en la circulación de millones de pasajeros en el área de metropolitana de Buenos Aires, terminó por entregar un elemento de reconstitución política a la Casa Rosada: justo cuando sufría por la tragedia en el ex ferrocarril Sarmiento.
  “Bochorno”, fue la respuesta de CFK a los pedidos de Macri por una entrevista negociadora luego de la durísima estocada de “suspender” la ejecución del contrato de traspaso de los subterráneos. Macri había leído correctamente el momento de debilidad de la Rosada luego de los 51 muertos, sin embargo parece incierto el camino del “renunciamiento” elegido por el jefe del PRO. Tal vez fue demasiado ambicioso con su ataque frontal y perdió de vista el rasgo genético principal del kirchnerismo: el que golpea de manera artera (Macri), trascartón debe soportar el contragolpe.
  Por lo demás, la actitud del jefe porteño de persistir deberá transitar el recorrido judicial que termina en la Corte Suprema. Entre los invitados de ayer se lo vio muy cerca de la presidente a Ricardo Lorenzetti (presidente del máximo tribunal) y también a Eugenio Zaffaroni.

Bonfatti, el interlocutor. Entre los varios interlocutores que fue mencionando CFK durante su discurso, sorprendió el protagonismo impensado que logró Antonio Bonfatti, gobernador de Santa Fe, sentado desde temprano en la bandeja del recinto destinada a los gobernadores.
  CFK refirió a la discusión salarial aún sin resolver a nivel nacional y en siete provincias, incluida Santa Fe. “Me contó Bonfatti que en Santa Fe los maestros no quisieron arreglar con sueldo de ¿cuatro mil pesos, gobernador?”, habilitó la presidente al atento Antonio. “Cuatro mil veinticinco”, corrigió el socialista.
  La mención a Santa Fe fue el ejemplo que utilizó la presidenta para sugerir: “Me parece que los docentes se quedaron en otra etapa de la Argentina”. Luego aclaró que los sigue considerando compañeros, pero directamente les reprochó pretender salarios que vayan más allá de las ofertas recibidas en los procesos de paritarias abiertos en estos días. Deliberadamente, o no, lo cierto es que CFK con este señalamiento y la solidaridad con Bonfatti termina interviniendo, tal vez de manera decisiva, en la paritaria provincial docente que ya arrancó con paros.

Ferrocarriles. Buscando sostener la política ferroviaria, Cristina repasó inversiones en el rubro, aunque también atisbó una leve autocrítica, “podríamos haber hecho más por los ferrocarriles”, deslizó. La discusión sobre la política ferroviaria del kirchnerismo es pertinente en cuanto a la “cantidad” de recursos puestos sobre las vías. Aunque sigue pendiente el debate sobre la orientación de esos recursos a la luz de los magros resultados obtenidos.
  La intervención de la concesionaria TBA —“tomaremos la decisiones que sean necesarias”, dijo la presidenta— parece cada día más cercana. Pero aún no alumbra si los cuantiosos recursos que pone el Estado en las vías serán aplicados en base a un nuevo paradigma. O todo seguirá, detalle más o menos, en los mismos carriles.
  Honrando su propia tradición de estadista, y de guerrera incansable, Cristina, al cabo, redobló su esfuerzo físico e intelectual en un momento delicado del gobierno nacional como consecuencia de la tragedia de Once. Pero con un discurso demoledor, colocó al principal contrincante del proyecto K, Mauricio Macri, en una situación política complicada. El tiempo confirmará quién acertó y quién se equivocó en la disputa por la gestión de los subtes. l

El ex juez español Baltasar Garzón fue aplaudido de pie en el Congreso

Un momento especial del mensaje de la presidenta Cristina Fernández fue el reconocimiento al ex juez español Baltasar Garzón por su “rol en la defensa de los derechos humanos” y, en especial, por el aporte al esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Argentina por la dictadura cívico-militar.
  El ex magistrado escuchó desde un palco del Congreso el discurso presidencial, y fue aplaudido de pie por la jefa del Estado, diputados y senadores antes de iniciarse el 130º período de sesiones ordinarias.
  Garzón, suspendido en sus funciones en España tras un polémico proceso judicial, fue reconocido por la presidenta, quien recordó que por su actuación fue juzgado en España el represor argentino Alfredo Scilingo como uno de los responsables de los “vuelos de la muerte”, y procesado, mientras estaba en Inglaterra, el ex dictador de Chile Augusto Pinochet por delitos de lesa humanidad.
  “Parece ser que en los países desarrollados se puede procesar a los tiranuelos de los países emergentes, republiquetas como nos consideran, pero la verdad que su juzgamiento por haber intentado develar los asesinatos y desapariciones del franquismo, la verdad es una afrenta para la justicia universal, que muchos dicen defender cuando se trata de países que ellos consideran de segunda”, afirmó Cristina mirando a Garzón.
  Y sumó su reconocimiento al de “no sé si de los 40 millones de argentinos, pero estoy segura que de millones y millones de argentinos, por su rol en la defensa de los derechos humanos, que para nosotros es uno de los puntales de nuestra política y de nuestro proyecto de país”.
  Tras esas palabras, se puso de pie y aplaudió al magistrado, gesto que fue acompañado por la mayoría de los legisladores y funcionarios presentes y del público que se encontraba en el recinto, que acompañó con la tradicional arenga de los militantes de derechos humanos: “olé olé, olé olá, como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”.
  También hizo mención a la acordada de Cámara de Casación Penal, que anteayer dictó una serie de medidas para permitir acelerar los juicios, y abogó por que “el próximo presidente que jure el 10 de diciembre de 2015 no tenga que estar arrastrando la rémora de los juicios por la tragedia que nos pasó a los argentinos”.
  Garzón llegó acompañado por el ministro de Justicia, Julio Alak, y se ubicó en uno de los palcos junto con las titulares de las Abuelas, Estela de Carlotto, y de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
  El jurista español es reconocido en el mundo por los juicios que llevó adelante por delitos de lesa humanidad y, entre otras cosas, pidió la detención de Pinochet, que pasó varios meses apresado en Londres.
  El mes pasado el Tribunal Supremo español lo inhabilitó para ejercer como juez por 11 años tras condenarlo por “prevaricato”, por lo que prácticamente lo expulsó de la carrera judicial porque dentro de ese plazo Garzón ya tendrá edad para jubilarse. l

La militancia siguió el discurso desde la plaza

Militantes y simpatizantes kirchneristas se congregaron ayer en la plaza de los Dos Congresos con banderas, pancartas y entonando estribillos para seguir el discurso que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pronunció frente a la Asamblea Legislativa.
  Cantando consignas políticas y agitando banderas de diversas agrupaciones, las columnas comenzaron a acercarse a las adyacencias del Congreso nacional desde las primeras horas de la mañana.
  Cerca de las 12 del mediodía, mientras la guardia de los Granaderos se aprestaba en las escalinatas del Congreso para esperar a la primera mandataria, los militantes saltaban al ritmo de los bombos y tambores mientras entonaban consignas de apoyo a la presidenta.
  La Cámpora, Juventud Peronista, Movimiento Evita, JP Descamisados, Kolina, Peronismo Militante, Los Kumpas, Túpac Amaru, Corriente Militante y Miles, fueron algunas de las agrupaciones que se hicieron presentes, además de afiliados al Sindicato Obrero Marítimos Unidos (Somu), a la Unión Obrera Metalúrgica y al sindicato de Trabajadores de Edificios (Suterh).
  Las miles de personas concentradas en la zona, en su mayoría jóvenes, aplaudieron la llegada del auto que conducía a la jefa del Estado y explotaron de júbilo cuando Cristina los saludó desde la explanada.
  El público que seguía el discurso desde las pantallas montadas en las escalinatas del Congreso aplaudió diversos pasajes de la pieza oratoria. Antes había acompañado con respeto el minuto de silencio por los fallecidos en el accidente ferroviario de Once.
  Cuando se trató el tema de los subterráneos, los militantes abuchearon al jefe de Gobierno porteño: “Y ya lo ve, y ya lo ve, es para Macri que lo mira por TV”, cantaron.
  En otro pasaje, fueron masivos los aplausos para el ex juez español Baltasar Garzón, como así el repudio a los dichos del represor y ex dictador Jorge Rafael Videla.
  Acto seguido, se entonó el que fuera y es un himno para las organizaciones defensoras de derechos humanos: “Como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.
  Cuando al presidenta se refirió al tema Malvinas, corearon “Con Cristina, con Cristina, volveremos a Malvinas”.
  Cuando ya no había posibilidades de que se repitieran las lluvias que cayeron sobre Buenos Aires por la mañana, los paraguas se convirtieron en parasoles y cualquier lugar fue apto para esquivar el calor del mediodía porteño.
  Las más de tres horas de discurso no hicieron mella en la militancia, que aguardó hasta que la presidenta concluyera su discurso para despedirla, una vez más, cantando y agitando sus estandartes multicolores.
  El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, también trajo lo suyo. Se lo vio tirar desde el palco del primer piso hacia los legisladores oficialistas unos pequeños alfajores, de la marca Suschen, que tenían pegado un sticker con la misma consigna de los globos de “Clarín Miente”.

“La pena es que él no lo haya podido leer”

Cuando estaba haciendo mención a temas ligados a los derechos humanos, Cristina aludió al reciente reportaje publicado por la revista española Cambio 16 al dictador Jorge Rafael Videla (en el cual, además de no mostrar arrepentimiento por los crímenes de la dictadura militar, criticó al matrimonio Kirchner) y lamentó que el fallecido ex presidente Néstor Kirchner no haya podido leer esas declaraciones.
  “Me levanté a la mañana y veo su cara en un titular grande diciendo que los Kirchner fueron «lo peor que nos pudo haber pasado»”, relató en un momento de alta emotividad.
  “La gran pena es que él (por Néstor Kirchner) no lo haya podido leer, porque fui con él el 24 de marzo de 2004 cuando en la Esma tuvo un discurso muy fuerte. Yo le había dicho que lo escribiera porque se iba a poner muy nervioso, y después lo reté por algunas cosas”.
  Y continuó: “Cuando leí el reportaje lo único que lamenté es no tenerlo cerca para pedirle perdón, pero llevé el diario a Río Gallegos y lo metí abajo de la bandera” que cubre el féretro que guarda los restos del ex presidente, dijo Cristina en el único momento del discurso en que se quebró.
  “Finalmente creo que lo había leído... qué le vamos a hacer”, finalizó luego de reponerse y pedir que le alcanzaran un pañuelo.

“Fue un mensaje plagado de mentiras”, dijo la oposición

Las críticas opositoras al discurso de Cristina fueron rotundas y unánimes. Algunas de ellas:
  Rubén Giustiniani (senador nacional del PS): “El discurso no tuvo anuncios importantes y fue decepcionante. No alcanza con la reforma de la Carta Orgánica para superar la impronta neoliberal del sistema financiero vigente”.
  Ricardo Alfonsín (diputado nacional por la UCR): “La presidenta sólo puede hacer ese discurso porque nadie puede intervenir para responder. Sería muy fácil rebatir cada una de sus aseveraciones y demostrar, por ejemplo, que el gobierno es responsable de los problemas de energía, de transporte, de la fuga de capitales o de la inflación”.
  Patricia Bullrich (diputada nacional de Unión por Todos): “El cierre del discurso demostró su verdadero sentido: pidió unidad, pero para que ello exista quiere que la oposición sea como el kirchnerismo ya que considera que la unidad de los argentinos se producirá cuando aceptemos que estamos errados. Flagrante y peligrosa contradicción, llamar a la unidad para insultar”.
  Eduardo Amadeo (diputado nacional del Frente Peronista): “Invirtió más de una hora para mostrar un país sin ningún problema; eso, más que negación, es ceguera”.
  Roy Cortina (diputado nacional; FAP): “Las palabras de la presidenta insisten en darle la espalda al país real, ese en el que los trabajadores viajan como ganado y se exponen a morir por tener que tomar un tren”.
  Ricardo Gil Lavedra (diputado nacional; UCR): “El discurso transitó por los previsibles tópicos a que nos tiene acostumbrados, con un énfasis exagerado en su peculiar visión de lo ocurrido en Argentina desde el 25 de mayo de 2003 y sin ningún aporte claro respecto de los graves problemas del país”.
  Julián Obiglio (diputado nacional; PRO): “Que el invitado de honor haya sido un ex juez destituido e inhabilitado por la Justicia española es incomprensible”.
  Oscar Aguad (diputado nacional; UCR): “Aludir a un país federal no se compadece con el reparto del 73% impositivo que captura el Tesoro nacional, distribuyendo sólo el 27% de lo que se recauda en una presión tributaria del 34%, la más asfixiante de nuestra historia”.
  Nito Artaza (senador nacional; UCR): “En el discurso la Presidente dijo entre otras cosas que tuvo que hacerse cargo de la confiscación de los ahorros realizada por el gobierno de Eduardo Duhalde invirtiendo 19641 millones de dólares para devolverles su dinero a los ahorristas”.
  Paula Bertol (diputada nacional; PRO): “Una vez más la presidenta busca seducir con la construcción de un relato propio sin contar la historia real”.
  Gabriela Michetti (diputada nacional; PRO): “Es muy lamentable escuchar a la presidenta mentir alevosamente frente a todos los representantes políticos de los argentinos”.
  Omar De Marchi (diputado nacional partido Demócrata): “El discurso podría denominarse: Cristina en el país de las Maravillas. No le quedó a nadie por agraviar: países vecinos y todas las instituciones del país”.
  Gladys González (diputada nacional; PRO): “Cristina no vive en New York vine en Cristilandia: un mundo de mentiras: fue realmente un discurso penoso”.
  Enrique Thomas (diputado nacional del Frente Peronista): “A veces parece que la presidenta tiene poco contacto con la realidad, con esa que nos duele a todos. Además, repite hasta el hartazgo algunos aciertos, tantas veces, que uno llega a pensar que el único fin es no hablar de los problemas reales”.
  Federico Pinedo (diputado nacional; PRO): “En el mundo de Cristina Kirchner los argentinos no tienen problemas, pero en el país de los argentinos tenemos que solucionar la inseguridad, el transporte y la inflación”. l

Los K y la celebración de la palabra

Las voces que se escucharon desde el oficialismo y sectores aliados fueron unánimes en el elogio al discurso presidencial.
  Agustín Rossi (diputado nacional del FpV): “Fue excelente porque dio números y cifras contundentes sobre crecimiento económico e inclusión social. Eso teniendo en cuenta la situación del mundo”.
  Miguel Pichetto (senador nacional del FpV): “Detalló los avances que hizo Argentina en lo económico, el desarrollo social y lo educativo. La ratificación que hizo la presidenta de dos puntales de nuestro gobierno como son la defensa de los derechos humanos, por un lado, y el reclamo de la soberanía sobre las Malvinas a través del diálogo y la apuesta por la paz”.
  Estela de Carlotto (titular de Abuelas de Plaza de Mayo): “La parte mas sensible es donde reconoce los derechos de sus conciudadanos y asume que gobierna para los 40 millones de argentinos”.
  Martín Sabbatella (diputado nacional de Nuevo Encuentro): “La presidenta tiene la virtud de emocionar cada vez que habla en público. Además, sus discursos tienen un profundo contenido institucional y político, definiendo con muchos datos la situación del país y marcando claramente hacia dónde propone que vaya Argentina, qué espera de quienes formamos parte del proyecto nacional y cuáles son los intereses y los desafíos que enfrentamos”.
  Fernando Espinoza (intendente de La Matanza): “Nuestra presidenta, con mucha altura y sabiduría, explicó a los 40 millones de argentinos cuál es la verdad y cuál es el camino que tenemos que seguir”.
  Ruperto Godoy (senador nacional por el FpV): “Coincido con la presidenta en que no cualquier crecimiento genera bienestar en inclusión social. En el caso de Argentina, hemos priorizado un modelo de crecimiento basado en el sostenimiento del mercado interno, que ha favorecido la creación de millones de empleos y el aumento de la inversión”.
  Sonia Escudero (senadora nacional por la Alianza PJ-FpV): “Es un acierto la decisión de que sea Aerolíneas Argentinas la empresa que vuele a Malvinas, con tres frecuencias semanales y desde Buenos Aires”.
  Carlos Raimundi (diputado nacional por Nuevo Encuentro): “El discurso de la pesidenta traspira una renovada sensación de soberanía que conecta el tema Malvinas con la recuperación de la soberanía energética. Desplegó con argumentos y números contundentes todas las aristas de un proyecto de Nación y mostró estar decidida a tocar aquellos intereses que tenga que tocar a fin de profundizar la inclusión social”.

Scioli, Macri y la basura

Doce mandatarios de provincias y la ciudad de Buenos Aires abrieron ayer las sesiones legislativas en sus distritos con discursos en los que solo dos gobernantes opositores, el correntino Ricardo Colombi y el porteño Mauricio Macri, cuestionaron al gobierno nacional.
  El gobernador bonaerense Daniel Scioli abrió el 140ª período de sesiones con un discurso sobrio en el que apuntó que estaba “pendiente en el Congreso” un debate “por un nuevo régimen de Coparticipación Federal a través de una política tributaria progresiva y de deuda sustentable”. A tono con el gobierno nacional, pidió a la ciudad de Buenos Aires que aplique “la ley de basura cero” para reducir el “volumen de residuos que vuelca diariamente en la provincia” y se diferenció en el tema minería al recordar que le puso límites en las canteras de Tandil.
  En Santa Cruz, Daniel Peralta, se asumió como “único responsable” de la crisis económica provincia. Mientras que en La Rioja el kirchnerista Luis Herrera criticó a los grupos que “demonizaron” la minería y destacó el apoyo de la presidenta a esa actividad.
  El rionegrino Alberto Weretilneck dijo que impulsará la minería metalífera “con licencia social”, y Jorge Sapag, en Neuquén, consideró “una cuestión de Estado” la explotación de los hidrocarburos.
  En Chaco, Jorge Capitanich propuso elecciones primarias desde 2013 para lograr la “igualdad de oportunidades” entre candidatos y el formoseño Gildo Insfrán resaltó el superávit financiero de más de 19 millones de pesos que tuvo la provincia durante su cuarto gobierno. El tucumano José Alperovich advirtió que ante las crisis mundiales “la economía probablemente no crecerá en el ritmo de lo que venía haciendo”.
  La gobernadora fueguina Fabiana Ríos centralizó su discurso en el “planteo permanente” de la soberanía sobre Malvinas, mientras que en La Pampa, Oscar Jorge, reiteró sus reclamos a Mendoza por el corte del cauce del río Atuel.
  Macri acusó al gobierno de tener “una actitud excesivamente centralista, concentrando recursos y decisiones” mediante “imposiciones”. En un tono similar, el correntino Colombi dijo que su provincia “necesita mayor inversión pública, pero lamentablemente la distribución de la inversión pública federal no responde a criterios objetivos”. El chubutense Martín Buzzi iniciará hoy las sesiones legislativas.

Ausencia

Notoria fue la ausencia ayer en el Congreso del secretario general de la CGT, Hugo Moyano, quien desde los últimos meses se muestra enfrentado al gobierno. A falta del camionero, Miguel Caló y Omar Viviani concurrieron en nombre de la central obrera. Facundo Moyano, hijo del gremialista, ocupó su banca de diputado, al igual que Héctor Recalde, abogado ligado a la CGT.

 

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