Elecciones 2019

"Argentina está a la deriva, y el gobierno no sabe hacia dónde ir"

Alberto Fernández nació el 2 de abril de 1959. Hijo de un juez porteño y abogado. Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación. Actual precandidato a la Presidencia de la Nación por el Frente de Todos.

Viernes 09 de Agosto de 2019

De pronto, la vida —y la política— lo puso a Alberto Fernández en el rol protagónico central. Firma autógrafos en discos de rock nacional, en una bandera argentina, posa para la selfie número mil y se predispone para la entrevista exclusiva con La Capital.

La campaña se termina, pero la adrenalina, tal vez, no bajará nunca. "Es que la campaña verdadera empieza el lunes", dice el postulante presidencial del Frente de Todos. Antes de que el periodista pulse la tecla del grabador que dice rec. Y ahí va la primera pregunta de la entrevista, a solas, con el personaje de la historia. Es momento de la retrospectiva.

—¿Qué es lo más fuerte que le quedó de esta tarea proselitista?

—Lo que me quedó es una Argentina que está a la deriva, con un gobierno que no sabe para dónde agarrar. Pero con gente muy decepcionada con el presente, con pocas expectativas respecto de que el gobierno pueda dar respuestas a los problemas. Esa misma gente tiene mucha vocación de encontrar una salida, de buscar una respuesta.

—Hay una inversión de roles. Mauricio Macri, quien en el 2015 tuvo un tono budista, cerró a puro "carajo", casi crispado.

—Porque lo que le está pasando a Macri es que se está peleando con la realidad. No pueden manejarlo, y se terminan enojando con la realidad.

—¿Habrán preparado baterías discursivas contra Cristina Kirchner candidata presidencial, y el gambito de correrse al segundo lugar los confundió?

—Puede ser, puede ser. Yo valoro mucho la jugada de Cristina, es una jugada inteligente. Ella hace una lectura totalmente desapasionada, totalmente desinteresada. Ofrece una solución al contexto. Eso le funcionó a Cristina. Ella hace un aporte de voto muy grande y acompaña ella. Por carácter transitivo, la gente me quiere a mí, y yo sumo con Massa otra porción de voto, el necesario para ganar.

—¿Le llama la atención tanto nivel de virulencia en el periodismo, hasta de los supuestos neutrales? ¿Eso lo llevó a tener tantas peleas?

—No, no me llevó a pelearme. Les contesté, los retruqué, les di mi opinión. Tengo muy buen trato, pero algunos dicen y hacen cosas que debo contestar. Hace mucho tiempo que esto está funcionando así, que hay un sector de la prensa que tomó partido. Pero eso no me preocupa, lo que me preocupa es que no les gusta lo que contesto. Que tomen partido me parece espléndido, pero yo los contradigo y se enojan conmigo porque los contradigo.

—¿Cómo se desmonta la grieta desde el poder si le toca ser el próximo presidente?

—Hay que terminar con esto, que no sé si llama grieta o de otro modo, pero hay que terminarla. Ningún país puede progresar entre estos dos bandos en que está dividida la sociedad. Yo sabía que Rosario era una ciudad amigable para nosotros, que teníamos un nivel de acompañamiento importante. Pero el acto fue formidable, majestuoso. Estoy muy agradecido, sólo recibí afecto de los rosarinos.

—En el 2007, usted fue un protagonista a favor de la transversalidad, que era Binner, Juez, Sabbatella. Incluso, hubo rispideces suyas con Reutemann. ¿Mantiene aquel vínculo con los socialistas?

—Nunca promoví un vínculo con el socialismo, esta es la verdad. Se lo voy a decir de otro modo: el socialismo nunca promovió un vínculo con nosotros. Nunca propusimos en Santa Fe esa transversalidad que pudiera herir al peronismo. En esos años era gobernador Jorge Obeid, y yo tengo un recuerdo entrañable por Jorge. Nunca hicimos nada con el socialismo, absolutamente nada.

—¿Y ahora no le gustaría tener un vínculo con el socialismo?

—Ese es un debate que se lo tienen que dar los socialistas. Hay dos modelos de poder en pugna y los socialistas tienen que resolver si quieren sostener lo que hay, o acercarse a un modelo que es en el que nosotros creemos. Macri propone un país más chico. O esta lógica de la racionalidad política que propone Roberto Lavagna, tratando de pararse en el centro, como si no advirtiera que hay dos modelos de país en pugna. Yo sé que muchos socialistas nos van a votar a nosotros. De hecho, el diputado (Eduardo) Di Pollina ha expresado algo similar a eso. Y es correcto lo que hace Di Pollina. Ningún socialista puede favorecerlo a Macri.

—¿Le sorprende cómo Omar Perotti formó parte tan activa de su presencia en Rosario?

—Con Kirchner siempre hablamos del "modelo Rafaela", ciudad de la que Omar era intendente. Perotti piensa muy parecido a mí en el diagnóstico y en las soluciones, tengo muy buen trato y me siento muy cómodo con él.

—Algunos decían que Perotti no se iba a jugar nada más que por Perotti a la hora de apoyar una candidatura.

—Sería muy ingrato que dijese eso. Perotti ha tomado un compromiso absoluto con la fórmula y se lo voy a agradecer siempre.

—¿Quedó conforme con la reunión en la Bolsa de Comercio?

—Absolutamente. Les permití disipar dudas en muchas temas. Macri es un presidente que no se anima a enfrentar la verdad. Si hubiese ido a la Bolsa de Comercio, hubiera escuchado las cosas que yo escuché. El no quiere escuchar.

—Faltan horas para las Paso. ¿Qué va a pasar ahí?

—Nos va a ir muy bien. La gente nos va a acompañar. Los datos que tenemos nos dan mucha tranquilidad.

—¿Se cansó de responder a la pregunta sobre si va a gobernar usted o Cristina?

—Me cansé, sí. Estoy feliz de que ella sea vicepresidenta. Cristina sabe que, a la hora de la verdad, voy a decidir yo.

—Spinetta canta en Cantata de Puentes Amarillos: no todo por pasado fue mejor, mañana es mejor. Eslogan impecable.

—(Se ríe). Creo en eso. No tenemos que someternos a lo que ocurrió o a las mentiras del presente. Lo que ocurrió, ya pasó. No se le puede decir a la gente que tiene que sufrir un tiempo.

—¿El lunes se reanuda la campaña?

—El lunes empieza la elección de verdad. El domingo tendremos la encuesta real. Pero la campaña empieza el lunes.

—¿Lo va a convocar a Lavagna?

—Es un gran economista. Y si quisiera ayudarnos, yo estaría encantado.

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