Política

Alberto y Cristina, un cuidado equilibrio ante el derrumbe macrista

Tras el triunfo en las Paso, la fórmula presidencial del Frente de Todos rediagrama su campaña reforzando el perfil moderado.

Domingo 18 de Agosto de 2019

Aunque la dinámica de la crisis económica no da tregua, e invita al virtual presidente electo a pronunciarse tal vez más de lo deseado, Alberto Fernández planea llevar —en las próximas semanas— la campaña electoral a una zona de exposición moderada. De hecho, formalmente, hasta el 7 de septiembre no habrá campaña política para ningún candidato. El cronograma electoral prevé cuatro semanas de descanso luego de las Paso.

   Pero el colapso político y económico del gobierno nacional, luego de la noche del domingo pasado, terminaron por incendiar una semana que debió ser tranquila.

   Alberto Fernández recibe uno tras otro gobernadores, intendentes y dirigentes de todo el país en su búnker de la calle México, a siete cuadras de la Casa Rosada. Se trata de un presidente electo en los hechos, cuyo desafío central pasa por encontrar el tono y la oportunidad para intervenir — sin excederse, aunque sin invisibilizarse del todo— señalando de manera crítica las decisiones políticas erradas que derivaron en el gigantesco descalabro en que ingresó la administración de Mauricio Macri, en especial en la última semana.

   Luego de la conversación telefónica “cordial” que protagonizó con el presidente el pasado miércoles , en medio de la corrida cambiaria, ayer Alberto volvió a hablar, ya no tan cordialmente, sobre las decisiones de política económica del presidente: criticó con dureza la decisión de llevar a cero el IVA para unos 14 artículos de la canasta básica de alimentos. “No redundará en una baja en el precio de los alimentos, quedará en manos de las empresas”, advirtió. Luego señaló que se trata de una medida que “desfinancia a las provincias”, y que afectará seriamente la recaudación y en consecuencia la coparticipación federal (Miguel Lifschitz denunció anteayer la situación).

   Por caso, la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci, que el viernes pasó por la calle México, calculó que su provincia, La Rioja, perderá unos 760 millones de pesos por las medidas que anunció en el gobierno en las últimas horas.

   Otro que salió con dureza a señalar el volantazo de la Casa Rosada fue Sergio Massa, con altísima probabilidad de convertirse en presidente de la Cámara de Diputados a partir del próximo 10 de diciembre. Massa había propuesto en 2017 una medida similar a la que adoptó ahora Cambiemos. Y fue descalificado y acusado entonces de “tribunero” por la Casa Rosada.

   En el búnker del FdT avisan que el compromiso del candidato pasará por ofrecer ayuda para evitar un posible desbarranque tumultuoso del actual presidente. Algo de eso ocurrió en medio de la corrida del dólar, con la frase de Alberto, “a 60 pesos parece un valor razonable”, que morigeró el infierno. Una intervención que fue celebrada por el circulo macrista, y que causó algo de sorpresa en sectores del kirchnerismo. “¿Para qué dar un valor numérico del dólar si nadie sabe cómo y dónde termina esta crisis?”, advirtieron, inquietos.

   Sin embargo, desde las cercanías del Alberto comentaron a La Capital que sus dichos sobre el valor del dólar fueron un acierto político.

   Por lo demás, desde la sede de la calle México, juran que no van a provocar ningún movimiento político que empuje un desenlace al modo 1989 o 2001. Con todo, no está garantizado que la dinámica de la crisis económica lleve el proceso político a lugar difíciles de prever. Se sabe, las instituciones, los hombres y mujeres de la política, pueden poner su mejor voluntad para “llegar” en paz al 10 de diciembre. Pero el hambre creciente en millones de argentinos, la crisis financiera, y, no puede descartarse, una corrida bancaria, podrían hundirlo todo.

   En ocasiones, las crisis se independizan, toman vuelo propio, pueden terminar por llevarse todo puesto. En el FdT no desean ese final, pero nadie lo descarta de manera taxativa.

   La campaña del FdT, piensan en la calle México, la hace Macri. No necesitan más que intervenir quirúrgicamente cuando el momento lo requiera. Y continuar mostrándole a la sociedad que Alberto y Cristina “ya son la fórmula electa”, y que esperan con paciencia se cumplan los plazos legales para llegar a la Casa Rosada, y a la presidencia del Senado, en el caso de Cristina.

   De todos modos, transcurrido el tiempo de amesetamiento de la campaña, Alberto retomará los viajes por la Argentina. Otro tanto hará Cristina, a su regreso de Cuba, luego de acompañar por 10 días a su hija Florencia. Entre los varios objetivos electores que se plantean en el peronismo kirchnerista aparecen ciudades como Mar del Plata, Bahía Blanca, y Bariloche, entre otras. Donde el resultado quedó “abierto”.

   Sin embargo, y sobre todo para la ex presidenta, un objetivo electoral clave (además de los obvios, ratificar los triunfos en la nación y en la provincia de Buenos Aires), será la gobernación de la provincia de Mendoza, el próximo 29 de septiembre.

   Se tratará de una parada compleja pero no imposible para el kirchnerismo. Una hija dilecta de CFK, la senadora Anabel Fernández Sagasti, tiene una chance de darle un golpe decisivo al gobierno nacional. Aunque será una elección desdoblada de la nacional, Alberto y tal vez nuevamente Cristina, irían en la ayuda de la candidata local durante septiembre.

   Además de Alicia Kirchner (Santa Cruz), que ya obtuvo su reelección, y de Axel Kicillof, muy posicionado para conseguirla, Fernández Sagasti podría convertirse en la tercera gobernadora del círculo más intimo de la ex presidenta.

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