40 años de democracia: jornada de memoria y compromiso en Campo San Pedro
Será el martes próximo. Ese sitio de la memoria fue, durante la última dictadura militar, epicentro enterramientos clandestinos

Domingo 12 de Noviembre de 2023

Al cumplirse 40 años ininterrumpidos de democracia en el país, la Casa Gris, a través del Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, organizó una Jornada de Memoria, Reflexión y Compromiso. Tendrá lugar el martes próximo, a las 10.30, y será acompañada por organismos de derechos humanos e integrantes del Foro contra la Impunidad y por la Justicia de Santa Fe.

El lugar elegido para realizar la actividad conmemorativa es el Campo Militar San Pedro, ubicado en ruta provincial 82-S, en la zona rural de la localidad de Campo Andino, señalizado como sitio de la memoria ya que se utilizó como un centro de enterramientos clandestinos durante la última dictadura militar.

Con el objetivo de reflexionar y transmitir el pasado reciente y avanzar en la promoción de los derechos humanos y los valores democráticos, fueron invitados a participar estudiantes de distintas escuelas secundarias de la ciudad de Santa Fe, como también la propuesta de una visita guiada destinada a trabajadores y trabajadoras de la comunicación.

En ese sentido, la ministra de Gobierno, Celia Arena, destacó “la importancia de conmemorar un nuevo aniversario de la democracia, que más allá de las diferencias y los colores políticos, hace 40 años sostenemos y defendemos, aunque hoy algunos se atrevan a cuestionarla”.

“Celebro que participen las escuelas secundarias porque siempre creí que somos hijos e hijas de nuestra historia. Y tener memoria supone no sólo una conmemoración sino una responsabilidad. Memoria es llamar a las cosas por su nombre”, enfatizó Arena. Y continuó: “Hoy, el Campo San Pedro nos invita a mirar unos años atrás, pero sobre todo nos compromete a mirar hacia adelante. Llenémoslo de memoria, de verdad y de justicia, que tenemos aún el desafío de construir futuro para rato”.

El Campo San Pedro, originalmente un predio de entrenamiento y maniobras del Ejército Argentino, está ubicado en la zona rural de de Campo Andino, a 12 kilómetros de Laguna Paiva.

A partir de trabajos de investigación llevados a cabo por organismos gubernamentales y de derechos humanos, y al aporte testimonial de un antiguo encargado civil del campo, de vecinos de la zona y de un ex personal civil de Inteligencia del Ejército, se pudo establecer que el lugar se utilizó como un centro de enterramientos clandestinos durante la última dictadura.

En base a esas investigaciones, en junio de 2010 el Equipo Argentino de Antropología Forense halló una fosa común con los restos de ocho personas. De ellas, seis fueron identificadas: María Esther Ravelo, Gustavo Pon, María Isabel Salinas, Carlos Bosso, Oscar Winkelmann y Miguel D'Andrea, que se encontraban como desaparecidas desde 1977. Los restos de las otras dos todavía no fueron identificados.

En tanto, continúan las tareas encabezadas por antropólogos, geólogos, el Equipo Argentino de Antropología Forense, las secretarías de Derechos Humanos de la provincia y la Nación, que trabajan en la búsqueda de más enterramientos según nuevos testimonios de lugareños.

Se suma el acompañamiento que realizan Protección Civil, la Dirección de Vialidad Provincial y la Unidad Especial del Programa de Protección a Testigos y Querellantes en causas por delitos de Lesa Humanidad del Ministerio de Seguridad de la provincia, la Secretaría de Prácticas Socio Comunitarias del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Ignacio Martínez Kerz, la colaboración del área Técnica y Arquitectura del Ministerio de Desarrollo Social en materia de señalización del ingreso y el acondicionamiento del entorno de la casona, del trayecto de acceso hasta el sector de la fosa y del espacio para su contemplación.

Entre las gestiones con la Nación, se acordó un permiso precario de uso gratuito a favor de la provincia sobre 20 hectáreas del predio. Eso posibilitó impulsar un proyecto de aprovechamiento de las tierras para transformarlas en un polo productivo de agricultura familiar, en coordinación con los movimientos sociales. Y, de ese modo, abordar integralmente una activa política de Estado de memoria, verdad y justicia, reconocida y prestigiada en el mundo.