Policiales

Vuelven a negar la libertad a empresario farmacéutico

Juan Pablo Iborra está condenado por una serie de delitos, con prisión domiciliaria. La Justicia admitió a una de sus víctimas como querellante.

Miércoles 10 de Abril de 2019

La Cámara Penal confirmó el rechazo a un pedido de libertad condicional para Juan Pablo Iborra, un empresario farmacéutico condenado como autor e instigador de una serie de hechos, uno de ellos un ataque a tiros contra un abogado y el otro una agresión a un médico que derivó en el crimen de un policía. En la misma audiencia también quedó firme la admisión de un querellante en representación de una de las víctimas.

Iborra, de 43 años, cumple en forma domiciliaria una pena de seis años y ocho meses de prisión acordada el 30 de septiembre de 2016 en un procedimiento abreviado por el cual aceptó su autoría en una serie de amenazas y atentados contra competidores del rubro farmacéutico. El empresario había sido acusado junto con su padre, fallecido a los 67 años antes de llegar a juicio, como autor o instigador de esos delitos por los cuales dos hombres fueron condenados como sicarios.

Violentos

Los Iborra eran inversores de cuatro farmacias céntricas que controlaban a través de profesionales matriculados. En agosto de 2014 fueron detenidos en una pesquisa que conectó distintos delitos violentos ligados a ese negocio. Al aceptar la condena en abreviado, Juan Pablo se declaró autor de cuatro amenazas y amedrentamientos: contra una inspectora de farmacias cuya casa fue baleada, otro ataque a tiros a una mujer, haber ordenado agredir con arma blanca al dueño de una farmacia de Sarmiento al 600 y la autoría de amenazas por correo electrónico al gerente de un laboratorio en 2014.

Además Iborra aceptó su responsabilidad penal por otros dos hechos: el más grave fue el ataque al abogado Alberto Tortajada, en septiembre de 2012. El penalista representaba a la dueña de una farmacia que estaba por perder su casa por desaciertos comerciales y le mandó a decir a Iborra padre que salvara a la mujer de un embargo. Días después, un sicario le disparó en un ataque orquestado por los Iborra.

El otro hecho por el cual también fue condenado como instigador fue el ataque, en febrero de 2013, a un médico golpeado y asaltado en su consultorio de 3 de Febrero al 1000 por dos hombres que al salir se toparon con el policía Carlos Dolce, que los quiso detener, y lo mataron. Por ese episodio no le imputaron la muerte, un desenlace imprevisto, sino los delitos que cometieron en la clínica: amenazas coactivas calificadas, robo calificado (a Ulloa le sustrajeron dos teléfonos) y lesiones leves.

Por esos dos últimos hechos, en 2017 fueron condenados a prisión perpetua como ejecutores Pablo Andrés Peralta y Hernán Matías Núñez, a quien luego le rebajaron la pena a 17 años de cárcel.

6 años y 8 meses

Luego de tres años detenido Juan Pablo Iborra aceptó una condena a seis años y ocho meses que, en virtud del acuerdo de partes, cumple en forma domiciliaria. Meses atrás pidió la libertad condicional y no se la otorgaron, resolución que fue apelada y revisada ayer en una audiencia de cámara.

Primero los actuales abogados de Iborra desistieron de la apelación que había formulado su defensa anterior sobre la participación como querellante de una de las víctimas. Luego se analizó el pedido de libertad condicional. El fiscal de Cámaras Adrián MacCormack pidió rechazar ese pedido por considerar que no estaba ajustado a derecho, cuestión a la que adhirió en los mismos términos el querellante Sergio Larrubia.

En ese marco la camarista Carolina Hernández confirmó el rechazo de la libertad condicional, aunque dispuso que la limitación que impone la ley en su artículo 442 sobre cuándo se puede volver a solicitar no sea aplicable en este caso.


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