Policiales

"Voy a arruinar a tu mamá", advirtió el imputado de matar a su ex pareja

El acusado envió un mensaje de texto a una hija de Graciela Príncipe horas antes de asestarle once puñaladas tras una discusión. Ricardo R. tenía una relación conflictiva con la mujer. 

Viernes 08 de Enero de 2016

Apenas el juez penal Héctor Núñez Cartelle terminó de anunciar la prisión preventiva sin plazo de Ricardo Enrique R., el hombre acusado de haber matado de once puñaladas a Graciela Noemí Príncipe cerca de la terminal de ómnibus, el grito de una allegada a la mujer asesinada resonó en la sala de audiencias de los Tribunales: "¡Asesino, ojalá te pudras en la cárcel!", exclamó.

Un momento antes habían retumbado los aplausos de quienes presenciaban la audiencia cuando el magistrado decidió atribuirle al acusado la figura de homicidio agravado por violencia de género, tal como había requerido la fiscal Marisol Fabbro.

Relación. Ricardo R. es un hombre canoso de 57 años. Tuvo una relación conflictiva con Graciela _tenía 54_ que según familiares de ella estuvo signada por los maltratos frecuentes hacia la mujer.

Graciela trabajaba como portera y colaboraba en la cocina de una escuela del barrio de Empalme Graneros, pero en los últimos meses realizaba tareas pasivas a raíz de una operación en un hombro. Los fines de semana también atendía un puesto de pochoclo en la Feria del Bulevar, en Oroño y Rivadavia.

El esposo de Graciela había fallecido trece años atrás y ella vivía en una casa de Ludueña con la madre y una de sus hijas. En junio pasado conoció a R. y comenzaron una relación que terminó a mediados de octubre. Después volvieron a convivir en la vivienda de Graciela, una relación que habían acordado como "amigos con derecho a roce".

"La víctima descubrió que el imputado tenía mensajes de texto de otras mujeres y él comenzó a sentir celos de ella", señaló Fabbro, que reportó el testimonio de la hija de Graciela.

Amenazante. Ricardo vivía en Peyrano, una localidad del departamento Constitución ubicada a sesenta kilómetros de Rosario. El lunes a la tarde le envió un inquietante mensaje de texto a la hija de la mujer fallecida. "La voy a arruinar a tu mamá. Voy a Rosario a buscarla". Después pactó un encuentro con Graciela en un bar cercano a la terminal de ómnibus donde se encontraron cerca de las 19.

En el bar comenzaron a discutir. La disputa verbal se fue tornando violenta hasta que ella escapó corriendo del bar y el hombre salió tras sus pasos. Cuando la alcanzó, en la cuadra de Castellanos entre Santa Fe y San Lorenzo, le asestó once puñaladas mortales. A la mujer la internaron en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) pero murió el martes a la mañana.

El agresor se subió a un taxi y le dijo al conductor que lo llevara a Oroño y Santa Fe. El taxista declaró que, en el camino, el pasajero arrojó un paquete en un contenedor. Con ese dato, los pesquisas presumieron que el paquete podría estar el cuchillo utilizado para matar a Graciela, pero no lo encontraron.

El sospechoso se bajó y se encaminó a la casa de su hermana situada cerca de esa esquina. El chofer describió al pasajero como un hombre de cutis trigueño y canoso de entre 50 y 60 años, lo que coincide, según Fabbro, con los rasgos físicos de Ricardo.

Sacado. Si bien primero había trascendido que el Ricardo había hablado con un hijo de Graciela para revelarle que había matado a su madre, en la audiencia de ayer se aclaró que la comunicación fue con un hijo suyo. Fue a las 20.43 del lunes, cuando el muchacho recibió un llamado de su tía, hermana de Ricardo. "Tu papá está sacado. Me pidió plata, pero no lo dejé entrar", le comentó la mujer.

El muchacho comenzó a intercambiar mensajes de texto con el padre. En uno de ellos, Ricardo escribió "la maté". El hijo le respondió "entregate". La sucesión de mensajes continuó. "Me hizo mucho y le aguanté todo. Ya estoy con la policía", escribió el padre. "Me sentí defraudado, pero en una de esas no le pasó nada", insistió.

En el último mensaje escribió: "Era lo único que me quedaba en la vida. Me dejó sin trabajo y me echó de la casa". Los contactos fueron exhibidos como una evidencia de que R. mató a su ex pareja.

 

Dinero. El imputado había trabajado como taxista, pero por estos días se encontraba desocupado. "Mi mamá lo mantenía. El quería ir de vacaciones a Mar del Plata, pero como a ella no le alcanzaba el dinero él le dijo que sacara un crédito. Entonces mi mamá le pidió que se fuera y decidió no atenderlo por teléfono porque nos acosaba diciendo que lo habíamos usado", declaró la hija de Graciela.

El otro testimonio que ponderó la fiscal Fabbro fueron los dichos del taxista que llevó a Ricardo a su casa de Jujuy y Santa Fe, en Peyrano. El chofer dijo que no le pagó los 800 del viaje. "Se metió en la casa y no salió más", lo denunció el conductor en la comisaría del pueblo.

R. fue detenido el martes a la tarde en su casa, donde los pesquisas de la Policía de Investigaciones secuestraron tres cuchillos que estaban en una mesita de luz y dos teléfonos celulares que serán peritados.

Sin plazo. La fiscal imputó a R. de homicidio calificado por una cuestión de género y requirió prisión preventiva sin plazo. La defensora pública Alejandra Paolini sostuvo que la fiscal planteó indicios para atribuirle a R. la autoría material del crimen. "No hay prueba directa que lo ubique en el lugar del hecho y que se haya encontrado previamente con la mujer asesinada. Tampoco hay testigos de la discusión y del momento cuando apuñalaron a la víctima. Sólo vieron al agresor cuando escapaba", señaló la letrada.

La abogada también aseguró que no se probó que con alguno de los cuchillos secuestrados se haya matado a la mujer. Paolini requirió la excarcelación del hombre acusado, con el pago de una fianza de 20 mil pesos y, en forma subsidiaria, la prisión domiciliaria.

Finalmente, el juez Núñez Cartelle dispuso la prisión preventiva sin plazo de Ricardo R. Para dictar la resolución ponderó las evidencias presentadas por la fiscalía. "El único modo que tienen ciertos hombres de imponer su voluntad es atacando a las mujeres de manera cruenta para ocasionarles el mayor daño posible. En este caso, la médica forense constató once lesiones lo que demuestra la intención de darle muerte. Además la decisión de no declarar demuestra su falta de arrepentimiento", afirmó el magistrado.

"La impunidad multiplica la violencia"

Gabriela Sosa, subsecretaria de Políticas de Género de la provincia, presenció la audiencia en la que se le atribuyó a Ricardo Enrique R. la autoría material del crimen de Graciela Noemí Príncipe.

"Para el Estado provincial es importante visibilizar la figura de femicidio, que ya está en la ley. Lo que se planteó en la audiencia le da un valor enorme y necesitamos que se concrete en el juicio. Para eso vamos a poner a disposición todas las herramientas del Estado articuladas con las organizaciones de mujeres. En muchos casos los abogados no brindan la cantidad de herramientas, pero hoy un juez sí lo hizo. Por ello es destacable y apuntamos a que la Justicia tenga una mirada sobre la violencia de género porque la impunidad multiplica la violencia", señaló la funcionaria.

También estuvo en Tribunales Liliana Leyes, en representación de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). "Para nosotros era esencial que la causa fuera calificada como femicidio. Estamos conformes con la resolución del juez. Con 20 mil pesos (la fianza propuesta por la defensa del imputado) se podía ir a su casa, pero gracias a la cordura del juez se hizo justicia. Hay dos personas a quien Graciela les dijo antes de morir quién era el responsable", sostuvo.

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