POLICIALES

Volvió a prisión el policía condenado por el asesinato de Jonatan Herrera

Ramiro Rosales había recibido una pena de 6 años y medio de prisión. La revisión del caso pedida por la Corte llevó a fiscales y querellantes a pedir que quede preso

Miércoles 07 de Abril de 2021

A cada acto por la muerte de su hijo, María Elena Herrera lleva una remera blanca con la foto de Jonatan. Después de una pausa de cuatro años en el trámite por el caso de gatillo fácil la mujer volvió a vestir esa prenda, gastada de tantos lavados. Así llegó ayer a una audiencia donde se discutió si el policía condenado por el crimen de su hijo debía volver a prisión tras un histórico fallo de la Corte Suprema provincial que ordenó revisar la sentencia. El lineamiento del máximo tribunal ubicó al efectivo Ramiro Rosales ante la chance de una pena más alta y por eso el juez Gonzalo López Quintana le dictó la prisión preventiva sin plazos.

Rosales llegó a la audiencia en libertad y se fue preso. Había cumplido 4 años y 4 meses de encierro como quien efectuó uno de los disparos letales contra Jonatan, asesinado cuando lavaba el auto frente a su casa y fue acribillado por policías que perseguían a un ladrón. Después fue condenado a 6 años y medio de prisión como autor de un homicidio culposo, es decir, cometido con negligencia. Pero hace dos semanas la Corte santafesina ordenó revisar esa condena con el criterio del homicidio doloso, lo que supone una intención homicida y prevé una pena más alta.

La audiencia se desplegó en dos salas del Centro de Justicia Penal. En una, el acusado con el juez y las partes. Otra contigua se reservó para un público reducido de solo tres personas que siguieron el debate por pantalla. Allí entró María Elena con su remera blanca, pero el personal de custodia le pidió que se la quitara por reglas internas. “La imagen de la víctima de esta causa de ninguna manera puede injuriar el proceso”, se quejó el abogado querellante Santiago Bereciartúa cuando la audiencia recién arrancaba. El juez no expresó objeciones y así la remera con el rostro de Jonatan ingresó pegada al cuerpo de su madre a la audiencia por su muerte.

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Jonatan Herrera tenía 23 años, trabajaba en Falabella y fue asesinado el 4 de enero de 2015 cuando lavaba su auto al frente de su casa de barrio Tablada, en Ayacucho y pasaje Villar. Quedó en medio de una persecución del Comando Radioeléctrico contra un joven acusado de asaltar una juguetería. Un grupo de agentes jóvenes recién graduados de la Policía de Acción Táctica (PAT) que justo pasaban en un colectivo de la línea 133 advirtieron la situación, descendieron del ómnibus y se plegaron a los disparos. Tres balazos alcanzaron a Jonatan, que apenas había alcanzado a esconderse detrás de un árbol.

En abril de 2017, en una jornada de la que ayer se cumplieron cuatro años, los jueces Juan Carlos Curto, Rodolfo Zvala y Juan José Alarcón condenaron por abuso de armas a tres efectivos de la PAT y a Rosales como autor de uno de los disparos mortales, el que Herrera recibió en el abdomen. En tanto, las pericias no identificaron al autor de otro disparo letal que recibió en la cabeza. La condena fue confirmada en un fallo dividido de tres jueces de la Cámara Penal. Es la sentencia que la Corte dejó sin efecto, cuando ordenó que un nuevo tribunal revise la condena con el criterio más grave del crimen doloso.

Esto abre para Rosales la posibilidad de una condena mínima de 10 años y 8 meses por homicidio con arma o la pena de prisión perpetua si se considera que fue cometido con abuso de la función policial. Este último es el encuadre que solicitará el fiscal Adrián Spelta, conectado a la audiencia por zoom por aislamiento sanitario. Dijo que al estar involucrada una fuerza de seguridad el caso tiene implicancias de gravedad institucional y era necesaria una revisión.

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Para Spelta, el dictamen de la Corte “agrava la peligrosidad procesal” de Rosales y genera un escenario distinto porque eleva la expectativa de pena. Por eso pidió que espere en prisión preventiva la instancia de revisión. Bereciartúa, querellante por la madre de Jonatan, adhirió al planteo. Marcó las responsabilidades institucionales del Estado y recordó el “reconocimiento expreso del imputado” de haber levantado vainas de la escena. El querellante Gustavo Feldman, por el pequeño hijo de la víctima, recordó que Rosales “es culpable de la muerte de Jonatan Herrera y eso es inmodificable”. Consideró además que “hubo un dolo directo, la intención fue abatir a Jonatan y eso se consumó”.

La defensora pública María Eugenia Carbone, en reemplazo de Mariano Buffarini, puso el acento en que Rosales siempre estuvo a disposición del proceso. Por el tiempo cumplido en prisión, el 7 de mayo de 2019 obtuvo un cese de prisión y se radicó en la casa de sus padres en Santa Fe. El propio Rosales explicó que trabaja como albañil y realiza cursos como técnico multimedia.

“El fallo de la Corte en ningún momento habló de una expectativa de perpetua, ya son seis los jueces que entendieron que el delito es culposo”, dijo Carbone. Además adelantó que la defensa presentará un nuevo recurso ante la Corte nacional, lo que puede dilatar los plazos. Y ofreció que Rosales se presente una vez por semana en la OGJ de Santa Fe.

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La decisión del juez recogió los argumentos de las partes acusatorias. Consideró que desde el comienzo del proceso estuvieron dados los requisitos para la prisión preventiva de Rosales. “El máximo tribunal provincial fue claro”, dijo el juez, y planteó que “surge de la experiencia, la lógica y el sentido común que quien actúa como lo hizo Rosales se representó necesariamente la posibilidad de lesionar a alguien y a pesar de eso siguió con su accionar”.

También remarcó que “el imputado participó en la adulteración de la escena del hecho” y que “existe un altísimo grado de probabilidad de que la condena a imponer establezca la pena máxima. Todos los jueces evaluaron que era culpable”. Por eso dispuso la prisión preventiva de Rosales sin fijar un plazo.

El policía condenado quedó preso en el momento. Desde la otra sala, la madre y una hermana de Jonatan bajaron a informar a miembros de la Multisectorial Contra la Violencia Institucional que aguardaban en la plaza del Centro Penal y recibieron la noticia con un aplauso.

"Al fin nos escuchan"

“Sentimos que al fin estamos siendo escuchados. Es lo que esperábamos desde que encaramos la lucha”. Julieta Riquelme, hermana de Jonatan Herrera, se expresó así respecto del reciente fallo de la Corte provincial que ordenó revisar la condena al policía acusado del crimen de su hermano.

Lo hizo en una conferencia de prensa previa a la audiencia convocada por la Multisectorial Contra la Violencia Institucional en un día que definió como “particular”: “Hoy se cumplen cuatro años de la bochornosa sentencia. Fue un 6 de abril en el marco de un paro nacional cuando tres jueces afirmaron que no hubo intención de asesinar. Que esto suceda justo este día es importantísimo”, dijo sobre la condena a 6 años y medio a un policía que ahora deberá revisarse.

“Quien no tiene intenciones de asesinar no dispara más de cincuenta veces como lo hicieron contra Jonatan”, observó Julieta, y contó que durante estos cuatro años de compás de espera los familiares se refugiaron “en la construcción colectiva, acompañando y abrazando otras causas, contando la experiencia para que no vuelva a pasar”.

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