Policiales

Violento asalto a un joyero y su familia en su taller de Granadero Baigorria

Fue un golpe ejecutado con datos precisos. Tres hombres armados llegaron a su casa, preguntaron por él, amenazaron a su hija y se llevaron oro, plata, 70 mil pesos y 10 mil dólares.

Viernes 06 de Marzo de 2015

El miércoles a la siesta tres hombres bien vestidos llegaron hasta la puerta de una casa del barrio Santa Rita, en Granadero Baigorria. Tocaron el timbre y preguntaron por el joyero que tiene su taller en ese lugar, su propio domicilio. Lo llamaron por su apellido y cuando el orfebre abrió la puerta, el trío ingresó violentamente a la vivienda empuñando armas de fuego. "Todos al piso y no me mires", fue la orden que lanzaron. Así, en un par de minutos tenían controlados en el piso de la cocina a Alcides O., el joyero de 60 años; su esposa Patricia, de 50; y la hija de ambos, de 25. Un hijo de esta joven, de 2 años, dormía en la planta alta. "No te preocupés que al nene no le vamos a hacer nada", le advirtieron a la joven sabiendo de la presencia del menor.

"No parecían choros. Estaban muy bien vestidos. Tocaron la puerta de la casa y preguntaron por nuestro apellido. Y una vez que el hombre abrió la puerta, se metieron", explicó una allegada a la familia asaltada. La orden que lanzaron los ladrones era clara: "Dame el oro que tenés en el taller". Los asaltantes estuvieron adentro del domicilio alrededor de una hora. A las tres víctimas las ataron de pies y manos con cables de electrodomésticos y de los cargadores de los celulares. Llevaban un handy con frecuencia policial y nunca se comunicaron con el exterior. Al final de la recorrida se llevaron 70 mil pesos, 10 mil dólares y algo de oro y plata que recolectaron en el taller. "No había muchas piezas para reparar", indicó la vocera allegada a la familia.

A Alcides lo golpearon reiteradamente con la culata de un arma en la cabeza para que dijera "dónde estaba el oro". Cuando vieron que golpeándolo no los conducía al botín, los ladrones agarraron a la hija y amenazaron, primero, con cortarle un dedo de la mano y luego con abusar de ella. "Decime dónde esta (el oro o el dinero), porque me la llevo a la pieza", le dijo amenazante uno de los maleantes a Alcides.

Los ahorros de la familia. Desde hace seis años Alcides O. y su familia residen en Hipólito Yrigoyen al 300, entre Río Negro y Los Olivos, en el barrio Santa Rita de Baigorria. A una cuadra y media del camping municipal. El hombre es un joyero con reputación que trabaja reparando alhajas para un negocio rosarino, ubicado en las inmediaciones de Mitre y San Luis. "El (Alcides) no es dueño de una joyería ni un empresario que tiene joyería. Es empleado de una joyería y trabaja reparando piezas. El dinero que se llevaron son los ahorros de toda la vida de la familia y no era lo que iban a buscar. Querían oro, pero se toparon con dinero", explicó la allegada a la familia que dialogó con este cronista.

El miércoles a las 14.30 Alcides y su familia ya habían terminado la sobremesa. La hija del joyero con su nieto fueron a dormir la siesta a la planta alta. En eso estaban cuando frente a la casa estacionó un auto del que no se tienen referencias. Tres hombres bajaron, fueron hacia la puerta y golpearon. Preguntaron por el joyero llamándolo por el apellido. "Mucha gente sabe que es joyero y que tiene su taller acá. Pero no había muchas piezas para reparar. Es decir, no había mucho oro o plata", indicó la fuente consultada. Alcides fue hacia la puerta y cuando abrió para ver quien lo buscaba se topó con tres hombres bien vestidos, de 30 a 35 años y las caras descubiertas, quienes resueltamente lo atropellaron y lo empujaron hacia el interior de la casa.

A los culatazos. Una vez adentro los maleantes controlaron a sus víctimas y los llevaron a todos a la cocina. "Agacha la cabeza y no me mires", gritaban. Los ataron y comenzaron a buscar efectos de valor. Preferentemente oro, y si era en lingotes mucho mejor. "La casa la dieron vuelta. Estuvieron un buen rato. Una hora aproximadamente", indicó la mujer que habló con LaEN_SPACECapital. Los ladrones portaban tres tipos de armas diferentes y un handy con frecuencia policial. "No hicieron ningún llamado ni se comunicaron con nadie. Eran autónomos. Le pegaron a Alcides varios culatazos en la cabeza y es todo un tema porque él sufre de presión y es diabético. Con el nene no se metieron, como habían prometido. Y a la hija amenazaron con cortarle un dedo o abusar de ella". El dinero que se llevaron estaba en una pequeña caja de seguridad que no tuvieron problemas en abrir.

Tras estar una hora en el interior, los ladrones se llevaron alrededor de 150 mil pesos entre dólares y moneda nacional, y algunas joyas de oro y plata que Alcides estaba reparando en su taller. Por las heridas que sufrió, el hombre debió ser asistido en un sanatorio céntrico. El caso es investigado por la Fiscalía de Flagrancia y efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI).

 

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