Policiales

Violan y matan a golpes a una nena de 3 años cerca de Reconquista

Ana María Guzmán no podía entender la horrorosa escena que le depararía la tarde del sábado al llegar a su casa de Guadalupe Norte, un pueblo a 25 kilómetros de Reconquista: su hija de 3 años, Keila Geraldine Rojas, agonizaba en el suelo con tremendos golpes en el cuerpo.

Lunes 21 de Noviembre de 2011

Ana María Guzmán no podía entender la horrorosa escena que le depararía la tarde del sábado al llegar a su casa de Guadalupe Norte, un pueblo a 25 kilómetros de Reconquista: su hija de 3 años, Keila Geraldine Rojas, agonizaba en el suelo con tremendos golpes en el cuerpo. La niña, que además había sido violada, murió camino a un hospital y poco después fue detenido como sospechoso Rolando Ramírez, de 20 años y concubino de la madre de la víctima.

El sábado a las 14, mientras la nena estaba al cuidado de Ramírez, Ana María llegó a la casa y halló a Keila en el suelo con el cuerpo ensangrentado. Su pareja ya se había ido. Desesperada, la joven madre de 19 años sufrió una crisis nerviosa y debió ser atendida por un asistente social y una psicóloga.

El examen médico preliminar determinó que Keila murió a raíz de una golpiza que le provocó la fractura de cinco costillas. "Recibió golpes en todo el cuerpo, especialmente en el rostro y en el tórax. Además tenía graves daños en el hígado y en un pulmón", explicó una fuente policial. También se estableció que la nena fue violada, ya que presentaba un desgarro vaginal.

El supuesto agresor fue visto por vecinos abandonar rápidamente la casa que compartía con la nena y Ana María. Finalmente fue atrapado en un campo sembrado de girasol y el juez de Instrucción de Reconquista, Virgilio Palud, le dictó prisión preventiva.

Sin consuelo. "Lloro todo el día y pienso en mi hijo que no lo veré más", sostuvo Mirta Ordúñez, la madre de Ramírez. La mujer, de 35 años, no encontraba ayer consuelo, mientras seguía sin entender por qué su hijo violó y mató a la nena.

Un viejo galpón de unos cinco metros por lado -a un kilómetro de Guadalupe Norte- es la vivienda donde Ordúñez vive junto con su actual pareja y nueve hijos. Allí llegó hace cuatro meses Rolando, el segundo de ellos, acompañado por Ana María y Keila porque "en Buenos Aires la ex pareja de ella no lo quería y una vez casi lo mataron" (a Ramírez), recordó Mirta.

"Mi hijo mató a la hijastra cuando estaba solo con ella. Cuando me avisaron vine pero él ya no estaba más", contó la mujer.

Un rato antes, Mirta había estado jugando a las cartas en la casa de un familiar acompañada de sus hijos y Ana María. "Cuando volvíamos, él (por Ramírez) le dijo a la mujer que había matado a Keila. La madre fue corriendo hasta la casa, pero ya había muerto", relató Mirta.

La madre del sospechoso también contó que no alcanzó a ver a la nena, pero le dijeron que "estaba muy golpeada". Tampoco pudo hablar con su hijo porque "cuando lo encontraron los policías ya no me dejaron acercarme".

Nada. "El es un muchacho tranquilo, trabajador y no tiene problemas con nadie. Hacía dos años que estaban juntos (con Ana María) y cuatro meses atrás vinieron a vivir conmigo. Nosotros siempre íbamos a jugar a las cartas y la nenita quedaba con él pero nunca le había hecho nada", expresó Mirta.

La mujer también responsabilizó por el suceso a la nuera. "También ella tiene un poco de culpa porque nunca la cuidó (a la nena). El le hacía la comida y la bañaba. El sábado, cuando los llamé para que se levanten a comer, la nenita le pidió un vasito de agua y ella se lo tiró en la cara", comentó, y agregó que antes del violento suceso ella quería llevarse a la nena pero "la madre dijo que se quedara a dormir. No sé qué pasó para que mi hijo le haga eso a la nena si ellos estaban bien. El viernes a la noche habían ido al baile y la beba se quedó conmigo", comentó.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario