Policiales

Violador acosaba a su ex por celular desde la cárcel

Es Pablo Barreto, quien está condenado a 20 años de prisión por una saga de abusos cometidos el año pasado.

Jueves 16 de Enero de 2020

Pablo Nicolás Barreto, el joven de 24 años sentenciado a dos décadas de prisión por una serie de violaciones cometidas entre enero y julio del año pasado, fue descubierto utilizando un teléfono celular con el que, además de realizar publicaciones en su perfil en Instagram, acosaba a su ex pareja, con la que tiene un hijo.

Fue la propia mujer la que hizo la denuncia en la Justicia y personal del Servicio Penitenciario santafesino realizó una requisa en la celda de Piñero donde está alojado en la que halló el teléfono móvil, algo que está prohibido por el régimen carcelario. Por eso el recluso fue conducido una celda de aislamiento.

En ese marco, el secretario de Asuntos Penales y Penitenciarios de la provincia, Walter Gálvez, dijo a La Capital que desde el inicio de la actual gestión "se secuestraron unos 300 celulares" que ingresaron en forma irregular en las 16 cárceles de Santa Fe. Y agregó: "Una de las requisas más importantes se hizo el sábado pasado en dos pabellones de Piñero, donde secuestramos 26 celulares y seis tarjetas SIM".

"Desde que nos hicimos cargo se hacen requisas de diferentes tipos y circunstancias. Después de las visitas de los fines de semana se realizan controles en los pabellones coordinados con el Ministerio Público de la Acusación y con el Poder Judicial. Las hacemos en forma rutinaria o cuando lo amerite la situación en forma inmediata", expresó el funcionario. Y manifestó que se reunirá con el ministro de Gobierno, Justicia y Diversidad de la provincia, Esteban Borgonovo, para "presentar algunas propuestas tendientes a incorporar tecnología, ya sea para instalar scanners o inhibidores de señales".

Indignante

En el caso concreto de Barreto, las autoridades tomaron conocimiento de la denuncia de su ex pareja (ver recuadro) y se realizó un procedimiento en el pabellón donde están alojados los presos por delitos sexuales en Piñero. Gálvez confirmó que el recluso tenía en su poder un teléfono móvil que fue puesto a resguardo judicial.

"Con ese aparato hacía publicaciones en Instagram. En esa red social aludía a sus deseos y sueños para la vida. Decía que por más que estuviera en la cárcel, no iba a cesar con sus sueños. Lógicamente esto es indignante, especialmente para las víctimas", remarcó Gálvez.

El funcionario indicó que Barreto fue trasladado a resguardo a otro lugar, donde quedó solo por el momento y remarcó la actitud de otros internos del mismo pabellón, "que colaboraron para que la requisa sea positiva, ya que no querían tener problemas" por la acción de uno de sus compañeros.

¿Quién es?

El 13 de diciembre pasado Barreto admitió ante un tribunal ser el autor de una docena de violaciones contra mujeres jóvenes, ataques que cometió entre enero y julio de 2019 en distintos barrios de la ciudad. Fue durante un juicio abreviado homologado por los magistrados Héctor Núñez Cartelle, María Chiabrera y Pablo Lanzón que lo hallaron autor materialmente responsable de robo simple, privación ilegítima de la libertad, amenazas, robo calificado, abuso sexual en grado de tentativa, abuso sexual con acceso carnal, robo calificado con arma de fuego no hallada, abuso sexual en grado de tentativa y robo simple en grado de tentativa.

El 21 de julio del año pasado Barreto había sido imputado por la jueza María Trinidad Chiabrera, quien le impuso la prisión preventiva al considerar más que probatorio lo reunido en la pesquisa por la fiscal Alejandra Raigal, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual.

Carga probatoria

En aquella audiencia se evaluó el resultado de la ronda de reconocimiento sobre el imputado, donde fue señalado por siete de las ocho víctimas que se habían tenido en cuenta hasta ese momento. También se consideró el modus operandi del acusado (siempre repetido), la vestimenta y la moto usada por Barreto en cada oportunidad. Los muñecos que el joven robó en uno de los hechos denunciados y que se encontraron en su casa fueron otra de las pruebas acusatorias como las filmaciones públicas y privadas de cámaras de videovigilancia que lo ubicaban en los sitios donde las denunciantes habían denunciado haber sido atacadas.

Aquel día se supo que en cada una de las denuncias, hechas en su mayoría a medida que sucedían los hechos, las víctimas sostenían que el atacante era un hombre joven, con una cicatriz en su pómulo derecho que casi le atraviesa la cara y que se manejaba en una moto de entre 110 y 125 centímetros cúbicos, que tenía una caja blanca como las usadas para delivery ya que el abusador trabajaba en una pizzería de Zeballos al 2000.

A partir de ello la fiscal Raigal ató cabos y comenzó la investigación a partir de una filmación. En ese registro se apreciaba la moto y una patente que tenía tapados un número y una letra. Pero además, Barreto cometió un error que le significó la caída. En el transcurso de la pesquisa regresó a uno de los locales donde había robado. Allí atendía ese día la madre de una de las víctimas que, ante la duda de si era quien había ingresado a robar unos días antes según se lo relatara su hija, anotó la patente de la moto. Ante la consulta al Registro de Propiedad Automotor se llegó al joven condenado y a su domicilio, donde lo apresaron el lunes 18 de julio.

Un infierno de llamadas y mensajes por redes sociales

La ex pareja de Barreto sostuvo que su vida se convirtió “un infierno desde el día que pasó todo” además de confirmar que recibió amenazas desde 33 teléfonos distintos desde la cárcel. La mujer, en diálogo con Canal 3, adujo que jamás supo que su ex era un violador y que al saberlo quiso “hacer pública la denuncia para que las chicas (abusadas) puedan estar en paz y yo también”.

   La mujer afirmó que se puso a disposición de la Justicia para colaborar. “Yo no tenía nada que ver y no sabía nada. Desde que cayó preso pasó un mes y consiguió un celular. Desde ese día no dejó de llamarme y mandarme WhatsApp. Tuve que cambiar el número de mi casa, la llama a mi mamá, cambié mi celular y lo volvió a conseguir. Hasta el día de hoy me sigue mandando mensajes, audios y llamadas con el fin de que le lleve al hijo (de ambos) a la cárcel. Algo que no voy a hacer porque no quiero arruinarle la vida por culpa de él. Fueron sus decisiones y está pagando por eso.”

   “También llegó una nota a mi casa amenazando a mi mamá. Se hace pasar por otras personas, con Instagram y Facebook truchos”, agregó la mujer. Y manifestó. “No estoy tranquila, tiene muchos beneficios, es como estar afuera pero encerrado. Hizo daño a mucha gente”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario