Policiales

Villa Banana: denuncian amenazas contra testigos de un homicidio

Ayer, en una movilización en reclamo de justicia por el crimen de Javier Barquilla, un albañil de 37 años, en villa Banana, pidieron seguridad para una hermana y una vecina.

Martes 10 de Febrero de 2015

El martes pasado cuatro balazos fatales terminaron con la vida de Javier Humberto Barquilla, un albañil de 37 años, en la villa Banana. Fue asesinado cuando intercedió para que dejaran de golpear a su cuñado cinco hombres a los que les había recriminado un robo. Ayer a la mañana familiares, amigos y militantes de una agrupación política se reunieron frente a Tribunales para reclamar justicia por el crimen por la cual hay un detenido.
  Pero también se congregaron frente a la fiscalía de Homicidios y a la delegación local del gobierno provincial para reclamar por la integridad física de una testigo y de la hermana de la víctima, ambas amenazadas de muerte.
  Es que toda la secuencia del homicidio fue observada por Soledad Guzmán, una militante del Centro Comunitario Comunidad Rebelde, un espacio que funciona sobre lo que fuera un búnker de drogas derrumbado por los vecinos en diciembre de 2012 y es apadrinado por los arqueros de fútbol Manuel “Melli” García y Nahuel “Patón” Guzmán.
  Horrorizada por lo que vio, Soledad corrió por su vida y la de sus hijos y estuvo cerca de ser otra víctima fatal del episodio, según ella misma relató horas después del crimen a este diario. “Cuando escuché la voz de «Pandu» (así llaman a un hombre sindicado como vendedor de drogas de la villa) fue como si hubiera visto al diablo. Javier (Barquilla) quedó detrás mío. Oí que Pandu gritaba y corrí a mi casa. Ahí escuché cuatro disparos y cuando miré por la ventana vi a Javier tirado en el piso. Reaccioné agarrando a mis hijos de 4 y 7 años y traté de esconderlos porque se venían a mi casa. Yo estaba sola con los chicos porque mi marido había salido”, relató.

Pedidos. La mujer estuvo ayer a la mañana en la concentración organizada por Cuba MTR para que se esclarezca el homicidio de Barquilla. “Hablamos con el fiscal (Ademar) Bianchini por mi seguridad y la de mis hijos. Y también por la de Noelia, la hermana de Javier. A ella la amenazó Pandu y sus soldaditos el día del crimen. Y a mí después por teléfono. Me dijeron que me iban a matar si hablaba”, dijo angustiada.
  Soledad contó que Bianchini les dijo que fueran a la Secretaría de Seguridad Comunitaria para pedir protección para sus vidas. Entonces los manifestantes se dirigieron a la delegación local del gobierno provincial donde un funcionario les prometió que asignarían custodia en las viviendas de Soledad y Noelia. “También nos prometieron asistencia psicológica para mis hijos”, contó Soledad.
  A su vez, uno de los manifestantes llamado Iván explicó que marcharon para que se esclarezca el caso y “decirle al Poder Judicial que proteja a nuestras compañeras que sufrieron serias amenazas”. Además señaló que “en el barrio hay una política de ocupación de casas, de grupos organizados narcos que usurpan viviendas y agarran a chicos desesperados como fuerza de choque y mano de obra barata”.
  “El narcotráfico en los barrios está haciendo estragos, los muertos siguen siendo los pibes y los trabajadores de los barrios populares”, afirmó y aclaró que lo que pasó con Barquilla “pasa todos los días en los barrios de Rosario”. A su vez, sostuvo que “es necesaria la movilización para que este tipo de casos no queden impunes”, indicó el joven.

Conocidos. Cristian, el cuñado del asesinado Barquilla, vive en una casita sobre las vías paralela a Felipe Moré entre Rueda y Virasoro. El jueves 29 de enero la vivienda fue asaltada y el lunes 2 de febrero ya sabía quiénes habían sido. “No aguantó más. Oyó a esos pibes reírse de cómo le habían robado y salió a reclamarles. Los conocía porque son los que siempre roban acá”, contó Soledad.
  A Javier lo mataron como consecuencia de una secuencia violenta. A Cristian lo agarraron entre cinco (Wititi, Ñoño, Seba y otros dos) y lo molieron a palos. Barquilla vio como golpeaban a su cuñado y fue a rescatarlo. “Javier salió de su casa porque vio que le pegaban a su cuñado. Cuando fui a cerrar la puerta porque había quedado todo abierto me di cuenta de que estaba Javier detrás mío. Entonces escuché la voz de Pandu”, recordó la mujer.
  En ese momento Barquilla recibió cuatro tiros en el pecho. Mientras Pandu y “Wititi” acosaban a Soledad y a sus hijos adentro de su casa, los vecinos sacaron a la víctima hasta Rueda y Felipe Moré desde donde un patrullero lo trasladó al Heca. Murió horas después.

Detenido. Por el crimen fue detenido Rodrigo Gustavo B., de 18 años, quien para la acusación es “Wititi”. El jueves fue imputado por el fiscal Bianchini como partícipe del asesinato de Barquilla y de haber privado de la libertad a la hija de 7 años de Soledad. El juez Hernán Postma le dictó prisión preventiva sin plazo.

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