Policiales

Víctima de un secuestro dio detalles de su cautiverio y complicó a los acusados

El hecho ocurrió en 2017 y la madre del joven raptado pagó 85 mil pesos y joyas. Hay cuatro hombres en el banquillo de los acusados

Miércoles 24 de Abril de 2019

Un joven de 22 años que en 2017 fue víctima de un secuestro extorsivo en Rosario reveló ayer detalles de su cautiverio y comprometió a los cuatro acusados en el inicio de un juicio oral y público en el Tribunal Federal Nº 3 de Oroño al 900. El trámite arrancó con rigurosas medidas de seguridad para evitar el contacto entre los imputados con la víctima y sus familiares. Para la declaración de estos últimos, los acusados debieron abandonar la sala y enterarse de sus dichos a través de sus defensores.

El de ayer fue el primer juicio oral que se recuerde en Rosario por un secuestro extorsivo cometido por civiles. El episodio incluyó la privación de libertad de la víctima durante cinco horas, al cabo de las cuales los captores negociaron con la madre del joven el pago de un rescate que se concretó. Esto implica penas posibles de 10 a 25 años de cárcel.

Los hechos ocurrieron el 31 de marzo de 2017 desde las 23.40 cuando el joven, que había salido de su casa para comprar helado, fue interceptado por dos hombres que bajaron de un Chevrolet Aveo en Zuviría y Solís, barrio Belgrano. Los captores, que usaban chalecos policiales y empuñaban armas, lo hicieron salir y reingresar a su Ford Fiesta que abandonaron en Rodríguez y Callao.

Media hora después la madre de la víctima recibió el primer llamado. Los secuestradores le dijeron que tenían a su hijo, que comenzarían por cortarle un dedo y que lo matarían si no les pagaba 100 mil pesos para liberarlo.

La negociación siguió durante dos horas con llamadas que se cortaban. Reuniendo el dinero a las apuradas la madre del chico dijo en un llamado que habían podido juntar 85 mil pesos y algunas alhajas. Los delincuentes le ordenaron que metiera todo en un bolso y lo arrojara sin bajarse del auto en una ermita del Gauchito Gil en Acevedo y Ovidio Lagos.

Cuando los captores notaron que el pago se había concretado llevaron al muchacho hasta Sastre y Garay, donde lo liberaron. El joven caminó hasta Ovidio Lagos al 3200 donde tomó un taxi. El chofer de ese vehículo fue uno de los testigos que declaró ayer.

En silencio

El juicio empezó a las 10 con la lectura del acta que describe los hechos. Luego los imputados fueron llamados a declarar ante los jueces Osvaldo Facciano, Eugenio Martínez y Germán Sutter pero todos declinaron la opción de hablar y responder preguntas.

Los dos acusados como coautores de secuestro extorsivo agravado por haberse cobrado el rescate y el uso de armas de fuego, la figura más severa, son Miguel Angel Capobianchi y Diego Sebastián Gamboa.

Capobianchi vivió hasta su detención en Rodríguez al 3800. Tiene 58 años y dijo que su profesión era vendedor de repuestos de vehículos, que tenía la escuela secundaria incompleta y que había estudiado en Inglaterra, donde vivió un tiempo. Admitió tener antecedentes penales y que había sido condenado a 9 años por el robo a un banco en Córdoba.

Gamboa tiene 41 años y vivía en Grandoli y Gutiérrez. Dijo dedicarse a la venta de autos y no habló más que para completar sus datos personales. En la instrucción del caso afirmó que le vendió un Chevrolet Aveo a Capobianchi, a quien conocía por tener una casa de repuestos cerca de la terminal de ómnibus. Eso fue un año antes del secuestro.

Los otros dos acusados responden como integrantes presuntos del grupo de apoyo de los dos primeros. Uno es Dionisio Gutiérrez, de 67 años, que dijo ser camionero y tener 40 años de aportes previsionales con ese oficio. Hasta este incidente no tuvo ningún antecedente penal. Cuando fue detenido declaró que conocía a Capobianchi "porque la mujer es gestora y me maneja los trámites de la jubilación". A eso sólo agregó que no tiene nada que ver con los hechos que se le imputan.

El acusado restante es Jonatan Sosa, de 29 años, quien declaró ser trabajador metalúrgico. Como antecedente penal tiene dos hechos de hurto por los que recibió una probation. "No tengo nada que ver con los hechos que se me imputan", declaró al inicio del caso.

Solventes

Luego de estas indagatorias los imputados y el público fueron llamados a retirarse de la sala. Entonces fueron convocados el joven secuestrado, su madre y su tía. Todos realizaron, según constancias de quienes permanecieron en la audiencia, declaraciones solventes para describir los hechos tal como lo hicieran al denunciar el caso y testimoniar en la instrucción.

El joven ratificó haber hecho un reconocimiento inequívoco de uno de los captores por retener con seguridad los rasgos físicos. Su madre reiteró los detalles de las negociaciones, las amenazas recibidas, la exigencia de dinero y cómo realizó el pago. La tía, en tanto, ratificó las alternativas de la noche del secuestro.

Finalmente, el taxista que levantó al joven después de su liberación relató que estaba muy nervioso, que le contó que había sido víctima de un delito, que no tenía un peso encima y que le rogaba con voz quebrada que se apiadara de él y lo llevara. El chofer dijo que le preguntó si quería que lo llevara a la policía a hacer la denuncia. "No por favor", le respondió, "lléveme a mi casa".

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