Policiales

Vestidos como policías robaron 20 mil pesos en zona oeste

Según contó una vecina de la víctima, la amenazaron con un cuchillo y un arma de grueso calibre para sustraerle electrodomésticos y 20 mil pesos que había cobrado su marido jubilado.

Sábado 09 de Enero de 2016

Una mujer de 72 años fue asaltada el jueves en un robo del tipo entradera en zona oeste por dos personas que usaron como ardid vestir ropas similares a uniformes policiales.

   Según contó una vecina de la víctima, los delincuentes la amenazaron con un cuchillo y un arma de grueso calibre para sustraerle electrodomésticos y 20 mil pesos que había cobrado su marido jubilado.
  
Pasillo. Nilda G. vive con su hijo y su marido en una casa de pasillo de Méndez al 3000 donde hay otras cinco viviendas. La calle Méndez corta a Rivarola a la altura del 7200, en el barrio Godoy. La casa es típica de trabajadores, con una puerta de chapa y un pequeño tapial a medio construir.

   El atraco ocurrió la mañana del jueves. Una vecina de la víctima relató que “el marido y el hijo de la señora habían salido a trabajar. El pasillo ancho no tenía puerta ni rejas y los dos hombres, que llegaron en un Renault rojo, pudieron entrar sin problemas”, contó la mujer.

   Los delincuentes, armados y con ropa similar a uniformes policiales, golpearon la puerta de la casa y entraron por la fuerza cuando la mujer fue a ver quién era. Una vez adentro los maleantes le dijeron a Nilda, según lo que contó su vecina, que “la habían entregado y que sabían que la plata estaba en el ropero. La señora intentó resistirse pero la amenazaron y finalmente encontraron la plata”, dijo su vecina.

Información previa. Según trascendió, los 20 mil pesos sustraídos eran el retroactivo de los haberes jubilatorios del esposo de Nilda. El lunes pasado el hombre había cobrado el dinero y lo dejó en su casa. Ese hecho aparentemente era conocido por los ladrones que le dijeron a la víctima que sabían que la plata estaba escondida en un mueble de la casa.

   Concretado el robo, los delincuentes salieron de la casa tal cual habían ingresado. Subieron al auto, tomaron por Méndez y doblaron por Amenábar.

   Llamó la atención de los pesquisas el tipo de robo, ya que la vivienda es humilde y sin un dato previo es casi imposible planificar un robo con ese botín como resultado.

Maniatada. Los vecinos de las cinco casas linderas no escucharon nada durante el asalto. La mujer terminó maniatada y encerrada en una dependencia de la casa, hasta que fue encontrada por un vecino que dio aviso al esposo de Nilda.

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