Miércoles 20 de Agosto de 2008
Andrea Bloch se sorprendió ayer a la mañana cuando llegó a su tienda del barrio 7 de Setiembre y distinguió un gran boquete en una de las paredes del local. Después, levantó la vista y divisó que las estanterías y los percheros estaban vacíos. Entonces se percató de que había recibido la visita indeseada de intrusos. Los ladrones se habían llevado toda la ropa de chicos y de bebés que tenía, por un valor que la comerciante estimó en unos 3 mil pesos.
Ayer a la tarde Andrea estaba angustiada por el quebranto económico que le ocasionó el atraco. Ella abrió el local hace siete meses y ahora sufrió su primer robo. Su suegra vive en una casa situada en la parte trasera del local y parece que no escuchó nada de lo ocurrido. Sin embargo, cuando a la mañana se encontró con su hijo, el esposo de Andrea, y éste le preguntó si estaba todo bien , ella alcanzó a decirle: "Me parece que te robaron".
Pocos minutos después Andrea, de 27 años, recorría apresurada los cien metros que separan su casa del comercio.
Apenas arribó al local, observó un agujero de unos 50 centímetros de diámetro en una de las paredes. Después entró y vio desilusionada que habían desaparecido de los percheros todas las camperas y chalecos inflables de talles chicos. Los intrusos también recogieron de las estanterías todas las remeras, ranitas y bolsos para bebés que tenía en exhibición.
Entonces, la chica se lamentó de un error que le costó demasiado caro. "El domingo a la tarde abrí el negocio y cuando me fui decidí no activar la alarma", dijo la joven. Ahora, el atraco es investigado por los efectivos de la comisaría 17ª. l