Viernes 17 de Octubre de 2008
La inseguridad en la zona de la Siberia es un tema recurrente desde hace muchos años, tantos como los que la Universidad Nacional de Rosario lleva gestionando a todo nivel para darle garantías y tranquilidad a las casi 12 mil personas que a diario transitan por allí.
Dentro del predio del Centro Universitario Rosario (CUR) todo está en manos de una empresa de seguridad privada durante las 24 horas. Más allá de que el número de delitos menores (como arrebatos y robos de autoestéreos) ha decrecido, de vez en cuando vuelven a ser noticia y se suman víctimas de los malhechores.
Por esa razón, desde la UNR se encararon una serie de obras: se potenció el sistema lumínico, se reformuló el trazado de calles internas y se reiniciaron gestiones para que los ómnibus urbanos ingresen al predio como lo hacían años atrás por una calle excluvisa que facilita la llegada y salida de alumnos, profesores y no docentes.
En tanto, fuera del centro universitario la realidad es otra. La iluminación pública que se extiende por Riobamba, desde Berutti a Necochea; y el destacamento policial ubicado en la esquina de Riobamba y Esmeralda, parecen no alcanzar para que la zona siga siendo cuanto menos peligrosa, máxime teniendo en cuenta que las actividades universitarias se extienden de lunes a viernes hasta las 23.